| Fama instantánea No creo que mucha gente se sintiera
demasiado incómoda con un poco de buena notoriedad. Suele ser reconfortante verte
admirado o reconocido, al menos en tu entorno, y no es de extrañar que a muchas personas
les agrade la fama. También, por supuesto, hay casos extremos como aquellas
personas que son adictas a la atención desdmedida -ejemplos diarios los encontramos en
las "celebridades" de Hollywood, que siempre están intentando llamar la
atención, como sea-, pero creo que estas semanas de 2009 nos han dado ejemplos de fama
instantánea, diferentes al clásico escándalo de estrellas de cine o miembros de la
realeza europea: me refiero al capitán Sullenberg, al capitán Phillips y a Susan Boyle.
Te puedes volver famoso porque te pasado
algo extraordinario o porque has hecho algo extraordinario. En el primer caso, las
circunstancias se transforman frente a tus ojos y tú no puedes hacer nada más que reaccionar.
De cómo reacciones, puedes ganar notoriedad -buena o mala-. Veamos: el
capitán Chesley Sullenberg, piloto del vuelo 1549 de USAirways, se vio enfrentado a
circunstancias extraordinarias, cuando su avión, un Airbus A-320, fue impactado por una
pesada bandada de gansos, que hizo
fallar sus dos motores, a mediados de enero. Evitando las áreas densamente pobladas de la
ciudad de Nueva York y de la costa de Nueva Jersey, Sullenberg logró acuatizar tan
exitosamente que ninguno de los miembros de su tripulación ni ninguno de sus pasajeros
falleció durante el incidente. Luego, los servicios de rescate neoryokinos
demostraron su extraordinaria eficiencia al sacar del agua helada a todos los
supervivientes que aguardaban sobre las alas del avión accidentado.
El
capitán Phillips sufrió una circunstancia diferente, pero igual no pudo hacer otra cosa
que reaccionar. Al ser atacado el buque a su cargo, el Maersk Alabama, en
las costas de Somalia, por piratas somalíes, tuvo la opción de entregarse para salvar a
su tripulación y lo hizo. Eso lo mantuvo cautivo por cinco días, mientras su buque
con su tripulación intacta lograba arribar a Kenya. Durante una semana, los piratas
lo mantuvieron encerrado en un bote salvavidas, todos armados con AK-47, mientras él no
podía hacer otra cosa que esperar. Los barcos de guerra estadounidenses llegaron al
sitio, en aras de lograr su liberación, pero las negociaciones se estancaron. En
una ocasión intentó huir, pero fue recapturado y puesto en condiciones aún más
restrictivas. Todo terminó con una sonada operación de rescate, digna de una
película, y poco creíble si nos la hubiesen contado, de la que el capitán salió ileso
y capaz de contar su historia.
Dos situaciones de fama instantánea, incluso de reconocimiento y admiración, en
situaciones en que lo único que se podía hacer era reaccionar. No pueden prolongar
sus estados de fama, pues los hechos que los hicieron famosos son irrepetibles, pero se
ganaron un lugar en la historia de los héroes modernos.
La
situación de Susan Boyle es un caso de fama que llega cuando se hace algo extraordinario.
En su caso, nada parecía apuntar una situación especial, cuando ella, mujer de 47
años, soltera, sin hijos y sin trayectoria artística o notable, se presentó en las
audiciones del Britain Got Talent 2009, con el sueño de aspirar a ser cantante
profesional. A pesar de las expresiones de incredulidad y desprecio de un público
acostumbrado a alabar la belleza y la juventud, Boyle entregó una de las ejecuciones
musicales más maravillosas que se han oído en los teatros y dejó a todos con la boca
abierta. Gracias a la magia de Internet y la prontitud con que el video del
incidente fue puesto en YouTube, pronto el mundo se enteró de esta estrella escondida.
En su caso, las posibilidades de prolongar su estado de fama son altas, dependiendo
de su comportamiento ulterior.
¿Qué otro caso de fama instantánea puede surgir de un momento a otro? Sólo es
cuestión de mirar y esperar. Entretanto, podemos reflexionar sobre el valor de la fama y
lo que puede representar. Se la ha denigrado como fuerza social, porque suelen
tenerla individuos que moralmente o socialmente no representan buenos modelos a seguir, o
porque surge de actos criminales o escándalos deplorables. Pero cuando es el resultado
del talento, del valor o del sacrificio, es saludable que exista, que semejantes actos o
desempeños también despierten el reconocimiento y alcancen la conciencia colectiva.
:)
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