Atisbos de Semana Santa
Hoy, cuando fui al supermercado a hacer algunas compras de emergencia,
lo encontré inusualmente lleno de niños en camiseta y pantalones por la pantorrilla, con
sus padres vestidos exactamente igual. Este detalle del vestuario sólo indica una
cosa: están de vacaciones. Ni los pequeños van a la escuela ni los grandes a la oficina,
pues esta es semana de recogimiento y reflexión espiritual. Claro que a mí no me
pareció que estuvieran haciendo preparativos muy "espirituales", pues los
artículos que compraban eran principalmente objetos de uso en la playa. No es de
sorprender, claro está. Muy pocos consideran esta semana como una semana de entrega
religiosa. La mayoría la ve como una oportunidad para descansar o para divertirse.
O para deprimirse en casa.
El puesto de la pescadería estaba repleto. Nunca nadie va por
ahí, pero hoy todo el mundo estaba dispuesto a comer pescado. ¡Já! Apuesto que lo
acompañarán con una buena caja de cervezas. ¡Vaya ayuno! Y naturalmente los carritos
iban atestados de latas de atún junto con las nuevas sandalias para la arena.
A mí no me suele importar mayor cosa. No es sorprendente ni
tampoco censurable. Pienso que el estrés diario y la presión que reciben las
familias corrientes por mantener un estilo de vida que muchas veces se vuelve angustiante,
los hace necesitar en grande de momentos como éste. Más que pensar en la Pasión y
si Cristo murió por nosotros o qué, es un momento, pienso, para sentir que puedes
cambiar tu rutina y que puedes pensar en otras cosas que no sean las tareas de la escuela
o las demandas del jefe.
Desafortunadamente, en algunas familias la semana Santa es una semana de
tragedia. La violencia doméstica es peor en estos días, pues todos están en casa, y
posiblemente la presión aumenta. También, muchos toman más alcohol que en
tiempos normales y conducen aún más rápidamente que en días laborales. Accidentes
y muertes cunden por doquier. Tales eventos entristecen el panorama. :(
Entretanto, para todos aquellos que no toman en exceso ni conducen a
altas velocidades ni padecen de violencia doméstica, ¡que se vayan a disfrutar y que se
olviden de reflexiones impuestas! ¡A disfrutar de la vida, ahora que estamos en
paz! Y cuando vuelvan, si quieren se dan una rezadita en el volante. Digo, por si
tienen cargos de conciencia. :)
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