| Temporada de premios En realidad, se suceden premiaciones durante todo el
año, en todas las disciplinas imaginables, en vastas regiones o en pequeñas comunidades
entre grupos restrictivos o entre gente de muy variable naturaleza. Sin embargo, a
veces algunos coinciden de tal forma que te da la sensación de que vives una
"temporada" de premios.
Hace pocos días, por ejemplo, en mi país, se anunciaron los Premios Nacionales
2006, correspondientes a la actividad realizada durante el año pasado. En este
caso se destacó lo "mejor" en el campo de la ciencia (nuevos aportes, de
impacto, en la investigación local), de la llamada cultura "popular", del
periodismo y en el campo de las artes escénicas (teatro, danza, música), plásticas
(pintura, escultura, arquitectura) y literarias (todos los géneros). Claro que cuando se
menciona a la música y a la danza no se piensa en las producciones populares con tintes
comerciales (que suelen venderse en formato de CD o se exhiben en grandes conciertos),
sino en ejecuciones más "clásicas" (música de orquesta, por ejemplo).
Las producciones "comerciales" reciben por su parte premios propios, concedidos
para destacar las más populares (por ejemplo, en audiencia), las más exitosas
(normalmente en ventas) o las de mejor calidad (yo
no creo que por ser "comercial" carezcan virtudes, contrariamente a como piensan
algunos "expertos"). La cultura "popular", por su parte, suele
englobar actividades relacionadas con las artesanías o la música creada por bandas de
aldea (es que se hacen diferencias entre la cultura que se crea en los teatros y
la que se crea en la calle, como si ambas no fuesen manifestaciones de un mismo pueblo).
También, algunas empresas privadas ligadas a los medios de comunicación masiva
entregan sus propios premios a lo que consideran más destacado en diversas disciplinas.
Por ejemplo, galardones para la labor periodística en prensa o en televisión,
otorgados por periódicos de prestigio o televisoras de amplia audiencia. Asímismo, abundan en todo el mundo los premios de
fotografía política o artística, los premios a ensayo, reportajes especiales, labores
humanitarias o ambientalistas. A ellos se suman los galardones a la actividad
científica, tecnológica y hasta política de una persona o grupo de personas durante el
año transcurrido (el Premio Nobel es uno de los más famosos), y por supuesto a
la producción literaria (no alcanzan los dedos de las manos si queremos contar los
premios concebidos para destacar y reconocer lo mejor en el arte de la palabra - o su
éxito en el mercado).
¿Más reconocimientos? Por supuesto que sí. Además de los que reconocen el trabajo
en la música comercial, están todos los que hacen brillar la extensa y variada actividad
televisiva y cinematográfica: desde dibujos animados hasta documentales políticos o
científicos, desde telenovelas sentimentales y series cómicas o dramáticas hasta
millonarias creaciones de la pantalla grande. Todos tienen la oportunidad re recibir
uno, dos o más reconocimientos a nivel nacional, regional o internacional. Y muchos
de estos se presentan acompañados de una fiesta o evento especial que le dan más
vistosidad al premio en particular. Por ejemplo, hace pocas semanas, la Asociación de
Críticos de Prensa Extranjera entregó sus conocidos Globos de Oro a lo mejor
(desde su particualr punto de vista) del cine y la televisión (principalmente
estadounidense). Por su parte, el Sindicato de Actores de Estados Unidos también
entregó sus premios a elencos actorales de cine y T.V., lo mismo que hace unos días hizo
el Sindicato de Directores. En España se entregaron los Goya y pronto en
Francia se otorgarán los César. Ambos se ocupan de la labor del cine y ambos
gozan de gran prestigio. Dentro de unos días tendremos también la transmisión de
los Grammy (a la música popular) y están por anunciarse los premios Lo
Nuestro (que Univisión entrega en EEUU a producciones musicales latinas, también de
corte popular o "comercial"). Ya están en letras brillantes los
postulados a los famosos Oscar (al cine) y hasta los Raspberries están
listos para ser otorgados (a lo peor del cine estadounidense).

¡Menuda maraña! Y no he mencionado los que se ocupan de la literatura publicada
y la que está por publicarse. Pero, ¿es que son tan importantes los premios? ¿Es
una manía que tenemos los humanos? ¿Es preciso juzgar y ser juzgados? ¿Es acaso
un placer? Yo diría que es casi compulsivo. No somos seres que nos
contentamos con un fácil anonimato, en particular si realizamos una labor creativa o
investigativa que aspiramos comunicar al mundo, aunque en este sentido es de observar que
cualquier empleado de una pequeña o gran compañía se siente orgulloso de ser nombrado
"el empleado del mes", el cual viene a constituir otro premio más para la
lista. Y esta época, tan ávida de fama, donde somos tantos que pocos pueden
diferenciarse, un pequeño premio puede significar un espaldarazo impensable a la
autoestima. Reconocimiento y valoración, competencia y carrera, todo ello pervive
muy bien asentado en lo más profundo del corazón humano. Si soy la chica más
bella del barrio o el mejor empleado del mes, igual agradecemos el reconocimiento, como si
desfiláramos por la alfombra roja o escribiéramos una obra inmortal. :)
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