| Extremos Tengo la sensación de que vivimos una época saturada de excesos.
Aunque se supone que somos más civilizados que nunca, es decir, que ya no deberíamos
caer en conductas "bestiales" como las que definieron muchas sociedades del
pasado, en realidad, nos hemos rodeado de un extraño gusto por lo extremo que nos está
saturando. Y lo digo no sólo por la política, sino por todo en general.
Los extremos son malos, dice la sabiduría popular. Y es sabiduría
porque recita una gran verdad. Son malos porque suelen llevar a la gente al desastre: a la
violencia, a la depresión, a la autodestrucción, a la simple destrucción, a la muerte,
a la enfermedad, y otros etcéteras que muchos imaginarán. ¿Dónde está aquella máxima
antigua tan sensata sobre "el justo medio"? ¿Qué pasó con la racionalidad, la
templanza, el equilibrio? ¿En dónde quedaron?
Algunas personas se defienden en sus posiciones extremistas aduciendo que aquellos que
pugnan por las soluciones medias o centristas son indecisos o cobardes. Que hay que
lanzarse al mar, arriesgase, entregarse con pasión a una causa, a una idea, defender con
sangre caliente las ideas y no quedar en las aguas tibias del conformismo. Y usan otros
discursos parecidos, todos tendientes a
justificar las posiciones extremas. Que si soy socialista, debo odiar a muerte a los
"malvados capitalistas" y oponerme a ultranza a cualquier propuesta que venga de
ellos. ¿Por qué? Pues porque si cedo, si negocio, se concilio, soy un
"vendido", un "pancista", alguien que quiere quedar bien con Dios y
con el diablo. Que si defiendo la disciplina en la educación, que soy un autoritarista.
Que si defiendo la libre expresión de los niños, que debo dejar que hagan lo que
quieran. Que si me gustan las novelas con historias llenas de personajes equilibrados, soy
una aburrida y una "irreal", pues o me decanto por la superficialidad extrema, o
por la violencia extrema. Etc.
Calma, calma. No es necesario nadar en aguas rojas para sentirse "vivo" o
tener "ideales". Con sólo creer firmemente en una serie de postulados
constructivos y defenderlos racionalmente, eres una persona de valía. Eso no
significa que no puedas escuchar a otros y darte cuenta que de vez en cuando puedes estar
equivocado, y que algunas veces la vida concilia. Si no, veamos la Naturaleza misma.
¿Existe una sola forma de vida con un solo modo de prosperar? No. Existen millones de
especies distintas de variedades increíbles en una gama tan variada como espectacular. La
Naturaleza no tiene una vía, una forma, una solución. Tiene muchas, porque muchas son
las variantes de una realidad.
Si nos
ponemos de acuerdo en algunos puntos principales que nos convienen a nosotros los seres
humanos para vivir bien -los hemos llamado "derechos humanos", pero pueden
llamarse de otra forma también- , y los construimos en armonía unos con otros,
prosperando sin destruir nuestro futuro, lo demás son variantes. No hay una sola forma de
cuidar el planeta, ni hay una sola forma de crear un gobierno eficaz, ni una sola forma de
tener una familia feliz. No hay ni siquiera una sola religión, ni un solo idioma, ni una
sola cultura. Hay variedad y hay vida y sólo necesitamos recordar virtudes como la
tolerancia, el respeto y el trato amable cuando nos enlazamos con el resto de nuestra
sociedad.
Los extremos son malos. Los extremismos son la versión extrema de la creencia en un
ideal. No los fomentemos ni los practiquemos. No nos es conveniente.
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