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BITÁCORA
18 de junio de 2006

Celebraciones familiares.

papabebe.jpg (5165 bytes)Llegado el Día del Padre, todos hemos corrido a alguna tienda de la naturaleza que mejor nos acomode a encontrarle un regalito a papá para su "día".  Y en algunos hogares se han organizado almuerzos, tertulias o cenas, con el fin de celebrarle al padre de familia su condición de tal.   Regalos van, besos vienen, papá abre la caja, se encuentra un regalito idéntico al del año anterior, sin embargo sonríe y agradece, tal vez dice "era exactamente lo que necesitaba", o comenta algo igualmente complaciente, y fin del día.  El lunes por la mañana, todo el mundo a lo suyo, hasta que llegue la siguiente celebración familiar, el día "D", y repitamos la ceremonia.

padreviejo.jpg (4582 bytes)No tengo nada en contra de dichas ceremonias.  Son agradables, especialmente si hay de por medio felicitaciones sinceras, si los niños han trabajado alguna cosita especial para su papá y se la entregan con ilusión (aunque el pobre no sepa después qué hacer con "eso").  Se puede vivir con cariño, con tranquilidad, inclusive con agradecimiento.  Habrá quienes no sólo recuerdan a su padre, sino también al abuelo y le convierten el día en algo realmente especial.  Puede ser así.  Pero también puede ser solamente otro día más de estrés, de compras alocadas, de discusiones o de resentimientos.  Como todas las celebraciones familiares.

Mucho se ha razonado sobre el tema, creo.  Se ha dicho hasta la saciedad que estos días no deberían ser comerciales, que lo más importante es recordar lo mucho que queremos a ese familiar al que le estamos celebrando de forma especial, que no solamente ese día deberíamos recordarlo sino convertirlo en parte de nuestras vidas, etc., etc.   Y tales razonamientos me parecen atinados, aunque un gran número de personas nunca los recuerden o tomen en cuenta.  Ciertamente, uno no debería tomar en cuenta a su familia solamente las fechas "obligatorias" de celebración familiar, sea el Día del Padre, o el de la Madre, o el del Niño, o el del Abuelo, o en la Navidad (que es el día de todos).  Lo ideal es que nos recordemos siempre, nos amemos siempre, y no tengamos que cubrir nuestros olvidos de todo el año con un regalito de un día.  Tendríamos familias más unidas y amorosas, y seríamos personas más tranquilas.

Ahora bien, aparte de tales pensamientos, se me ocurre pensar en las celebraciones familiares en sí. Han proliferado años para acá.  Antes eran tan sólo fiestas religiosas o patrióticas las que se observaban, pero en los últimos tiempos, como si fuese un reflejo del decaimiento de la fe religiosa o de la fe en la patria, se popularizan y se refuerzan las celebraciones familiares.  A su lado surgen otras más abstractas: el Día de la Mujer, el Día del Ambiente, el Día de la Tierra, etc.  En estas no hay regalos, pero también han proliferado.  Y me preguntaba entonces por qué sucedía tal fenómeno.

Alguien decía que las razones eran puramente económicas.  Las tiendas necesitaban tener más "navidades", o sea, fechas en las que fuera obligatorio regalarle algo a alguien y que no dependieran de la Navidad, pues ésta sólo se celebra una vez al año.  Las fiestas religiosas no sirven para el efecto, pues suelen ser recordatorios de algún santo o de algún evento en que no cabían los regalos, por lo que la institución de la celebración familiar "específica" resultó ser la solución.  Ahora es el Día del Padre, no de la madre o de los hijos, así que hay que regalarle a papá. En esta fecha, las tiendas deportivas, de objetos de pesca o de mecánica, de artículos de oficina y las boutiques para hombres se frotan las manos. Luego tenemos el Día del Niño, entonces hay que hacer regalos de juguetes y libros coloridos y videojuegos, etc..  En el Día de la Madre se venden muchos electrodomésticos u otros artículos para el hogar, además de ropa y zapatos, perfumes y cosméticos, y hasta flores.  Alguien inventó el Día de la Secretaria, en el cual hay muchas ventas similares a las del Día de la Madre.

diadelamadre.jpg (5359 bytes)Otros afirman que el verdadero origen de estas fechas familiares tienen sus raíces en fiestas religiosas.  El Día del Padre es una proyección de la figura de San José, padre de Jesús, y el Día de la Madre lo es de la figura de Santa María.  En consecuencia son fechas de celebración religiosa prolongadas en la familia misma.   Lo de los regalos vino después. O eso afirman.  A mí me parece que todos pueden tener razón: que haya sido originada en festividades religiosas y que se haya mezclado con necesidades comerciales hasta dar nacimiento a las celebraciones familiares tal como las conocemos hoy en día.

No podemos negar que, en efecto, las tiendas se benefician considerablemente de estas celebraciones familiares, y que probablemente tienen razón quienes les atribuyen la creación de la necesidad de "regalar algo".  Es posible también que dichas celebraciones sean demasiado comerciales y que eleven en exceso los niveles de estrés y ansiedad.  Incluso es razonable pensar que se volvieron absurdas hace tiempo (¿para qué celebrar un Día del Abuelo si ya existe un Día del Padre?, por ejemplo, ¿o es que acaso el abuelo no es padre de alguien?).  Sin embargo, pueden ser una buena excusa para reconciliarse con alguien, o con el pasado, o de apartarse de la rutina y vivir un buen momento.  Pueden ser una buena oportunidad de relajarse haciendo compras excusables. :)  Como quiera que sea, siempre serán tal como nosotros los vivamos y siempre resultarán de la manera en que los llevemos.  El secreto estará entonces en saber vivir el momento.

 

 

 

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