| A propósito de Halloween Aunque en mi
país las fiestas de Halloween no significan nada (no hay tienda en este momento que no
esté abarrotada de artículos de Navidad, como si la tuviéramos encima), es indudable
que en Estados Unidos suele convertirse en un fenómeno económico importante. De
hecho, según supe por ahí, Halloween es la fiesta más rentable de la economía
estadounidense después de Navidad. Disfraces, decoraciones, dulces, tarjetas, en
fin, infinidad de artículos y eventos unidos a esta celebración representan para las
tiendas enormes y jugosas oportunidades de ganancias.
¿Qué se
hace en una fiesta tradicional de Halloween o Víspera de Todos los Santos? Bueno,
pues, supuestamente los niños se disfrazan y, armados con una bolsita, van de puerta en
puerta haciendo un chantaje: o les dan un dulce o ellos se vengan con una travesura (Trick
or Treat, repiten los chicos). Lo tradicional sería que los disfraces fuesen
relativos a monstruos, duendes y brujas, que representan la encarnación de los malos
espíritus que andan sueltos en la víspera de Todos los Santos, pero hoy en día abundan
disfraces de muy variada naturaleza. En cuanto al dulce o la travesura, no creo que
haya alguien hoy en día que se niegue a dar unos cuantos dulces ni que se permita a los
niños realizar travesuras graves, tan sólo se repite la fórmula como parte de la
tradición. Y en cuanto a los adultos con hijos grandes o sin ellos del todo, bueno,
pues... ¿qué mejor que pasar Halloween en una buena parranda de disfraces? Y la
imaginación se dispara: los disfraces se deslizan desde lo espectacular hasta lo
estrafalario.
El Halloween tradicional era una fiesta bastante más sencilla en sus inicios y está
íntimamente relacionado con antiguas creencias noreuropeas de origen pagano, las cuales
se mezclaron con la moral cristiana y dieron pie a esta abigarrada mezcla de duendes y
seres mágicos con santos y espíritus cristianos. A mí me parece muy llamativo, no
muy diferente en realidad de otras creencias como la santería, que también presenta una
serie de mixturas entre religiones y culturas diferentes y aún contrapuestas. El
ser humano tiende a lo ecléctico, a lo simbólico, y hasta se vuelve bullicioso cuando se
trata de celebrar fechas de antiguo cuño y olvidado origen.
En
mi caso particular, mi manera de vivir esta fecha, extraña en mi cultura, se halla en las
historias narradas, o en la televisión, en las películas o en los relatos, siempre como
un sesgo de la capacidad del ser humano de conectar su realidad con lo fantástico, sus
miedos con sus esperanzas, pues de cualquier forma, sobrevivir la Víspera de Todos los
Santos es vencer el miedo a la oscuridad ante la llegada de la mañana. :)
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