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BITÁCORA
23 de abril de 2008

Soluciones ecológicas

Recuerdo la primera vez que compré mi primer árbol de Navidad artificial.  Lo hacía a regañadientes, porque siempre me habían gustado los árboles de ciprés, con su olor natural y hasta con sus hojas pinchosas, pero mi esposo me había convencido de que era la manera más responsable de cuidar de los árboles.  Cada vez que compramos un ciprés natural al final del año, lo estamos condenando a muerte.  Y con nosotros, muchos miles, cientos de miles de personas más.  En cambio, con un árbol de plástico habría un comprador menos, un ciprés que no muere, un año en que no somos parte de la desforestación.  Con semejantes argumentos, pues, accedí a la compra.

artificialpine.jpg (3115 bytes)Era un árbol grande, de color verde oscuro.  Estaba bien dotado de ramas tupidas, por lo que una vez armado por completo, se veía frondoso, bello, y podría soportar una carga abusiva de los adornos que quisiera colgarle.  No se parecía en realidad a un ciprés, pero al menos era cumplidoramente decorativo.  Y al menos había optado por una solución ecológica.

Años después, tanta seguridad se vino al suelo.  Leí en un artículo reciente la enorme controversia suscitada precisamente por los árboles artificiales de Navidad.   Año tras año se producen por millones.  Se gastan toneladas de plástico -el cual es fabricado de fuentes no renovables y mucho menos limpias-, contamina el aire con el humo de las fábricas, y luego, cuando se desechan, son arrojados a los vertederos, donde permanecerán por los siglos de los siglos por venir. ¡Son de plástico! ¿Alguna vez alguien ha visto que un árbol de plástico se degrade?  Entretanto, los cultivadores de pinos y cipreses limpian los campos, realpines.jpg (4400 bytes)cubren enormes extensiones de terreno de árboles naturales, que oxigenan el aire y sirven de cobijo temporal para decenas de especies.  No se cortan todos al mismo tiempo, pues todos crecen a ritmos diferentes, por lo tanto, con la llegada de la Navidad, no hay deforestación ni desiertos, tan sólo alegría en las tiendas y en las casas.  Y al final, los árboles muertos son devueltos a la tierra, donde desaparecen en cuestión de semanas, por la acción de la naturaleza, que sabe muy bien qué hacer con ellos.

¡Ahí estaba mi solución "ecológica"!  Me hice consciente de que mi árbol de plástico -aún vigente y en pleno funcionamiento- sería algún día parte del problema de la contaminación y no de su solución.

Ahora está en el tapete otra solución ecológica controvertida: los biocombustibles.   Son limpios, sí.  No estropean los automotores ni la atmósfera, cierto.   Y son el producto de fuentes renovables de energía, como son las plantas (caña, maíz, soya, etc.).  Sin embargo, ¿son realmente ecológicos?  ¿No están representando la tala inmisericorde de miles de hectáreas de selva virgen para aplicarla al monocultivo industrial de una sola especie vegetal destinada a llenar los tanques de los autos?  ¿Acaso están allí para solucionar el hambre y la pobreza?  Los alimentos suben, los combustibles no bajan, la tala continúa, el calentamiento global es ya una realidad presente.  ¿Estamos de verdad sosteniendo una alternativa ecológica a los hidrocarburos?  Pues tal parece que no es tan exacto.

ca_ñadeazu.jpg (4879 bytes)Dependerá del tipo de cultivo, dicen algunos -pues parece que la caña es más sustentable que el maíz en la producción del etanol, por ejemplo-; dependerá del equilibrio que se sepa establecer entre las necesidades de alimentar a los pueblos y las necesidades energéticas de estos mismos pueblos.

No lo sé.

Tan sólo pienso que deberían ser muy cuidadosas las soluciones que nos planteemos, antes de llegar a descubrir que cuando pretendíamos ser muy ecológicos, tan sólo aumentábamos el problema... :(


 

 

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