Muerte salvaje
Hace unos días apareció una insólita noticia en los periódicos locales: un puma
había salido de una reserva biológica y había subido a un árbol en un parque
residencial, en medio de un área de los suburbios. La conmoción que suscitó su
aparición fue grande, rodeada de temores y angustias, pero se resolvió de manera
horrenda: después de muchos tranquilizantes arrojados contra él por parte de un
veterinario, el pobre animal sufrió el embate de una muchedumbre enardecida que a patadas
y golpes logró matarlo. El puma murió relativamente rápido.
El hecho me impresionó malamente. Uno de los responsables de la reserva lamentó
este deceso y lo calificó de pérdida irrecuperable. El puma en cuestión era el único
macho de que disponían en la reserva para la conservación de la especie en la zona. Y
hay que recordar que los pumas se extinguen velozmente en nuestros bosques. La pregunta de
rigor entonces recae sobre el procedimiento de las autoridades: ¿cómo fue posible que un
indefenso animal pudiera caer víctima de turbas ignorantes y descontroladas? ¿Dónde
estaban las autoridades de resguardo ambiental? ¿Por qué no sacaron rápidamente al puma
de aquella zona y lo llevaron de vuelta a su hogar? Todas preguntas que,
naturalmente, serán el marco de excusa de una investigación administrativa que muy
probablemente quedará en nada.
Lo terrible de todo, además de la pérdida en sí, es que el puma se salió de la
reserva por la acción de cazadores furtivos. Claro que uno piensa de nuevo en las
autoridades y las faltas de control y la poca voluntad política de hacerlas prevalecer.
Cazadores furtivos desplazándose impunemente por una montaña resguardada por la ley.
Un animal en peligro de extinción asesinado cruelmente por una masa informe y sin
control. Indeferencia e impavidez.
Es triste pensar que tales hechos se repiten sin que se den reacciones de importancia.
¿Se necesitan más muertes salvajes para que recapacitemos en nuestra posición en el
mundo? ¿No somos capaces de comprender que somos responsables del planeta? Y de todas
maneras, ¿por qué matar a un animal que no hacía daño? Habría comprendido que se
estuvieran defendiendo de un ataque, pero... ¿un animal dormido? Salvajismo, ira,
irracionalidad, inconciencia. Emociones todas juntas que me provocaron náuseas al
leer semejante noticia... :(
Abogo entonces por una reflexión. Que no se repita este hecho extraño.
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