| En una galaxia muy, muy lejana... Recuerdo,
entre nebulosas, la inmensa pantalla, mis primos charlando incansables a mi lado y mi tío
(o no sé si era mi tía) intentando sentarnos a todos en las butacas en razonable
orden. Tenía 7 años, creo, y no entendí mucho de la trama, pero me sentí
fascinada por el universo plagado de seres alienígenas, la Fuerza, los sables de luz y
los extintos caballeros Jedi. La princesa era exactamente como debía ser una
princesa, Han Solo demasiado rebelde para ser comprendido por mi pequeña mente
infantil y sobretodo, ah... Darth Vader, el malo, la figura más impresionante de toda la
película. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué poco imaginaba entonces que 30 años más tarde
estaría buscando un disfraz del Emperador para mi hijo de 10 años para interpretar su
papel en una obra infantil que resume la historia entera de Anakin Skywalker y sus hijos!
Está tan emocionado como lo estaba yo en aquella lejana sala de cine. Se sabe de memoria
sus líneas, juega incansable con su sable de luz de juguete y hasta su hermano, cinco
años menor que él, desea ser Anakin.
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| Episodio I |
Episodio II |
Episodio III |
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| Episodio IV |
Episodio V |
Episodio VI |
No soy experta en sociología ni psicóloga ni nada parecido y no deja
de ser llamativo para mí que una historia narrada hace tres décadas con el mejor estilo
de un cuento de hadas, incluyendo la cueva del monstruo, el monstruo mismo, el muchacho
campesino convertido en héroe, la princesa en apuros, el pirata y el brujo consejero,
haya podido captar de tal manera la imaginación de dos generaciones completas, que se
unieron con igual entusiasmo para asistir al cierre del ciclo o para perpetuarlo.
Convenciones, producciones caseras contando gratuitamente lo ocurrido entre el surgimiento
de Darth Vader y la aparición de Luke Skywalker, concursos, miles de millones de dólares
invertidos en compra de cuanto artilugio tenga relación con el tema, en fin, lealtad más
allá de toda medida, rodea una serie de filmes de cuentan una historia simple. ¿Será su
poder evocador? Después de todo, parece que las historias donde los malos pueden
ser redimidos, donde los hijos pueden ser mejores que sus padres, donde el valor y la
lealtad no conocen fronteras, donde hasta los piratas (y no hablo de los del Caribe)
pueden tener un espacio en actos heroicos, se apoderan de nuestra imaginación y la hacen
flotar. Son historias que nos hacen creer que siempre se puede mejorar, que siempre de
alguna manera nuestro coraje se verá recompensado. Mucho hay de ello, me parece, y
en el fondo mismo de nuestra conciencia yace también el deseo profundo por alcanzar y
dominar las estrellas, así se encuentren en galaxias muy, muy lejanas... :)
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