El genio de los deseos mágicos
Es común en la literatura infantil la recurrencia a una figura
encantadora y especial, cual es el hada madrina, o en otros casos, el genio de la lámpara
maravillosa. Ambos portentosos seres fantásticos poseen un poder extraordinario del
que los protagonistas de tales historias siempre quieren sacar provecho personal, pues tal
poder radica en la capacidad de otorgar el cumplimiento de cualquier deseo expresado por
el humano que los ha hallado o que goza de su protección. Ah, qué magnífico caudal de
posibilidades. Si estuviera de frente al genio de los deseos, ¿qué le pediría?
Todo depende, claro está, de cuántos deseos tiene derecho uno a
formular. Por ejemplo, no es lo mismo que el genio te conceda tres deseos a que te
conceda sólo uno. Y mentira, nadie concede deseos en forma ilimitada (o al menos
tal hecho no se consigna en ninguna historia, excepto, claro está, la de Aladino, donde
el chico se convierte realmente en el amo del genio de la lámpara... ¡pero no me refiero
a la película animada de Disney, sino al cuento original, tal como aparece en Las mil
y unas noches, donde Aladino era chino, no árabe, y tenía una madre, no un mono!).
Supongamos, pues, que el genio nos concede tres deseos. Los que
tenemos cargos de conciencia decimos en primer lugar (como hermosas señoritas de concurso
de belleza): "¡paz mundial!" El genio nos dirá: "No sean tan
hipócritas y pidan de acuerdo a sus verdaderos intereses". Claro que, en ese
caso, si uno es un empresario exitoso o un político en ascenso dirá: "En realidad,
la paz mundial me conviene mucho". Aparte de estos ejemplos, el genio nos
mirará a los ojos y esperará que formulemos un deseo considerablemente más egoísta que
el de la paz mundial. Y aquí comienzan las elucubraciones.
"Dinero", dirá la mayor parte. "Mucho dinero". Otros
dirán: "ser muy bonito y famoso". Otros, si se puede, que todo el mundo
se enamore perdidamente de ellos o encontrar al amor de sus vidas. Alguien muy
sensato (y muy aburrido) dirá: "un buen trabajo que me remunere siempre y en el que
esté satisfecho". Otros, más románticos dirán: "¡ser
feliz!" Alguien muy prosaico preferirá una casa grande con piscina y porche
que mire a la playa o a la montaña, según su preferencia. El científico pedirá,
posiblemente, éxito en sus experimentos, cualesquiera que emprenda, mientras alguien que
desea ser artista (de corazón) pedirá mucho talento y atractivo personal. El más astuto
dirá: "Pedir cuantos deseos quiera". Y el genio torcerá los ojos y
levantará el dedo índice diciendo: "Mucho cuidadito conmigo y los intentos de
pasarse de listo. Yo te concedo el deseo, si yo quiero, muchacho". Y hay que
ponerse a pensar que si el genio es tan poderoso que puede concederte cualquier deseo,
también puede hacerte polvo en menos de un parpadeo si lo enfadas.:(
¿Qué pediría yo si se me concedieran tres deseos? Pienso que
pediría una larga vida saludable para mí y mis allegados, el éxito en mi vida
profesional, cualquiera que sea, y finalmente, la capacidad para decir la palabra justa en
el momento justo cualquiera que sea la situación dada. Así no me metería en
problemas. :)
|
-
- |