| Modas literarias Las
modas se imponen en todos los ámbitos. Mientras lo hacen con evidente poder en el
uso del vestir y en el calzado, se puede estar seguro de que afectará también otros
campos, como el uso de los aparatos cotidianos. Todavía recuerdo cuando los microondas se
pusieron de "moda". ¡Todo el mundo los compraba! No porque los necesitara, pues
pocos sabían cuántos y cuáles usos reales podía dárseles, sino porque eran "la
moda". Luego, los celulares. Por la misma razón, los televisores con pantalla
de plasma. Las famosas "Blackberry" y similares, y por supuesto bajar música de
la red. ¡Hasta los vehículos de tracción 4x4 que inundan las calles de nuestras ciudades, cuando deberían estar solamente en
los terrenos pedregosos y difíciles del campo, para el cual fueron en primera instancia
desarrollados! Aunque después se conviertan en aparatos realmente útiles, al principio
los usuarios se inclinarán por ellos tan sólo por la "moda".
Y hete aquí que en el campo de la literatura la moda también se impone. ¿Modas
literarias? Sí, claro. No sólo entre los escritores, sino también entre los lectores.
Unos alimentan a los otros y viceversa. Hace unos años se podía afirmar que
la literatura latinoamericana denuncista estaba en boga. Los autores de dicha región que
se abocaran a temas sociales oscuros y de degradación encontraban gran eco en otras
latitudes. Estaba de "moda". En Norteamérica, por su parte, lo que
abarrotaba las librerías y hasta el cine y la televisión eran las obras de ciencia
ficción, futuristas y por el estilo. Fue la gran época de Star Trek, Star Wars y
otras historias similares que vinieron directamente inspiradas en los libros que se
publicaban entonces por montón. Claro que también estaban muy de moda las novelas
románticas "rosa", para un público diferente, que también aportaba millones a
la industria. Antes de eso, mucho antes, hacia los años 30 y 40 lo que sonaba
fuerte era la novela vanguardista y de ideas procomunistas y demás, por un lado, y por
otro, la novela de misterio o policíaca, que fue derivando hacia muchas vertientes muy
productivas e intrigantes.
 Pues hoy en día, se nota que el interés del público
lector ha derivado hacia otro tipo de entretenimiento. Naturalmente, se siguen
editando obras románticas, de ciencia ficción, de misterio y denuncistas. Pero la
"moda", lo que mueve millones, se centra en dos tipos de novela: por un lado, la
novela histórica o con fuertes elementos históricos o pseudohistóricos que alimentan un
"thriller" impregnado de aventura, misterio y hasta conspiración; y por el
otro, la novela fantástica, de narrativa épica, llena de magia, al estilo de
Tolkien. El público está enamorado entonces de los caballeros y los castillos,
tanto de los reales que murieron hace siglos como de los ficticios que sólo existen en la
imaginación de un autor creativo. Y adquiere con avidez títulos y títulos tan similares
unos a otros como gotas de agua, con temáticas similares y emociones parecidas. ¿Y
por qué no? ¡Están de moda!
No me niego a la moda, si me gusta... y si me sienta bien. Tanto en los trajes
como en los libros. Me parece natural su existencia y hasta resulta útil.
Gracias a todos aquellos que sin pensar se lanzan a explorar algún producto sólo porque
lo dicta la moda hemos quedado en posesión de muchos bienes que hoy nos resultan
útiles. O de libros maravillosos que hoy constituyen  verdaderos clásicos. Algunos incluso
renacen gracias a la moda. Tal el caso de clásicos fantásticos como El Señor
de los Anillos, Las Crónicas de Narnia o El Maravilloso Mago de Oz,
los cuales vuelven a las librerías gracias en parte a una moda literaria impuesta por una
película exitosa. ¿Que surgen a su lado copias de mala calidad? Oh, siempre es
posible. Pero no importa, si el original auténtico y el buen libro tienen la
oportunidad de ser leído por miles de lectores. Tal el caso del famoso El Código da
Vinci. ¿Es fiel a la historia? ¿Es una farsa temeraria? ¿Se puede tener por
cierto lo que afirma? ¿No se trata más que de una difamación? ¿Quién
sabe? La controversia puede continaur por años, pero todo un sector intelectual y
otro más profano han vuelto sus ojos de nuevo hacia ese gran inventor y genio de la
humanidad Leonardo da Vinci, lo que ha hecho renacer su obra y su legado. Y de paso,
el interés por la historia. Surgieron cientos de nuevas novelas con intrigas
historicistas parecidas al Código, pero entre una y otra encontraremos
verdaderas obras literarias de calidad, que rescatan el valor de la historia para nuestra
civilización.
¿Cuál será la próxima moda literaria? Ni idea, pero entretanto nos adaptamos
a nuestra época y pensamos en qué nos atrae y qué no. :)
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