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BITÁCORA
15 de abril de 2006

¿Se tambalea la fe?

En los últimos años, gracias al trabajo inquisitivo de muchos investigadores inconformes, se han hallado numerosos textos antiguos que contienen extraños y diferentes evangelios de la religión cristiana. Hay uno llamado el Evangelio de Tomás, otro el Evangelio de Felipe, otro más es el Evangelio de María Magdalena (que sirvió a la causa defendida por El Código da Vinci y Santa Sangre, Santo Grial), etc. Todos son controversiales porque proponen y exponen una visión del cristianismo heterodoxa, que choca en muchos conceptos con la teología defendida y sostenida por la Iglesia a lo largo de cientos de años. Tales documentos suelen ser originarios de los siglos III o IV d. C. y muchos expertos aseguran que fueron escritos y entendidos por cristianos gnósticos (o aquellos que defendían la divinidad interior y el pleno conocimiento de sí mismo y de Dios a través de experiencias internas y espirituales y no a través de ritos externos o de las interpretaciones sacerdotales). El último en aparecer es el controvertido Evangelio de Judas.

Hablamos del clásico Judas. Judas Iscariote. El traidor por antonomasia. El que vendió a Cristo por 30 monedas de plata (o no sé, creo que eran 13). Ese Judas. El más abominable de los hombres para nuestra cultura y nuestra tradición histórica. ¡Y ahora resulta que también tenía un Evangelio, lo que lo hace tan santo y tan respetable como Mateo, Marcos, Lucas y Juan!

Lo interesante de todo el asunto es que, según la opinión, trabajo y experimentación de numerosos expertos en diferentes ramas, tales evangelios gnósticos son auténticos y no simples falsificaciones modernas de intelectuales de pensamiento torcido. Fueron leídos y creídos genuinamente por gentes que vivieron hace 1700 años, aproximadamente. Investigación que es sostenida y respaldada por la National Geographic Society, y que cuenta con documentación amplia.  Por tales motivos, miré el programa especial que transmitieron sobre el Evangelio de Judas y le puse atención. Y me resultó altamente llamativo.

Judas no traicionó a Jesús, sino que hizo lo que él le había mandado a hacer: sacrificar al hombre en el que vivía para liberar la chispa interior de su divinidad. Un pensamiento acorde con la filosofía gnóstica cristiana. En ese sentido, Judas fue un hombre piadoso y obediente, un hombre digno de propagar "buenas nuevas" entre los hombres. No un villano, ni un traidor. Un santo.

Mientras miraba el programa pensaba muchas cosas. Una, que posiblemente fue verdad, ¿por qué no?  Sólo tenemos las versiones de otros sobre aquellos terribles acontecimientos, y nunca habíamos tenido la oportunidad de escuchar al culpable. Otra cosa que pensaba era aún más actual, creo: ¿por qué se tambalea la fe?  He oído cómo despotrican los obispos y los sacerdotes contra la investigación de National Geographic, a la cual califican de fantasía y mentira y acechanza contra la fe. Lo mismo dijeron y dicen del Evangelio de María Magdalena. Que atenta contra la fe de los fieles. Y me repito: ¿por qué?

Nadie, en estas investigaciones, pone en duda la divinidad de Cristo. Nadie le niega la esencia de su mensaje, ni el sacrificio que supuso la crucifixión, etc. No encuentro en tales trabajos eruditos ningún anatema contra Jesús y su doctrina. En absoluto. Lo único que hace en contar, con diferentes puntos de vista, los mismos hechos. Incluso Judas, el cual no se esfuerza en desmentir a los otros. No dice en ningún momento que él no entregó a Jesús. Lo hizo, según sus palabras. Lo único que cambia es la motivación por la que lo hizo, la cual tiene, en mi opinión, derecho a exponer y explicar. ¿Dónde se tambalea la fe? ¿Pensar que Judas no fue en realidad un traidor hace que la fe cristiana se tambalee? ¿Otorgarle motivaciones distintas a los mismos actos elimina de un porrazo la esencia del mensaje cristiano? ¿O no será que hace tambalear siglos de dogmatismo testarudo y ciego, de rígidas estructuras humanas ávidas de poder? ¿Negarle santidad a María Magdalena deslegitima la divinidad de Cristo o equivaldría a dejar sin efecto la inflexible postura misógina de la Iglesia Católica y su sacerdocio dominado por hombres? ¿Otorgarle a Judas el beneficio de la duda supone una transgresión contra los valores de amor y perdón de Jesús o supone admitir un error crucial en las posturas tradicionales antisemíticas de la Iglesia cristiana y su capacidad para borrar del mapa las posturas antisacerdotales de los antiguos gnósticos que amenazaban la autoridad de la naciente iglesia?

Dejo mi pregunta en el aire. Que cada quien saque sus conclusiones.

 

 

 

 

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