| Taxis automáticos ¿Recuerdan
Total Recall con Arnold Schwarzenegger, aquella película de 1990 sobre un hombre
que iba a Marte para descubrir un terrible complot del gobernador? Una de las
escenas más memorables es cuando el protagonista aborda un taxi robotizado. El conductor
es un feo muñeco parlanchín que se descompone al final. Lo del desperfecto
formaba parte de la película con sus escenas de acción, pero la idea de fondo era la del
transporte urbano público totalmente automatizado. Estamos hablando de una
historia narrada hace 16 años. Era ciencia ficción, futurismo o como quieran
llamarlo. Hoy es ya un proyecto viable y real.
Hay que olvidarse del muñeco feo y parlanchín. No es necesario. Los taxis-
robots ya existen sin necesidad de sucedáneos artificiales de seres humanos conductores.
De hecho, ya se están haciendo preparativos para implementar taxis- robots o taxis sin
conductor humano en algunas ciudades europeas, aproximadamente
hacia el 2008. Se trata de vehículos electrónicos, con espacio suficiente para cuatro
adultos e inclusive para una silla de ruedas, que se abordan en estaciones especiales y
que viajan en completo silencio y sin contaminar. Forman parte de un programa ambicioso
llamado CityMobil, que pretende limpiar las ciudades europeas y descongestionar sus
abarrotadísimos sistemas de tránsito urbano. Se sabe que Europa sufre de continuos
embotellamientos, de humo y contaminación por ruido y que en los últimos años el
problema no ha hecho más que agudizarse. Con esta clase de transporte público se
pretende abaratar costos de combustible (pues no usa derivados del petróleo),
descongestionar el tráfico (pues las rutas son definidas mediante el uso de computadoras
que saben escoger las mejores rutas) y limpiar las ciudades (pues no hay emisión de gases
o de ruido). El plan está pensado para probarse en tres ciudades de la vieja Europa:
el aeropuerto de Heathrow (Londres, Inglaterra), la ciudad de Castellón en España,
y Roma en Italia, con fines y usos turísticos y de exhibición. Después se podrá
ampliar a otras urbes europeas.El plan pretende una modernización completa de estas y
otras ciudades europeas a largo plazo, de tal forma que se alcance el nivel de ciudades
limpias y silenciosas con las que muchos urbanistas sueñan desde hace años.
Dos pensamientos me acometieron al leer la noticia: uno, esperanzado
(¡finalmente está llegando el futuro! y... ¡qué bien! ¡son ecológicos, al menos en
su funcionamiento!), otro, especulativo (¿cómo se lo tomarán los taxistas?). Por
ejemplo, en Londres, los famosos taxis negros son prácticamente un símbolo de la ciudad.
¿Qué pasará con este tipo de servicio? ¿También se automatizará? Ni idea.
Es un asunto a considerar, como siempre que aparecen soluciones de alta
tecnología. Después de todo, muchas personas logran subsistir con un trabajo como
transportistas públicos. Si desaparecen, también desaparecerán esas fuentes de empleo.
Sin embargo, por otro lado, necesitamos de verdad mejorar nuestro aire, nuestros
niveles de ruido y descongestionar nuestras ciudades. El problema político-social
tendrá que resolverse por la vía de la adaptación y el cambio. Esos seres humanos que
dependen de sus taxis tendrán que contar con labores alternativas y supongo que habrá
programas de readaptación y capacitación. Lo bueno es que el plan se proyecta a
mediano plazo y de forma paulatina, lo que hace menor el impacto social, que siempre es el
que más preocupa.
Y con respecto a América Latina... bueno, pues, habrá que esperar. :)
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