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BITÁCORA
30 de Marzo de 2006

El genio de los deseos mágicos

Es común en la literatura infantil la recurrencia a una figura encantadora y especial, cual es el hada madrina, o en otros casos, el genio de la lámpara maravillosa.  Ambos portentosos seres fantásticos poseen un poder extraordinario del que los protagonistas de tales historias siempre quieren sacar provecho personal, pues tal poder radica en la capacidad de otorgar el cumplimiento de cualquier deseo expresado por el humano que los ha hallado o que goza de su protección. Ah, qué magnífico caudal de posibilidades. Si estuviera de frente al genio de los deseos, ¿qué le pediría?

Todo depende, claro está, de cuántos deseos tiene derecho uno a formular.  Por ejemplo, no es lo mismo que el genio te conceda tres deseos a que te conceda sólo uno.  Y mentira, nadie concede deseos en forma ilimitada (o al menos tal hecho no se consigna en ninguna historia, excepto, claro está, la de Aladino, donde el chico se convierte realmente en el amo del genio de la lámpara... ¡pero no me refiero a la película animada de Disney, sino al cuento original, tal como aparece en Las mil y unas noches, donde Aladino era chino, no árabe, y tenía una madre, no un mono!).

Supongamos, pues, que el genio nos concede tres deseos.  Los que tenemos cargos de conciencia decimos en primer lugar (como hermosas señoritas de concurso de belleza): "¡paz mundial!"  El genio nos dirá: "No sean tan hipócritas y pidan de acuerdo a sus verdaderos intereses".  Claro que, en ese caso, si uno es un empresario exitoso o un político en ascenso dirá: "En realidad, la paz mundial me conviene mucho".  Aparte de estos ejemplos, el genio nos mirará a los ojos y esperará que formulemos un deseo considerablemente más egoísta que el de la paz mundial.  Y aquí comienzan las elucubraciones.  "Dinero", dirá la mayor parte.  "Mucho dinero".  Otros dirán: "ser muy bonito y famoso".  Otros, si se puede, que todo el mundo se enamore perdidamente de ellos o encontrar al amor de sus vidas.  Alguien muy sensato (y muy aburrido) dirá: "un buen trabajo que me remunere siempre y en el que esté satisfecho".  Otros, más románticos dirán: "¡ser feliz!"  Alguien muy prosaico preferirá una casa grande con piscina y porche que mire a la playa o a la montaña, según su preferencia. El científico pedirá, posiblemente, éxito en sus experimentos, cualesquiera que emprenda, mientras alguien que desea ser artista (de corazón) pedirá mucho talento y atractivo personal. El más astuto dirá: "Pedir cuantos deseos quiera".  Y el genio torcerá los ojos y levantará el dedo índice diciendo: "Mucho cuidadito conmigo y los intentos de pasarse de listo. Yo te concedo el deseo, si yo quiero, muchacho". Y hay que ponerse a pensar que si el genio es tan poderoso que puede concederte cualquier deseo, también puede hacerte polvo en menos de un parpadeo si lo enfadas.:(

¿Qué pediría yo si se me concedieran tres deseos?  Pienso que pediría una larga vida saludable para mí y mis allegados, el éxito en mi vida profesional, cualquiera que sea, y finalmente, la capacidad para decir la palabra justa en el momento justo cualquiera que sea la situación dada.  Así no me metería en problemas. :) 

 

 

 

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