| Aquellos aparatitos que tan comunes eran...  En un artículo que
leí por ahí, se comentaba que la televisión de plasma o de LCD amenazaba directamente
con la extinción a la televisión de tubo. La clase media norteamericana se volcaba con
creciente inclinación hacia la compra de estos televisores de alta tecnología en
detrimento del convencional televisor de tubo, por lo que podía considerarse que éste
tenía los días contados. Me pareció el reconocimiento de un hecho evidente.
Basta con ver la oferta de televisores en las tiendas y te das cuenta en seguida de
que el televisor de plasma o el de LCD arribaron con vocación de permanencia.
De pronto me puse a pensar en la larga lista de aparatitos domésticos que me eran
comunes y cotidianos en los días de mi niñez y que ya no existían ni siquiera de
recuerdo. ¿Cuántos de estos aparatos yacían ya olvidados o engrosando la lista de
aspirantes a un museo? Pero es que ni siquiera es que yo sea muy vieja.
Naturalmente, mis abuelos recuerdan días de antaño cuando la radio apenas percibía
algunas estaciones, la televisión y las computadoras eran artículos de ciencia ficción
y ni que decir tiene de las comunicaciones por Internet. Historia sabida. El caso es que
lo sorprendente estribaba en que incluso una persona tan joven como yo puede hablar de
aparatos que un día le fueron cotidianos y que ahora están extintos. Como los
dinosaurios.
Por ejemplo, ¿alguien recuerda los LP? (long
play, o discos de larga duración, por si de verdad no los recuerdan). Aquellos
enormes discos negros, llenos de surcos, que se colocaban en un tocadiscos (¡también
extinto!), donde una aguja "leía" los surcos y era posible escuchar entonces la
música o las grabaciones que se hubieran hecho en su superficie. Las casas de mis amigos
y la mía propia tenían un mueblecito con un nutrido grupo de LP's, que contenían la
música de los grupos o solistas de moda de los años 60, 70, inclusive de los 80. Recuerdo que un primo había conseguido el LP de la
música de la Guerra de las Galaxias (así se llamaba entonces a Stars Wars).
Mi madre, por su parte, conservaba el LP de Fiebre de Sábado por la Noche.
Lo recuerdo muy claramente: venía la imagen de un joven John Travolta en traje blanco,
bailando en medio de un salón de disco, mientras los rostros de los barbudos Bee Gees
cantaban frente a un micrófono como imagen de fondo. Yo no había visto la
película, pues "no era para niños", pero igual de vez en cuando ponía el
disco y escuchaba su música.
Otro ejemplo: ¿alguien recuerda la televisión de blanco y negro? Para
cuando yo era niña ya empezaba su retroceso. Los televisores a color habían
irrumpido en el mercado casi furiosamente, pero todavía eran artículos de lujo. No
tardaron, sin embargo, muchos años en desplazar y hacer desaparecer los viejos
televisores de blanco y negro. De hecho, recuerdo que el televisor de mi casa (en aquellos
tiempos había un televisor por hogar, y no uno en cada habitación como
hoy en día) hasta tenía patas. Sí, era un mueble, de lo viejo y armatoste que
resultaba. :)
Otro artefacto que era parte de mi vida diaria era el
teléfono de disco o dial (pronunciado en español así como se lee). Creo que se
llamó "teléfono de discado", por contraste con el "teléfono
digital", con botones, que es el que impera hoy en día. Cualquier joven de 15 años
que me oiga dirá posiblemente: "¿Qué?". Sí, reconozo que es
hoy en día parte de la historia. Un aparato grande, con un auricular conectado por medio
de un cable retorcido, cuyo centro consistía en un gran disco con huecos. En cada
hueco venía impreso un número. Si uno quería llamar, giraba el disco a partir
del número correspondiente en el hueco hasta un pequeño tope. Tenía un ruidito
característico (tac-tac-tac-tac-tac-tac) y el marcaje era en realidad bastante
lento. Algunas familias, donde vive posiblemente un abuelo, aún poseen de estos
aparatos, pero debo confesar que hace mucho tiempo no veo ninguno en "vivo".
Otro dinosaurio. :)
Las cámaras fotográficas de película o film son otro ejemplo de
"aparatos en vías de extinción". Todavía se venden, especialmente para
turistas, y aún es posible encontrar en las tiendas de fotografía los paquetitos de
película, pero la llegada de las cámaras digitales es abrumadora. Y conforme más
gente se provee de computadoras e impresoras de alta calidad, las cuales por cierto son
cada vez más accesibles, las cámaras digitales van obteniendo mayor recepción.
Estoy segura de que dentro de unos años, podré decir, con aire nostálgico o
curioso: "¿Te acuerdas de aquellas cámaras que usaban rollos de
película?"
En fin... la lista puede ser aún más larga. Nuestro entorno se nutre cada vez
más de aparatitos pequeños, de finísima tecnología, que sustituyen en silencio y con
determinación los viejos amigos que creíamos eternos y tan familiares y que
paradójicamente, no echamos de menos. ¡Qué olvidadizos somos los seres humanos!
:)
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