| Derecho internauta  El otro día supe que
alguien había subido algunos episodios de la nueva temporada de 24 al portal YouTube
antes de que el canal Fox lo estrenara siquiera por televisión. Igualmente le
sucedió con 12 episodios de Los Simpsons. El escándalo fue mayúsculo.
Fox le exigió a YouTube que retirara el video y que revelara en seguida la
identidad de los usuarios atrevidos. YouTube cumplió con lo primero, pero
no con lo segundo. Un abogado que entrevistaron en CNN dijo, por entonces, que sera dudoso
que se pudiera obligar al portal a revelar la identidad de sus usuarios, debido a las
políticas de privacidad, aunque tal vez se pudiera si se contaba con la orden de un juez.
En ese punto me dije "otra vez". ¿De
qué serviría obligar al portal a revelar la identidad de los usuarios? Muchos son
escuetos con sus identificaciones: no registran su apellido, o su dirección exacta, o
incluso su nombre de pila. Es una costumbre en el mundo de la web. Casi un
derecho de todo internauta.
Considerando la situación desde otro punto de vista, ¿por qué se molesta la
televisora? ¿no es una forma adicional -y efectiva- de publicidad gratuita? Incluso
pensé que la misma televisora podría ganar mucha audiencia si subiera ella misma a
Internet el primer episodio de la temporada por venir. En realidad, la web
no compite con la televisión. Ambas experiencias, de momento, son muy diferentes.
El caso es que se ha discutido largo y tendido sobre el problema de encuadrar la
Internet en los límites de los ordenamientos jurídicos tradicionales. Y es que la web
es tan global, tan fácilmente accesible y al mismo tiempo tan anónima que resulta
tarea titánica controlar los millones de accesos, los millones de sitios, la locura de la
información entrelazada. Si un país "logra" desarrollar una normativa
para "frenar" cierto comportamiento en la web, pues los servidores y
los "infractores" se mudan a otro país. A veces simplemente no se logra
descubrir quién es el autor de algún crimen cibernético (la violación de los derechos
de propiedad intelectual es uno de los más comunes, como el caso de 24).
A mí me parece que
se ha gestado una dosis enorme de ansiedad alrededor de una realidad que se irá modelando
a sí misma. El ser humano, aunque diga lo contrario, gusta de las normas
(especialmente para controlar a "los otros"). De esta forma, la Internet, como
campo de actividad humana que es, irá generando por sí misma las reglas y los mecanismos
para aplicarlas que regulen la "conducta" del internauta. Desde las
entrañas de su propia telaraña, asistiremos al nacimiento de un Derecho Internauta, que
se encargará de regular esa vida tan -aparentemente- desordenada. Y no es que no
haya reglas ya. Las hay. Han ido surgiendo según la necesidad. Desde
usar una contraseña hasta no publicar cierto material explícito X, etc., etc. Esas
son sencillas, pero toda normativa comienza por lo básico.
No digo que debamos sustraer la Internet de la acción de los tribunales tradicionales.
No se trata de "legalizar" el libertinaje o la impunidad. Creo que
de lo que se trata aquí es de, por un lado, saber adaptarse a este nuevo medio
comunicativo (para empresas, artistas y productores) y de, por otro, saber introducirse en
ese mundo con el fin de unificar las reglas que se van creando y los sistemas de
aplicación que conllevan (para gobiernos y jueces).
Ya llegará el día, pues, en que la Facultad de Derecho impartirá materias como
Derecho Internauta Civil, Derecho Internauta Comercial y tal vez Derecho Internauta Penal
I y II. :)
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