| Se acaba Febrero ... y es año
bisiesto. Cosa que no debería representar nada especial, pero que por alguna razón
sí lo hace. Algunas personas se consideran "especiales" por cumplir cada
cuatro años un imposible 29 de febrero. Y no es para criticarlas, pues ¿hay alguna
otra fecha más esquiva?
Hemos tenido un febrero algo agitado en el sector climático. Inundaciones y
sequías en América del sur, por ejemplo, que arrojan cifras inquietantes de devastación
y que hasta cierto punto dan el espaldarazo a los gurúes del cambio climático, aunque
haya sectores que siguen creyendo que es un invento de las transnacionales.
También ha
habido agitación política. Por un lado, los problemas en Kenia, en Pakistán, y en
otros países del Medio Oriente. Por otro, la proclama de independencia de la
castigada Kósovo y la furia de Serbia por acto tan "ilegal". Y Rusia
amenazando a Estados Unidos y compañía con apuntarles los misiles si los estadounidenses
insisten en los escudos antimisiles. Por supuesto, no podía faltar Hugo Chávez y
sus proclamas "antiimperialistas", debido esta vez a la demanda interpuesta por
Exxon contra PVDSA. De aquí pasaríamos a la agitación económica, con mayores
aumentos del precio del barril del petróleo y temores por la recesión económica.
La
agitación en el sector del entretenimiento descendió algunos grados con el término de
la huelga de guionistas y el regreso de las series de televisión a sus grabaciones.
Los Oscares no corren peligro y habrá fiesta. Se insinúa que los actores podrían
enojarse si no hay negociaciones entre su sindicato y los estudios, pero se pospone hasta
abril. Por de pronto, todo va calmo. Las noticias relativas a Britney ya son cliché
y a nadie sorprende que Paris o Lindsay se metan en líos.
Y
finalmente, pasó un 14 de febrero, con sus acostumbrados chocolates y corazones rosados,
las promesas de amor eterno y las curiosas ceremonias de creencias supersticiosas.
De pronto ha pasado más de la mitad de febrero y hasta el bisiesto quedará en el olvido.
¿No corre aprisa el tiempo?
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