| Cuarenta años de un episodio espacial El 16 de julio de 1969, la misión
Apollo 11 fue lanzada del Centro Espacial Kennedy con tres astronautas a bordo: Neil
Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin. Cuatro días después, Armstrong y
Aldrin pusieron pie en suelo lunar, con lo que protagonizaron la primera llegada de un ser
humano a la Luna. Era un evento vislumbrado y soñado por la ciencia ficción desde
los años de Jules Verne (Viaje a la Luna, 18...) hasta los 60's, cuando el presidente
estadounidense, John Kennedy, dibujó su deseo formal de lograr llegar a nuestro satélite
natural antes del final de la década que comenzaba (él lo dijo en el año 1960).
Fue, entonces, un hito.
¿Pero fue importante? Supongo que dentro de los planes puramente científicos
debió tener un significado. El análisis del suelo lunar -que arrojó luz sobre
diversas teorías de la física y la química, y tal vez de otras disciplinas
científicas- y la comprobación de cálculos matemáticos y físicos para lograr hacer
llegar a los tripulantes humanos a un cuerpo espacial serán considerados como logros de
la ciencia humana. Desde un punto de vista general, entonces, fue una señal de
progreso para la astronáutica, la astronomía, la física y otra serie de disciplinas
involucradas.
Pero supongo que su mayor significación la encontramos en el campo de la
política y la historia. En el campo político, era un hito en la carrera espacial,
en la lucha constante en el marco de la Guerra Fría, la cual, aunque nos representó nos
pocas tensiones y verdaderos conflictos "calientes", también provocó una
oleada de adelantos tecnológicos que hoy disfrutamos, desde los viajes espaciales hasta
los productos manufacturados que encontramos en el supermercado. En el marco de
dicha competencia, colocar un hombre en la Luna, aunque fuera sólo para tomarse una foto,
representaba un buen motivo de triunfalismo y una especie de ventaja psicológica en sus
continuos esfuerzos por robarse aliados.
Desde el punto de vista histórico, sin embargo, es donde yo encuentro nuestra mayor
significancia. La verdad, hoy en día poco puede importarnos si los estadounidenses
ganaban la Guerra Fría o si no. Para nosotros, habitantes del siglo XXI más bien
debería ser un recordatorio de la capacidad que nuestra especie posee para conquistar
nuevos territorios no sólo físicos, sino también espirituales. ¡Cuánta belleza
y magnificencia encontramos en la vastedad del Universo, que no solemos apreciar desde
nuestro refugio cubierto de nubes, enfrascados como estamos en nuestras eternas
discusiones domésticas! Mucho tenemos que aprender antes de poder considerarnos tan
grandiosos como para tener el derecho de invadir el espacio con algo más que con basura
espacial, pero sabemos que sí podemos llevar hacia adelante muchos sueños aún no
cumplidos y traer bienestar con nuestras acciones, aunque sea solo por un efecto
colateral.
La NASA se ha prometido volver a colocar un ser humano en la
Luna. Lo logrará, de aquí en lustros o décadas, quizá, pero será con objetivos
distintos de la Guerra Fría. Irá en busca de las estrellas y no sólo de palmadas
en la espalda. Y el objetivo será más importante para el mundo entero y no sólo
para un país o un puñado de países...
P.D. Aquellos que no "creen" en el alunizaje de Armstrong y piensan que
es un montaje hollywoodense pueden saltarse este artículo, si lo desean, pero no me
podrán negar que llegar a la Luna seguirá siendo un sueño humano, sin distingo de raza
o religión, y que bien querrían montarse en la nave que los llevara a tan lejano
destino. ¡Saludos!
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