| En clase con control remoto Son las nueve de la mañana de un día cualquiera,
posiblemente en abril o en octubre. Eres un estudiante regular de psicología
clínica en la universidad y estás matriculado para el curso que se inicia a las nueve y
diez. Con tu laptop estudiantil y tu mochila con algunos efectos
personales, te presentas en la enorme aula a la hora correspondiente y ocupas un asiento
frente a la gran pantalla del profesor. Tus compañeros poco a poco llenan el resto
del salón y el profesor da inicio a su lección con un control remoto en la mano y un
despliegue en tres grandes pantallas de información relativa al tema de hoy. Tú
mismo tienes un control a la mano. Escribes en tu ordenador y de tanto en tanto utilizas
el control para ampliar datos mientras escuchas al profesor con grave atención. Es
natural para ti. Es natural para el joven que se sienta a tu lado. Es natural para la
muchacha que se sienta al frente. Pero no es natural para el profesor, oh no. Para
él ha significado horas de estudio y readaptación a una tecnología que no les familiar
ni le resulta fácilmente cómoda. La diferencia es que tú naciste con esa tecnología,
mientras que tu profesor no.
Lo mejor de todo es que el cuadro anterior no es ya tan sólo un proyecto a futuro. Ya
se ha puesto en marcha en algunas universidades norteamericanas cuadros similares al
descrito arriba, en un esfuerzo consciente por acercar al profesor al estudiante y
aprovechar las ventajas que pueden derivarse de las características de esta nueva forma
de educar.
Marc Prensky fue quien
popularizó la expresión "nativos digitales" (digital natives), para
diferenciarlos de los "inmigrantes digitales" (digital inmigrants),
pues los primeros han crecido con la tecnología digital como parte de su entorno y de su
naturaleza familiar, se relacionan con ella de manera más íntima y hábil que los
segundos, y esto está cambiando también la forma de educarse. El autor considera 17
campos en los que las diferencias son significativas, por ejemplo, la ortografía,
extraña para los adultos; los
SMS que algunos pueden teclear con una sola mano en el bolsillo a velocidad razonable; o
su manera de utilizar las mensajerías instantáneas con 10 ventanas abiertas, y 10
diálogos simultáneos en los cuales comunican por fragmentos mientras los inmigrantes
tienden a llevar una conversación completa con una persona antes de pasar a otra.
Sus bitácoras son emocionales, venden y compran en línea, encuentran parejas y amigos y
no realizan comentarios al respecto pues es parte cotidiana de sus vidas. Adoran compartir
el conocimiento (a diferencia de los "inmigrantes", que creían en el secreto
del conocimiento como manera de conservar poder), sus juegos en línea son
multitudinarios, ya no saben lo que es jugar en solitario. En fin, una generación
entera íntimamente relacionada con la tecnología digital.
Por tanto, los profesores se enfrentan a un dilema nuevo. Pertenecientes a la
prehistoria tecnológica, sus clases se vuelven aburridas, lentas e ineficaces, no logran
comprender ni aprovechar las habilidades de sus alumnos, para ellas desconocidas.
Respondiendo a esta realidad, ahora existen iniciativas en tecnología que apuntan a un
aprovechamiento de estas habilidades tan particulares de los jóvenes digitales de hoy.
Decía un experto que uno recuerda el 30% de lo que oye, pero si también ve lo que
escucha, recordará el 50%. Añadiendo la interacción entre el estudiante y la
información nueva, se puede llegar a alcanzar hasta un 85% de eficacia en una lección.
Hacia aquí apuntan tecnologías como la descrita arriba.
¿Impresionante? Pues yo pienso que sí. En especial por la rapidez con que se han
desarrollado los cambios (de una generación a otra) y el impacto profundo que pueden
representar.
El reto está planteado de frente al gremio docente. Son los maestros, en este rubro,
los llamados a realizar un decidido viaje migratorio hacia la tecnología digital para
poder servirse de ella como instrumento, medio y soporte didáctico. Una migración
que representa un costo ingente para la estructura educativa, pero que puede a la postre
concluir en jóvenes más preparados para mejorar nuestra calidad de vida. :)
|
-
- |