Turismo selectivo
Es sabido que el principal asistente de un estadio de fútbol es el hombre de la
familia. O los hombres, si es del caso que los chicos ya crecieron y acompañan a
papá en su principal obsesión (pues "afición" les queda corto). Por tanto, es
de esperarse que ante un evento tan gigante como lo es un Campeonato Mundial de Fútbol,
el país anfitrión invierta millones de dólares en publicidad para atraer a ese especial
turista masculino que se muere de ganas por ir a ver a sus estrellas amadas y al bendito
balón cruzar el campo de un lado hacia el otro. Para el evento del 2006, le tocó el
turno a Alemania. Y allí está. Gastando millones de euros en publicidad, intentando
atraer un ingente número de aficionados y fanáticos de los goles, los Ronaldhinos y etc.
Supongo que sus esfuerzos se verán coronados con un buen número de visitantes, si es que
los precios del petróleo no los golpean mucho y si las tensiones políticas mundiales no
echan a perder el evento.
Ante este panorama, Suiza, el país vecino, sin tradición fútbolística (y
posiblemente sin afición también), no parecía tener muchas expectativas de atraer
algún número de visitantes que fuese significativo este verano boreal que se aproxima.
De hecho, tendría que ser obvio, creo yo, si después de todo Suiza está muy cerca de
Alemania y es de muy fácil acceso, pero cuando se acerca un Mundial, todo se concentra en
los estadios y nadie se acordará, en efecto, de los preciosos Alpes y de los famosos
chocolates.
Ah, pero no contaban con la astucia suiza. Esta mañana, mirando un programa especial,
me llevé una gran y cómica sorpresa: Suiza acaba de sacar al aire un
sugestivo anuncio comercial vendiendo las bellezas y bondades del país montañoso a un
nuevo y no contado público meta... ¡mujeres! Pues sí, las mujeres no solemos ser
el blanco de los promotores del fútbol. ¡Claro que hay chicas aficionadas, y hasta
fanáticas, del fútbol! O de sus jugadores, que para algunos efectos viene a ser lo
mismo. Pero no es lo normal. Lo que suele suceder es que nosotras las mujeres alcemos las
cejas, suspiremos por lo bajo y digamos para nuestro capote: "bueno,
ya viene otro Mundial. ¡A sufrirlo!" (Bueno, las otras mujeres, porque mi marido es
de los extraños especímenes masculinos que detestan el famoso deporte -suerte para mí-)
Pero ahora Suiza se acordó de nosotras y nos propone una dulce tentación: los
suizos no se aficionan al fútbol, en cambio, estarán encantadísimos de recibirnos. Y
cuando hablo de los "suizos" me refiero a los hombres suizos.
Así como se oye. ¡El anuncio está plagado de bellísimos portentos masculinos sonriendo
sugestivamente, esperando listos la llegada de una turista como yo! ¡Qué ensoñación!
¡Qué placer!
Bien pensado, es una estrategia estimable. Pocas veces se da la oportunidad de
contar con una afluencia de turismo tan grande como la que se sucede durante un Mundial de
Fútbol o una Olimpiada. Las posibilidades de que Suiza sea sede de un Mundial son
remotas, sino imposibles, y de que algún país vecino lo sea otra vez son lejanas.
Esta es la oportunidad de vender Suiza al mundo, ahora que el mundo tendrá los ojos fijos
en la región. ¿Por qué no intentar estrategias inteligentes? A mí me llamó la
atención por la originalidad y la astucia desplegada, y por el buen efecto que causó en
mí. :)
Yo no podré ir a Alemania. Ni a Suiza. Y no tengo manera de saber si el comercial en
cuestión tendrá éxito. Pero a todas aquellas afortunadas esposas y mujeres en general
que dejarán a sus hombres en los estadios muy contentos y que se irán a Suiza a
disfrutar de sus bellezas "naturales", ¡que la pasen bien! ¡Buena por Suiza y
sus apreciables cualidades! :D
Video aquí: http://www.myswitzerland.com/en/movies/wm/player.cfm
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