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BITÁCORA
19 de abril de 2006

Muerte salvaje

Hace unos días apareció una insólita noticia en los periódicos locales: un puma había salido de una reserva biológica y había subido a un árbol en un parque residencial, en medio de un área de los suburbios.  La conmoción que suscitó su aparición fue grande, rodeada de temores y angustias, pero se resolvió de manera horrenda: después de muchos tranquilizantes arrojados contra él por parte de un veterinario, el pobre animal sufrió el embate de una muchedumbre enardecida que a patadas y golpes logró matarlo.  El puma murió relativamente rápido.

El hecho me impresionó malamente.  Uno de los responsables de la reserva lamentó este deceso y lo calificó de pérdida irrecuperable. El puma en cuestión era el único macho de que disponían en la reserva para la conservación de la especie en la zona. Y hay que recordar que los pumas se extinguen velozmente en nuestros bosques. La pregunta de rigor entonces recae sobre el procedimiento de las autoridades: ¿cómo fue posible que un indefenso animal pudiera caer víctima de turbas ignorantes y descontroladas? ¿Dónde estaban las autoridades de resguardo ambiental? ¿Por qué no sacaron rápidamente al puma de aquella zona y lo llevaron de vuelta a su hogar?  Todas preguntas que, naturalmente, serán el marco de excusa de una investigación administrativa que muy probablemente quedará en nada.

Lo terrible de todo, además de la pérdida en sí, es que el puma se salió de la reserva por la acción de cazadores furtivos. Claro que uno piensa de nuevo en las autoridades y las faltas de control y la poca voluntad política de hacerlas prevalecer. Cazadores furtivos desplazándose impunemente por una montaña resguardada por la ley.   Un animal en peligro de extinción asesinado cruelmente por una masa informe y sin control.  Indeferencia e impavidez.

Es triste pensar que tales hechos se repiten sin que se den reacciones de importancia. ¿Se necesitan más muertes salvajes para que recapacitemos en nuestra posición en el mundo? ¿No somos capaces de comprender que somos responsables del planeta? Y de todas maneras, ¿por qué matar a un animal que no hacía daño? Habría comprendido que se estuvieran defendiendo de un ataque, pero... ¿un animal dormido?  Salvajismo, ira, irracionalidad, inconciencia.  Emociones todas juntas que me provocaron náuseas al leer semejante noticia... :(

Abogo entonces por una reflexión.  Que no se repita este hecho extraño.

 

 

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