| El escritor "profesional" Cuando se piensa en un escritor, ¿qué idea se nos viene a la cabeza?
¿Un hombre, con anteojos, fumando, con una taza de café al lado, frente a una máquina
de escribir que destila palabras fluidamente para crear alguna sorprendente obra de la
literatura? Pues suele ser una imagen bastante cliché. No se le identifica
como "poeta", no. El poeta tiene una imagen más bohemia, espiritual
quizá. En cambio, el "escritor" se desempeña en prosa, posiblemente es un
novelista o cuentista y muy probablemente también escribe ensayos o artículos.
¿Es acaso un trabajador, como podría serlo un abogado, un obrero o una secretaria?
¿O es un artista, de esas criaturas privilegiadas por los dones del talento, que expresan
por medio de las palabras estados de ánimo, subjetividades o reflexiones? ¿Es
ambas cosas? Y a todo esto, ¿es profesional?
Todas
estas preguntas me saltaron a la mente a la luz de la huelga de libretistas de Hollywood,
curiosa arista de una profesión que suele permanecer en la oscuridad, pero resulta vital
para toda la industria. Ellos no se consideran a sí mismos desde el punto de vista
limitativo del "libretista". Es algo más amplio: son escritores. Y
están en huelga, como cualquier trabajador que recibe un salario y está sujeto a un
patrono por medio de un contrato. Y me dije: ¿por qué no? Después de todo,
escriben un guión para alguien, ¿no tendrían derecho a que se les remunere por trabajos
bajo encargo? Desde este punto de vista, están presionados por temas y
plazos. Deben escribir X para Y. Fue muy interesante para mí saber que no
sólo adaptan libros para convertirlos en películas, o desarrollan las historias que
vemos por la televisión de la mano de las series de horario regular, sino también deben
apoyar a los conductores de los programas de entrevistas o han de escribir las líneas que
dirán los presentadores en los noticieros, e incluso son los responsables de lo que dicen
o dejan de decir los conductores de los eventos de premiaciones, como los Globos de Oro,
los Oscares o incluso los Grammys. Se ciñen a plazos, se ven presionados por temas
específicos. Y no pueden fallar. Son, por tanto, profesionales.
Y he aquí que me acordé de una lejana discusión que presencié en un foro de
escritores aficionados: ¿cuándo te vuelves profesional? Alguien dijo: cuando
recibes paga. Tal afirmación suscitó no poca controversia. No opiné
entonces, porque no me sentía segura de que dicha afirmación fuese suficiente.
Sí, para ser profesional se supone, en principio, que recibes una paga, pero
bien se sabe que hay profesionales que trabajan ad honorem y amateurs
que habrán recibido remuneraciones por su trabajo. Pienso entonces que más allá
de la simple paga, la profesionalidad te la otorga el compromiso, la responsabilidad, la
perfección de la técnica y la regularidad. Tal y como sucede con los
escritores que trabajan en la industria hollywoodense. Están comprometidos a
entregar sus escritos en plazos y tiempos, son responsables de la buena presentación y
coherencia de dichos trabajos, se supone que dominan la lengua de tal forma que pueden
expresar sus ideas como no lo hace cualquiera y están dedicados a ese trabajo a tiempo
completo, de tal manera, que se constituye en su medio de subsistencia.
¿Y los otros? ¿Los que publican? Pues va lo mismo, con la diferencia de que no
tienen patrono. Su compromiso es con el lector, con el editor, consigo mismos.
Pero de igual manera se identifican por esa ocupación y son capaces de cumplir con
plazos, honrar compromisos y ser responsables de lo que escriben. Se espera también
que dominen el arte de la palabra escrita a niveles soberbios.
En todo este asunto, ¿dónde está el artista? Pues la literatura, esa
expresión artística que usa la palabra como soporte y vía, ha de ser desarrollada por artistas.
No hay problema, me digo. No se han ido, no han desaparecido. Aquí
hablaremos otra vez de escritores, que además de ser escribidores serán
también artistas de corazón. Podrán ser profesionales o no, pero cuando llegan a
la cima, definitivamente lo serán. Artistas del siglo XXI, profesionales como sus
contemporáneos. :)
|
-
- |