21 de febrero
¿Se muere el libro? Amazon.com
está por lanzar -o ya lanzó- la segunda versión del Kindle, su lector
electrónico. La primera versión incluía la posibilidad de bajar periódicos,
revistas y gran cantidad de libros, y mantenerlos almacenados, listos para ser
leidos. Pero se decía que era aún demasiado gruesa, no poseía capacidad para
reproducir colores, su batería no duraba mucho y era muy cara. La nueva versión no
puede reproducir colores aún, pero ciertamente es más delgada, posee una batería de
mayor duración y es -proporcionalmente- menos cara. El intento de Amazon es,
naturalmente, capturar la atención de un mayor número de lectores y lograr expandir el
negocio de los libros electrónicos o e-books.
El primer Kindle no lo hizo nada mal. Según algunos reportes, se
vendió un medio millón de
unidades desde su lanzamiento, bastante más que las 350 000 unidades de Sony Reader que
se vendieron desde que éste se lanzó hace unos años. Sin embargo, se quiere
apuntar a un mayor mercado. La pregunta es: ¿lo logrará?
El negocio de "bajar" videos y música ha prosperado en todo el mundo.
Celulares, blakberries, IPod's, y demás aparatos similares se venden
por doquier y son extremadamente
populares. Después de todo, apuntan a un segmento de la población que ama la
música popular, los videos y las fotografías, que son los jóvenes. Pero en el
caso de los e-books no ha sucedido lo mismo. ¿Por qué? Puede haber muchas
razones. Una de ellas es que los lectores no se llevan bien con las pantallas.
Si lees un artículo, no tienes mayor problema, pero si quieres leer una novela, prefieres
la tranquilidad y la paciencia, lo cual es difícil con una pantalla que te cansa las
ojos. En ese caso, se prefiere el viejo soporte del papel. Otro problema es
que la batería debe ser realmente muy duradera, pues una de las mejores características
de un libro tradicional es que no necesitas enchufarlo en ninguna pared. Ambos
obstáculos, sin embargo, están siendo superados por aparatos con baterías de extremada
duración y tecnología de punta que vuelve a las pantallas similares a la superficie
tradicional del papel.
Otra razón más angustiante será el declive del lector por placer, ése que devora
libros y gasta grandes cantidades de dinero en ellos. Y puede ser esta la razón
más aguda de por qué el e-book no ha tenido el despegue que han tenido los
otros aparatos. El libro se muere, no tanto por el soporte, sino por la falta de
cultivadores... Eso ha hecho que las compañías que fabrican los e-books
piensen en introducir la capacidad de bajar blogs y otros materiales tan populares entre
la juventud digital de hoy. Con este sistema, sí que pueden ampliar su mercado a
varios millones de potenciales compradores.
En mi opinión, sin embargo, no existe tal "declive". Ni creo que el
libro se esté "muriendo". Se ha hablado de que la gente no lee
desde siempre, aún cuando no existían Internet o las consolas de juego. Pienso que
el lector ávido siempre existirá en más o menos el mismo porcentaje en que ha
sobrevivido desde que existe el libro. Y el libro existe desde hace milenios.
¿Milenios? Sí. Milenios. Porque el libro, para serlo y para ser leído,
no depende de un soporte fijo. Puede haber existido en rollos de papiro, de
pergamino, encuadernado, escrito a mano o impreso, en una computadora o en un lector de
tinta electrónica. Sigue existiendo y no se muere, sólo cambia de aspecto y
entretanto sus cultivadores se adaptan a los tiempos.
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