| Viejas y nuevas leyendas Mirando la
cartelera en estos días, no pude evitar pensar en el simbolismo de las leyendas del cine.
No me refiero a los actores o estrellas de cine. Ellos son leyenda en la medida en
que los medios del espectáculo los conviertan en tales o lo son también si demuestran un
notable talento histriónico, pero eso es tema aparte en realidad. Yo pensaba en los
personajes. ¿Un personaje se convierte en leyenda? Bueno, pues sí. En
la literatura es claro, y pienso que con 100 años a cuestas, ya el cine ha sido capaz de
crear o reforzar leyendas.
¿Cómo
podríamos identificar a un personaje "leyenda"? Se me ocurre que una de
sus características fundamentales es la de su permanencia. Es decir, que sean eje
central no de una película aislada sino de una serie de historias producidas en diversos
momentos. Otra característica que se me viene a la cabeza será la de que mucha
gente conozca al personaje y lo asocie con un determinado número de rasgos. Y de
que esos rasgos provoquen más o menos siempre las mismas reacciones.
Pensemos
entonces en algunos ejemplos. Tenemos naturalmente a un Tarzán. A un
Drácula. A un James Bond y a una serie de superhéroes tales como Superman y
Spiderman. No debemos olvidar a Indiana Jones, por supuesto, y al infame Darth
Vader. ¿Leyendas? Sé que algunos vinieron de la literatura y otros surgieron de
guiones originales, pero igualmente se convirtieron en personajes reiterativos del cine.
En algunos casos, como Tarzán, Drácula, James Bond y Superman, han sido interpretados
por diferentes actores en momentos distintos, pero en todos los casos conservaron sus  rasgos esenciales:
el salvajismo inocente de Tarzán, el maquiavelismo encantador y siniestro de Drácula, la
elegancia seguridad en sí mismo de James Bond y la fuerza de acero de Superman.
Siempre que fuimos al cine a verlos, siempre esperamos que se comportaran de cierta forma
en particular. Si se salen de ese esquema o si su aspecto esencial varía, nos
sentimos desilusionados. Tan sólo piensen en las protestas de muchos admiradores
por el hecho simple de que el nuevo James Bond sea rubio. ¡Rubio James Bond! ¡Inaudito!,
exclaman.
En estos tiempos presenciamos el regreso de viejas
leyendas y la creación de nuevas. Spiderman apareció hace poco. Aunque nunca
había hecho carrera en el cine, realmente, sino en la televisión, pronto se convirtió
en una típica figura con potencial legendario. Harry Potter, sin duda, saltó de
las páginas de los libros y se ha adueñado de su propia iniciación cinematográfica. Y
por supuesto, hace unos días, regresó Superman. El mismo
de siempre, de cabellos oscuros y rostro bello, músculos apreciables y fuerza
alienígena, tal y como lo imaginamos siempre. A su lado, una nueva figura que
amenaza con convertirse en leyenda potencial: el traicionero Jack Sparrow, el pirata.
¡Hacía tiempo que una película de piratas no se imponía en el gusto de las
audiencias, pero ahí está! Y en gran parte, debido al encanto de un personaje
particular, es decir, de Sparrow.
Claro que, para convertirse en verdaderas leyendas, tendremos que esperar a que
Spiderman, Harry Potter, Indiana Jones y Jack Sparrow se desliguen de los actores que les
dieron vida y sean interpretados por otros en el futuro. Será interesante de ver si llega
el momento...
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