Tradición televisiva (en Semana Santa)
Para Semana Santa es posible esperar varias tradiciones. Una, salir de vacaciones lo más
raudo posible, en el primer cacharro que encuentres y hacia el destino más barato en el
que encontraste espacio, todo con tal de poner una saludable distancia entre tú y el
estrés cotidiano de la ciudad. Otra tradición es asistir a todos los eventos posibles
organizados por la iglesia local: misas, procesiones, más misas, ayunos, lecturas de la
Biblia, otra misa más, otra procesión, incluso participar en ella, vestido de romano, de
judío, de María Magdalena o de María la madre de Jesús, y si tienes suerte, de Cristo
crucificado.Pero una tradición ineludible y maravillosa es... ¡mirar televisión!
Vaya, pues, ¿quién no recuerda la interminable lista de películas inspiradas en las
historias bíblicas, tuvieran o no relación directa con Jesús y su Pasión, que se
transmiten con religiosidad cada Semana Santa? Al menos en mi caso, que casi nunca podía
salir de vacaciones y que no me sentía lo suficientemente inspirada como para participar
en procesiones, mirar televisión de "semana santa" en Semana Santa era una
verdadera tradición. Así pude ver una veintena de veces el clásico de Charlton Heston
Ben Hur, lo mismo que Quo Vadis? y Los últimos días de Pompeya, películas todas que me
llevaron en su momento a leer los libros sobre los que se inspiraron y que resultaron tan
interesantes o hermosos como ellas mismas (exceptuando a Los últimos días de Pompeya,
pues en este caso el libro me resultó abrumadoramente simple). También vi otras muchas
más, casi todas viejas (de los años 40 y 50), pues ya no se producen muchas películas o
series de ese tipo. Vieja tradición que ya se ha perdido.
En esta Semana Santa ya no veo películas de ese tipo. Ya no las pasan. Supongo que ya
están tan gastadas que no se pueden ver , lo cual no me extrañaría, pues los canales se
abusan de viejos programas de éxito o de relleno. Y también supongo que las nuevas
generaciones ya no se interesan por esas tradiciones.
Hoy en día, la tradición es visitar un centro comercial, ir al cine, comer
hamburguesas, hablar por celular o enviar mensajes de texto y tal vez ir a misa,
participar en una procesión y salir de vacaciones. Por mi parte, y continuando con mi
vieja costumbre, me siento ante el televisor y en vez de una película tremebunda llena de
escenas de crucifixiones, contemplo interesada "Los secretos del Código da
Vinci" o "El Evangelio prohibido de Judas" que National Geographic Channel,
muy atento a viejas tradiciones televisivas, nos transmite tan generosamente.
Interesantes programas, de los cuales hablaré en otra ocasión, que, sin describir lo
que las viejas películas hacían, me mantienen en mi vieja tradición televisiva de
Semana Santa.
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