| Percepciones He estado lejos por algún tiempo, envuelta en deberes y
compromisos, pero he seguido atenta muchas noticias que dan vuelta por el mundo y que
sólo ponen en letras gordas lo contradictoria y extraña que puede ser nuestra especie.
Desde las desventuras del pueblo griego con sus deberes financieros ante la Unión
Europea, hasta el derrame de petróleo del Golfo de México, desde la aprobación de una
ley tan peligrosa como es la de Arizona contra la inmigración hasta el comienzo del
Campeonato Mundial de Fútbol, desde la sentida muerte de José Saramago ayer hasta los
líos étnicos en el Kirguistán que amenaza con crear otra catástrofe humanitaria, desde
la nueva polémica entre Israel y el mundo árabe por el ataque militar a un barco hasta
la carrera por la firmas para impedir que liberen la cacería de ballenas. Un mundo
variopinto, extraño, multicolor y a veces, caótico, sin más.
En
medio de todo este tinglado seguí con mis escritos, con mis obligaciones familiares y
hasta me puse a ver algunos partidos del fútbol de la Copa Mundial. Normalmente no sigo
el fútbol. No me atrae ni me emociona, mucho menos si se trata de encuentros entre clubes
privados. Tampoco lo odio ni siento resquemores contra él como algunas mujeres. Sin
embargo, cuando llega una competencia como ésta, me llama la atención. Algunos
noticieros se vuelven interesantes, al añadir notas culturales o sociales a los eventos
puramente deportivos, alguna gente se inflama de "nacionalismo" y algunos
incluso se envuelven en la faceta oscura de las apuestas y las quinielas. Digo
"oscura" cuando hay dinero de por medio, claro, aunque suelen ser divertidas si
las juegas con tus amigos. Yo no lo hago, porque nunca sé realmente qué equipo es
"fuerte", cuál es "débil", etc. Vistos los resultados de la última
semana, sin embargo, parece que en realidad ha habido más de una sorpresa.
Un aspecto cultural/social que me llamó la atención, por cierto, fueron las
vuvuzelas, esas cornetas alargadas que usan los sudafricanos en los estadios y que
producen un sonido fuerte en el estadio. ¿Por qué me fijé en ellas? Porque se
envolvieron en una absurda controversia. Algunos periodistas, jugadores y ciudadanos de
algunos países han protestado por el uso de este instrumento durante los partidos porque
es "excesivamente ruidoso", porque "impide la comunicación", e
incluso, porque "mata el ambiente de la Copa con tanto escándalo". La FIFA
determinó que no había razón para prohibirlas y las dejó y ahora resulta que en
algunos lugares -en Francia, por ejemplo- están reetransmitiendo los partidos "sin
el ruido ensordecedor de las vuvuzelas".
Al principio pensé que estaban exagerando.
Ahora veo que la cosa iba en serio. Y pensé: ¿cómo es posible que protesten por algo
tan nimio? ¿Ruido? ¡Siempre ha habido un ruido poderoso en los estadios de fútbol!
¡Siempre! Y las famosas cornetas nunca fueron un artículo raro en un partido de éstos.
¿Cómo es posible que protesten por algo así? Yo misma he visto partidos enteros con la
transmisión de su sonido original y al cabo de unos cuantos minutos ni siquiera distingo
ya el sonido de las vuvuzelas, de lo bien que se integran al ruido general del estadio.
¿Deseos, acaso, de protestar por algo? Quizá, aunque es posible que hayan suscitado
mayor interés por los dichosos cuernos antes que lograr apagarlos, pues las ventas de las
vuvuzelas aumentaron dramáticamente durante esta semana. Y hasta los chinos las están
produciendo en cantidades que sólo ellos saben manejar. :)
En otro aspecto, leí las primeras líneas de un artículo escrito por un periodista
deportivo que se lamentaba del "horrible" fútbol que se está jugando en la
Copa, pues aunque es muy "limpio" (relativamente pocas faltas -aunque ya he
visto más de una expulsión-), es "aburrido": no hay ataques, no hay goles, y
mucho es por "culpa" de las reglas excesivas de la FIFA y su afán por
constreñirlo todo, además de que ahora los equipos "sólo" saben
"defenderse", temerosos de perder al punto de ahogar el fútbol
"bonito". No supe qué pensar. ¿Querría acaso que volvieran las faltas y los
goles a raudales aunque hubiera lesiones? Quizá no, pero lamentarse porque ya no se
juegue como en el pasado es absurdo: no sólo los atletas de hoy en día son más fuertes,
más altos y más rápidos per se, también los juegos son más exigentes y un partido de
fútbol con las condiciones de antaño sería tan lento a los ojos del público de hoy que
estoy segura todos quedarían dormidos en los primeros diez minutos, de igual manera que
si quisiéramos regresar a los nadadores de los años 60 por contraposición con los
nadadores de nuestros días, cuyas marcas se han reducido a segundos. En fin: un clásico
ejemplo del viejo quejándose de los tiempos actuales, porque "antaño todo fue
mejor". Me alegro, en lo particular, que las reglas sean estrictas contra el juego
sucio, que los jugadores deban ser más responsables con las faltas que cometen. Prefiero
un solo gol bien anotado que un montón en un partido repleto de jugadas sucias. Y de
todas formas, no encuentro dónde está lo aburrido, si ni siquiera se quedan quietos.
¿Deseos para las siguientes semanas? Bueno, primero que BP limpie el Golfo de México
y que puedan comenzar los trabajos de restauración del medio ambiente, que los israelíes
y los turcos comiencen a solucionar sus diferencias, que haya elecciones tranquilas en
Colombia (este domingo), que se
publiquen más libros buenos, que haya más oportunidades de crecimiento para países
pobres (incluyendo a Haití, que espero se recupere de su terremoto), que gane un buen
equipo el Mundial jugando limpio y bonito, y, por supuesto, que los buenos padres de
familia tengan un estupendo Día del Padre este domingo. :)
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