¿Se tambalea la fe?
En los últimos años, gracias al trabajo inquisitivo de muchos
investigadores inconformes, se han hallado numerosos textos antiguos que contienen
extraños y diferentes evangelios de la religión cristiana. Hay uno llamado el Evangelio
de Tomás, otro el Evangelio de Felipe, otro más es el Evangelio de María Magdalena (que
sirvió a la causa defendida por El Código da Vinci y Santa Sangre, Santo
Grial), etc. Todos son controversiales porque proponen y exponen una visión del
cristianismo heterodoxa, que choca en muchos conceptos con la teología defendida y
sostenida por la Iglesia a lo largo de cientos de años. Tales documentos suelen ser
originarios de los siglos III o IV d. C. y muchos expertos aseguran que fueron escritos y
entendidos por cristianos gnósticos (o aquellos que defendían la divinidad interior y el
pleno conocimiento de sí mismo y de Dios a través de experiencias internas y
espirituales y no a través de ritos externos o de las interpretaciones sacerdotales). El
último en aparecer es el controvertido Evangelio de Judas.
Hablamos del clásico Judas. Judas Iscariote. El traidor por
antonomasia. El que vendió a Cristo por 30 monedas de plata (o no sé, creo que eran 13).
Ese Judas. El más abominable de los hombres para nuestra cultura y nuestra
tradición histórica. ¡Y ahora resulta que también tenía un Evangelio, lo que lo hace
tan santo y tan respetable como Mateo, Marcos, Lucas y Juan!
Lo interesante de todo el asunto es que, según la opinión, trabajo y
experimentación de numerosos expertos en diferentes ramas, tales evangelios
gnósticos son auténticos y no simples falsificaciones modernas de intelectuales de
pensamiento torcido. Fueron leídos y creídos genuinamente por gentes que vivieron
hace 1700 años, aproximadamente. Investigación que es sostenida y respaldada por la
National Geographic Society, y que cuenta con documentación amplia. Por tales
motivos, miré el programa especial que transmitieron sobre el Evangelio de Judas y
le puse atención. Y me resultó altamente llamativo.
Judas no traicionó a Jesús, sino que hizo lo que él le
había mandado a hacer: sacrificar al hombre en el que vivía para liberar la chispa
interior de su divinidad. Un pensamiento acorde con la filosofía gnóstica
cristiana. En ese sentido, Judas fue un hombre piadoso y obediente, un hombre digno de
propagar "buenas nuevas" entre los hombres. No un villano, ni un traidor. Un
santo.
Mientras miraba el programa pensaba muchas cosas. Una, que posiblemente
fue verdad, ¿por qué no? Sólo tenemos las versiones de otros sobre aquellos
terribles acontecimientos, y nunca habíamos tenido la oportunidad de escuchar al
culpable. Otra cosa que pensaba era aún más actual, creo: ¿por qué se tambalea la
fe? He oído cómo despotrican los obispos y los sacerdotes contra la
investigación de National Geographic, a la cual califican de fantasía y mentira
y acechanza contra la fe. Lo mismo dijeron y dicen del Evangelio de María
Magdalena. Que atenta contra la fe de los fieles. Y me repito: ¿por qué?
Nadie, en estas investigaciones, pone en duda la divinidad de
Cristo. Nadie le niega la esencia de su mensaje, ni el sacrificio que supuso la
crucifixión, etc. No encuentro en tales trabajos eruditos ningún anatema contra Jesús y
su doctrina. En absoluto. Lo único que hace en contar, con diferentes puntos de vista,
los mismos hechos. Incluso Judas, el cual no se esfuerza en desmentir a los otros. No dice
en ningún momento que él no entregó a Jesús. Lo hizo, según sus palabras. Lo
único que cambia es la motivación por la que lo hizo, la cual tiene, en mi opinión,
derecho a exponer y explicar. ¿Dónde se tambalea la fe? ¿Pensar que Judas no fue en
realidad un traidor hace que la fe cristiana se tambalee? ¿Otorgarle motivaciones
distintas a los mismos actos elimina de un porrazo la esencia del mensaje cristiano?
¿O no será que hace tambalear siglos de dogmatismo testarudo y ciego, de rígidas
estructuras humanas ávidas de poder? ¿Negarle santidad a María Magdalena deslegitima la
divinidad de Cristo o equivaldría a dejar sin efecto la inflexible postura misógina de
la Iglesia Católica y su sacerdocio dominado por hombres? ¿Otorgarle a Judas el
beneficio de la duda supone una transgresión contra los valores de amor y perdón de
Jesús o supone admitir un error crucial en las posturas tradicionales antisemíticas de
la Iglesia cristiana y su capacidad para borrar del mapa las posturas antisacerdotales de
los antiguos gnósticos que amenazaban la autoridad de la naciente iglesia?
Dejo mi pregunta en el aire. Que cada quien saque sus conclusiones.
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