| Invertir nuestro tiempo Ahora que tenemos encima la Navidad y muchos de nosotros
nos vemos envueltos en las celebraciones, también sabemos que podremos disfrutar con
suerte de algunos días de descanso. Durante esos días previos al Año Nuevo y
pensando en el futuro inmediato, siempre se nos ocurre hacer la famosa lista de los Buenos
Propósitos. Estamos tan inflamados de buenos deseos y tan arrepentidos de todo lo
que no conseguimos durante el año, que es común ver listas enormes, muy bien
intencionadas, pero por lo mismo, irrealizables. Para colmo, vivimos en medio de una
crisis económica y no es probable que podamos disponer de grandes cantidades de dinero
para gastar impensadamente en metas irrealizables. ¿Por qué no, entonces, fijarnos
alguna meta más modesta y tal vez más útil?
Bajar de peso, está bien. Pero admitamos que las fiestas de fin de año son la
ocasión menos apropiada para hacer dieta. En los primeros días de enero, cuando no
tengamos un centavo, pues sí que cualquiera baja de peso, pero en cuanto remonte la
cuesta y llegue a febrero ya lo habrá olvidado. Bajar de peso no debería ser un
propósito de Año Nuevo. Tendría que ser un desafío diario, una oportunidad para
cambiar de vida. Y ya dejo el tema porque se torna sermoneador.
¿Dejar de fumar? Igual que bajar de peso.
¿Levantarse temprano? Es absurdo. Si queremos conservar nuestro trabajo,
habrá que hacerlo queramos o no.
¿Sacar a pasear al perro? ¿Aún no lo has hecho? ¡Pobre perro!
¿Pagar nuestras deudas? Eso no es asunto de propósitos. Creo que cae en
el rubro de las necesidades laborales.
¿Aprender una nueva habilidad? Este sí que resulta interesante, dependiendo,
claro está, de cuál habilidad estamos hablando. Si lo que queremos es aprender a
pilotear aviones de guerra, pues apaga y vámonos. Pero si se trata de aprender un
nuevo idioma o aprender a manejar las finanzas personales, será invertir nuestro tiempo
en actividades útiles.
Aprender un idioma nuevo es una opción maravillosa. Hoy en día existen
infinidad de opciones para
aprender idiomas, y aunque de momento pueda parecer impráctico, suele convertirse en un
conocimiento útil para conseguir un trabajo, hacer un negocio, disfrutar un viaje,
conocer personas nuevas, etc. Y no tiene que ser inglés o chino mandarín, aunque
estos parecen muy tentadores en los tiempos que corren. Al final, en el otro diciembre,
cuando revisemos nuestra lista de nuevo, podremos decir con una sonrisa: he engrosado mi
CV. :)
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