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BITÁCORA
7 de abril de 2006

Viajar por la ciudad

Hoy tuve que ir a diferentes lugares para cumplir con encargos diversos relacionados con la rutina doméstica y de oficina.  Un banco, un supermercado, la ventanilla de pagos de servicios públicos, la escuela de los chicos, etc.  El perímetro a cubrir es pequeño y en realidad no hay una gran distancia entre un lugar y otro, y el tiempo que pasé fuera fue de unas dos horas como máximo. ¡Pero fue como si hubiera estado fuera todo el día! Es increíble a veces observar cómo tantos y tantos conductores manejan sus autos como si estuvieran en medio de una carrera de Fórmula Uno. Conducir a menos de 50 km por hora es inconcebible para ellos, es casi como confesar que son "débiles". Para otros hacer fila detrás de una larga hilera de carros que se mueven lentamente por una calle atestada es deshonroso.  Es absolutamente indispensable para su impostergable horario (cualquiera que sea) saltarse la fila y arriesgar la vida de los demás y la propia en un adelantamiento suicida por el carril contrario, manejando, por supuesto, a toda velocidad. Otros conductores, entretanto, juzgan conveniente dar vueltas en U en zonas de tránsito rápido sin tales opciones y suelen hacerlo con una lentitud desesperante y peligrosa. Y están naturalmente los que se ponen a conversar con el conductor del otro carril, los que cambian de ruta a mitad del camino y sin previo aviso, los que salen de zonas de estacionamiento sin advertir lo que van a hacer, los que se brincan los semáforos, los altos y demás señales de tránsito como si fuesen meros adornos en la carretera. En fin...

Me dije que tal vez mi estrés se debía a que no acostumbro a manejar mucho en las calles de la ciudad. Mis caminos suelen ser las tranquilas calles residenciales de los barrios alejados del tránsito urbano y tal vez, pensé, me he vuelto hipersensible al ruido y las groserías de los conductores irrespetuosos.  Pero después me dije... ¿y ellos estarán realmente acostumbrados? ¿No será que todo es parte de un ciclo sin fin de frustración general y tensión acumulada? ¿No será toda esta agresividad la manifestación violenta de tales sentimientos negativos? Tal vez... En ese caso, yo no soy quien está hipersensible. En realidad... son ellos.
 

 

 

 

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