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6 de agosto de 2012

Todo tiene un comienzo y un final. Comencé esta bitácora a inicios del 2006 cuando abrí este sitio como mi rincón personal de escritos y opiniones. Estas últimas han ido encontrando otros canales de difusión, como en mi blog más específico (Mi mundo como escritora) y en algunas redes sociales (Facebook). Sin embargo, aquí dejo las entradas de una bitácora que recogió muchos de mis pensamientos durante poco más de seis años. ¡Saludos!

Laura Quijano V.

BITÁCORA


14 de febrero de 2012
Pensamientos en torno a esa relación amorosa por excelencia...

cuandosomosadultos.jpg (5645 bytes)El otro día se publicó una noticia que puede sonar perturbadora para un gran sector conservador de nuestra sociedad: según datos del Registro Civil, durante el año pasado (2011) hubo al menos un divorcio por cada dos matrimonios celebrados, lo que eleva la cifra de fracaso matrimonial al 50%. Muchos comentaron sobre lo que este dato significa, el "declive" del matrimonio, el "deterioro" de los "valores" y el desgajamiento de la familia. Lamentaciones y disertaciones morales siguieron a este anuncio y mucho se habló de las posibles causas que llevaban a tantos matrimonios a desarmarse.

Me pregunté entonces: ¿por qué siempre se achaca al "deterioro de los valores" el que haya un fenómeno social cambiante? Desde que me acuerdo se habla del deterioro de los "valores" y de cómo es alarmante la cifra de divorcios en el país (pues esta indudablemente ha venido aumentando a lo largo del tiempo). Supongo que la razón estriba en que el moralismo excesivo y la religión imperante se ha apoderado del monopolio de las celebraciones matrimoniales y porque cuando se da un divorcio, la sociedad entra en estado de desasosiego: después de todo un compromiso importante se ha roto y siempre tiene consecuencias, morales y patrimoniales.

No niego que es verdad que un divorcio siempre es un trastorno. Muchas consecuencias se suscitan al mismo tiempo, crecen los niveles de estrés, los niños pueden verse seriamente perjudicados, el patrimonio familiar se resiente y al menos dos personas no están felices, dependiendo de cuáles fueron las causas de sus separación y cuánto tiempo llevaban casados. Pero no creo que para solucionar una situación así debamos centrarnos tanto en lo malo que tiene el divorcio sino en las razones que lleva a alguien a casarse con otro alguien. Después de todo, si no hay un matrimonio, no hay un divorcio. Si no hay una relación, no hay un rompimiento.

cupidoangelito.jpg (2640 bytes)¿Por qué la gente se casa? Vaya, pues, ¡qué pregunta más difícil! Me parece que la gente se casa por un sinnúmero de razones, algunas muy distintas entre sí, que podrían responder por qué tantas después se divorcian. No siempre se casa uno con alguien porque siente amor y amistad por esa persona, confía en ella y constituye un buen compañero para las buenas y para las malas que nos depara la vida normal. No siempre se casa uno porque desee establecer un compromiso serio de compañía con alguien que de verdad le importa. No siempre se casa uno porque esté dispuesto a realizarse como persona en compañía de esa persona y porque piensa que aunque tenga defectos, sus virtudes lo compensan para mí. Ni tampoco se casa uno siempre pensando que esa persona también puede cambiar con el tiempo y que yo puedo cambiar, y que debo estar preparado para asumir los cambios sin llegar al desencuentro total. Tengo la impresión de que mucha gente se casa porque piensa que es su deber, porque va a tener un hijo inesperado y cree que si se une a su pareja lo resolverá todo, porque cree que su cónyuge le va a resolver sus problemas personales o lo va a terminar de criar o lo va mimar como a un niño pequeño. Mucha gente se casa porque el otro tiene prestigio, o un excelente medio de vida, o porque cree que nadie más lo va a aceptar y no quiere quedarse solo. Etc.

eyeswide.jpg (2843 bytes)¿Parecen buenas razones para casarse? Por favor, no. ¿Cuáles son las posibilidades de que si alguien se casó porque pensaba que era la mejor manera de no estar solo termine por hastiarse de su cónyuge y quiera divorciarse de él? ¿O quiera traicionarlo? ¿O quiera abandonarlo simplemente? Pues muchas. ¿Tiene que ver con el deterioro de los valores? No lo creo, en especial si estamos pensando en "valores" como la lealtad, o la capacidad de compromiso, o ese tipo de cosas. Pienso que tiene que ver simplemente que mucha gente se casa por razones equivocadas con personas equivocadas en el momento equvocado.

Y ojo, no significa que si te casaste por las mejores razones, con la persona indicada en el momento indicado, tu relación no pueda fracasar nunca. Las personas cambian y las circunstancias también. Y a veces no logran adaptarse a los cambios y por eso las relaciones se rompen. Siempre es posible, aunque sigue siendo menos probable que si te casaste porque pensabas que te iba a ayudar a no estar solo...

La próxima vez que digamos: ¡qué horror, cómo se divorcia la gente!, pensemos: bueno, si no podían estar juntos, mejor que estén separados. Cualquiera sabe que no hay nada peor que vivir con alguien a quien no estima ni soporta. El amor es después de todo, un cúmulo enorme de sentimientos armónicos, digan lo que digan las canciones y las telenovelas.

Por cierto, ¡feliz día de San Valentín! ;)

 

 

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22 de enero
Sobre libertad de expresión, piratería y plagio...

kidsreading.jpg (4202 bytes)Estos últimos días han estado cargados de tensión en torno a la propuesta de dos leyes en EEUU que pretenden regular y combatir la piratería en Internet. No es para menos. Aunque a simple vista pareciera que es una ley benigna la que se propone establecer, no pocas sorpresas desagradables se han encontrado en el articulado tanto de una de ellas (SOPA) como de la otra (PIPA): por ejemplo, otorgarle la potestad al gobierno de EEUU de cerrar sitios en Internet tras una denuncia de que se quebrantan derechos de propiedad intelectual, o la de poder obligar a los buscadores el que bloqueen los enlaces de sitios cuestionados. Ambas disposiciones, que son solo un par de muestras de los alcances de la propuesta, aunque parecen defender los derechos de propiedad intelectual de los creadores, en realidad cruzan una línea vital que no debe ser traspasada nunca: se le da el poder de censura a un gobierno con base en rumores. La censura de por sí es maligna, es una de las principales rutas por las que los gobiernos despóticos logran acallar a sus conciudadanos y violentar sus derechos. Y si encima le damos estatura legal a un rumor (pues la denuncia simple, mientras no se pruebe, no es más que una especie de chisme formal), estamos derribando otros principios fundamentales del debido proceso, de la justicia y del simple derecho a defenderse.

Me he preguntado por qué suceden estas cosas. Y pienso que la razón estriba en que se ha venido a confundir los actos de piratería con el plagio y de alguna manera, al confundirlos y al querer criminalizar muchas actividades que quizá no deberían ser criminalizadas, se atenta contra la libertad de expresión misma y contra otros derechos humanos.

En un interesante artículo, el escritor Moisés Cabello reflexionaba sobre la naturaleza de la propiedad intelectual y cómo debería adaptarse su concepto para los tiempos de Internet. Pienso que lleva mucha razón cuando dice que las reglas actuales de la propiedad intelectual fueron diseñadas en un mundo en el que la propiedad intelectual podía asimilarse a la propiedad física del soporte del contenido protegido y era relativamente sencillo identificar tanto al que robaba propiedades físicas como al que robaba propiedades intelectuales. Sin embargo, no es del todo exacto, porque la gente siempre ha sabido diferenciar cuándo se adquiere una y cuándo se adquiere la otra, y sus reglas siempre han sido distintas. Por ejemplo, si yo compro un auto, el auto es mío. Si yo compro una casa, la casa es mía. Si yo compro un libro, el libro es mío. Pero en ningún caso tengo derecho a creer (y de hecho, nadie lo cree, ni siquiera el comprador) que la idea del auto, su diseño, su tecnología, o el diseño de la casa, o aún mejor, el contenido del libro, son míos. Por mucho que me guste leer Harry Potter o leer Don Quijote de la Mancha, tengo muy claro que si bien los libros físicos son míos, las ideas contenidas en ellos no lo son y jamás podré decir que yo escribí esas historias.

¿Existía el robo de propiedad intelectual entonces? Por supuesto que sí. Y sin embargo, ¿por qué ha habido tanto despliegue policial ahora? Porque Internet hizo desaparecer esa frontera del soporte físico, y los contenidos ahora están circulando fluidamente por las vías digitales, sin que nadie pueda decir ya que ha comprado el "libro", o la "casa" o el "auto". Esta diferencia de comportamiento de los contenidos en Internet ha hecho tambalear las leyes antiguas de propiedad intelectual. Pero no ha hecho desaparecer el concepto mismo de propiedad intelectual ni los derechos que todo creador posee sobre lo que ha creado. Y aquí es cuando yo pienso que se hacen muchas confusiones.

le_yinjus_ta.jpg (8603 bytes)La libertad de expresión es un derecho humano. Cualquier persona en el mundo tiene el derecho universal de expresar sus pensamientos o sentimientos en relación con cualquier tema o situación del mundo o de su entorno. Y punto. Ese derecho ha sido avalado y protegido por declaraciones, tratados, leyes y constituciones, y se supone que debería ser compartido por todos. No es así. La libertad de expresión se violenta en todos los regímenes despóticos existentes y también se violenta en sociedades democráticas y pluralistas, por la sencilla razón de que es difícil de soportar, en especial cuando las opiniones de unos chocan violentamente con las de los otros. Todo el mundo está muy tranquilo protegiendo la libertad de expresión de quien coincide, pero no de quien está en desacuerdo. Por eso es tan difícil para muchos gobiernos soportar la crítica, o para las corporaciones, o para los poderosos en general. Y sí, también  para los activistas. Muchas veces nos encontramos con alguien, normalmente de tendencias fanáticas, que defiende a ultranza la libertad de expresión. En el momento en que le decimos que no pensamos igual con respecto al tema X o Y, enfrentamos su enojo y su deseo de cercenar nuestro discurso. Así de delicada es la libertad de expresión.

¿Es libertad de expresión descargar sin pagar un contenido que no me pertenece y distribuirlo o disfrutarlo a mi antojo? Humm... No parece que tenga nada que ver una cosa con la otra. Eso es piratería: robo simple de contenidos que no le pertenecen a quien los roba. Si tú descargas contenido en Internet o lo tomas y lo usas sin pagar el derecho a hacerlo, eres un pirata y punto. Si alguien te reclama y te sanciona, NO está cercenando tu derecho a expresarte, por favor. Si te impide defenderte, viola tu derecho a defenderte. Si impide que te expreses en público o en la corte, sí que viola tu libertad de expresión. Pero si solo está castigando tu piratería, no está cercenando tu libertad de expresión. Y si cometes un ilícito, es lógico que pagues las consecuencias. Pero... DEBEN DEMOSTRAR que cometiste el ilícito primero. Nadie puede ser sancionado por rumores.

Y aquí es cuando las susodichas leyes incurren en graves atentados contra los derechos humanos. ¿Que el sitio X está vendiendo contenido obtenido de manera ilegal? Que se demuestre. Si no se demuestra primero, NO se puede cerrar el sitio.

Y en cuanto a cerrar o bloquear sitios de Internet, ¿es acaso una medida racional para sancionar actos de piratería? Tengo el firme convencimiento que no.

Volvamos a la noción elemental de la propiedad intelectual. ¿Para qué sirve? El escritor Moisés Cabello hizo un interesante apunte sobre eso: sirve para proteger la retribución que todo creador espera recibir por su creación. Es un asunto de retribución, entonces, y no solo económica. Hay dos rutas en la retribución. Por premionobel.jpg (4362 bytes)un lado está el reconocimiento social, el prestigio moral, la noción misma de que esa persona y no otra es la creadora de esta obra en particular. Es lo que se llama derecho moral, porque la retribución que se espera recibir a cambio es enteramente social y moral: todos saben que escribí este libro, o que diseñé esta casa, o que pinté este cuadro, o que tomé esta fotografía, o que compuse esta canción, o que inventé esta vacuna. Cualquier acto de creación del ser humano, sea tecnológica, artística o científica, merece un reconocimiento social que es recibido por el creador como una retribución. Y esta retribución es importantísima, más que cualquier otra retribución si cabe. ¿Parece mentira? Sí, quizá, pero así es.

Ahora bien, no significa que la otra retribución que el creador espera recibir no sea importante. ¡Claro que lo es! Es la retribución económica. Después de todo, al crear algo hemos invertido nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestro presupuesto, todo. Y es justo, muy JUSTO, esperar recibir una retribución económica también por eso. PERO, en honor a la verdad, es una retribución que un creador cualquiera en X circunstancia puede aceptar en no recibir. Puede decidir libremente que no espera recibir retribución económica por su obra. O sea, puede aceptar REGALAR la retribución económica que por justicia le correspondería.

Entendida así la esencia de la propiedad intelectual, ¿podemos ubicar la piratería? ¿Qué es lo la piratería daña exactamente? ¿La retribución moral o la económica?

Pues bien: la piratería no daña el derecho moral. Lo que daña es la retribución económica. ¿Qué daña el derecho moral? Pues el plagio. La diferencia es importante. Veámoslo así: supongamos que yo escribo una novela. Yo espero poder publicar esa novela con una editorial y a cambio recibir una retribución económica en forma de regalías. Pero supongamos que alguien encuentra mi novela y la publica en Internet como si fuera suya. Y todos lo alaban y hasta encuentra una editorial que se la publiquen. Y nadie me escucha a mí, porque ellos creen que la novela es del ladrón. ¿Cuál es mi reacción? Indignación total. No solo ha robado mi trabajo, sino también mi reconocimiento social. No solo ha copiado mi idea, ha suplantado mi originalidad, ha tomado mi prestigio. Es un robo de todo lo que es esencial en el acto mismo de la creación y de la noción de la autoría.

¿Cómo castiga la ley a los ladrones? Con cárcel o con graves multas. ¿Cómo se considera el plagio? Un delito. ¿Hay lógica en que se considere un delito? Por supuesto. El robo de la retribución social no es soportable para ningún creador en ningún sentido. ¿Le afecta ese robo a la industria? Pues no. Si una editorial publica un libro de Carlos, pero luego resulta que fue José el autor, puede demostrar que era inocente del plagio y ya. No pierde su retribución económica ni le afecta sensiblemente el asunto, que es, al fin y al cabo, entre Carlos y José.

Pero supongamos que mi novela está en línea y un grupo de lectores se la descargan gratuitamente y la distribuyen entre sus amigos. Ellos la leen y la comparten. Saben que es mía, incluso puede que les guste. Y hasta la recomiendan. ¿Estoy perdiendo algo en mi derecho moral? No, nada. Mi reconocimiento social se está produciendo, pues nadie duda sobre quién la locurapotteriana.jpg (22616 bytes)escribió y a quien deben dirigir sus elogios (o sus críticas). ¿Qué pierdo yo entonces? Y, pues el dinero que podría haber recibido si hubieran comprado la novela, obvio. Y la editorial también pierde ese ingreso, claro está. Eso es piratería. Un trastorno económico. Pero no moral. No hay tragedia, solo enojo, vaya. Quizá a mí no me importe mucho que se la descarguen gratuitamente. Muchos autores ofrecen sus obras en forma gratuita. Y hasta es posible que nadie pierda (como a veces ha sucedido), porque si mi novela gusta mucho y la editorial la publica de cualquier manera, muchos de esos "piratas" la comprarán tarde o temprano. Es más enojoso cuando el pirata cobra por distribuir una novela que se ha descargado ilegalmente. Pero en ese caso, la editorial o yo puedo demandar al pirata y hacerlo pagar su osadía en metálico.

¿Amerita cárcel? Cielos, no, ¿por qué? No hay manera de considerar esa descarga un crimen. No al menos desde el punto de vista del creador mismo, que es quien se supone es el protegido de la propiedad intelectual. Entonces, ¿por qué la industria está tan enojada y quieren criminalizar la piratería cerrando sitios y bloqueando accesos? Ah, porque a ellos el derecho moral de autor les importa muy poco, dado que ellos no son los creadores. A ellos lo que les escuece es perder un solo centavo de lo que ellos consideran es su dinero.

Y he aquí el meollo del asunto. ¿Qué se busca proteger en realidad: la riqueza creciente de las corporaciones y las industrias o a los creadores? ¿Tanto es el enojo de la industria que están dispuestos a pisotear la libertad de expresión y el derecho a defenderse y a alegar el principio de inocencia?

Lastimosamente, parece que sí.

No creo en el cierre de sitios ni en el bloqueo de enlaces. Creo en las demandas civiles y en obligar a los infractores, tras un proceso, a retirar el material ilegal. Hay que tener mucho cuidado cuando se legisla y qué es lo que estamos protegiendo, porque se puede proteger lo equivocado.

 

 

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26 de diciembre

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2012!

28 de noviembre
Un día como hoy

chichenitza.jpg (2655 bytes)A veces nos preocupamos por los acontecimientos que se avecinan o los que acabamos de vivir, como si el mundo girara en torno a ellos y nunca hubiera habido un día igual al presente. En estos días, por ejemplo, vivimos acontecimientos políticos y económicos graves, que afectan a millones de personas, mientras el cambio climático sigue causando estragos y cientos de especies se extinguen día a día. Los más pesimistas y los que gustan de alarmismos exacerbados nos hablan de las profecías mayas y de lo que nos pasará en el 2012. Incluso hay quienes le ponen fecha exacta al fin del mundo: 21 de diciembre del 2012.

¿No creen que esto ya es un deja vu? Por supuesto. Ya antes ha habido predicciones del fin del mundo. Y no me refiero a los tiempos medievales, cuando se pregonaba que el mundo se acabaría con el arribo del año 1000, que las trompetas del Apocalipsis se escucharían en los confines del mundo y que los cuatro jinetes asolarían la Tierra. Pasó el año 1000 y muchos más, y aún recuerdo cuando los agoreros del fin del mundo hablaron de la debacle que sería la llegada del año 2000. Cuando pasó esta fecha sin pena ni gloria -ni siquiera para las computadoras como se temía-, se corrigió la fecha y comenzaron a hablar de los mayas y de otros pueblos y a acomodar fechas y acontecimientos. Estoy segura de que incluso hicieron "hablar" de nuevo a Nostradamus.

Hay morbo en los malos augurios, sin duda, pero fechas como las de hoy y como las del 21 de diciembre se han repetido con y sin acontecimientos de renombre.

Veamos. Hoy es 28 de noviembre del 2011. ¿Qué ha sucedido hoy? Pues dependiendo de dónde nos hallemos y qué nos interese, así haremos recuento de hechos. Por ejemplo, estoy segura de muchos nacieron hoy y otros muchos murieron hoy, de causas naturales y también de otras causas. En el mundo de Internet, y en particular en EEUU y países relacionados con él comercialmente, se celebró el Cyber Monday, es decir, el lunes de ofertas especiales en las tiendas virtuales. En Egipto, en cambio, dio inicio a los comicios legislativos en medio de grandes tensiones. Hace 100 años, en cambio, el 28 de noviembre de 1911, se proclamó el Plan de Ayala en México, por el cual el jefe revolucionario Emilio Zapata desconoció la autoridad del presidente mexicano Francisco I. Madero, con lo que dio inicio a la Revolución Mexicana, de triste memoria. Por otro lado, hace 200 años, el 28 de noviembre de 1811, se estrenó el Concierto para piano No. 5 de Beethoven, el último que el gran compositor escribió. ¿Qué pasó el 28 de noviembre de 1711, hace 300 años? Nada de gran memoria para dieg_ocolon.jpg (13604 bytes)la historia occidental, por cierto, pero si se revisa en los árboles genealógicos de algunas personas, se sabe que hubo mucha gente que nació ese día, ese año, y también hubo quienes se casaron o conmemoraron a sus muertos. Lo mismo sucede con el 28 de noviembre de 1611, o sea, hace 400 años, pues no se registra nada de extraordinaria memoria, al menos para la historia occidental. En cambio, el 28 de noviembre de 1511, se registra la reinstalación como gobernador de Puerto Rico de Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón, y la destitución oficial de Juan Ponce de León en el mismo puesto. ¿Quién lo hubiera dicho? Para Ponce de León, entonces, el 28 de noviembre fue una fecha amarga.

Podemos seguir retrocediendo en el tiempo. Y también podemos imaginar el futuro. Quizá suceda algo memorable el 28 de noviembre de 2111, o quizá en 2211, pero son fechas tan lejanas que no pueden ni deben inquietarnos, como estoy segura nuestra propia fecha no inquietó ni poco ni mucho a Zapata, a Beethoven o a Ponce de León.

Así que... dejemos de pensar en acontecimientos proféticos y magias insondables. La vida continúa y los sucesos se producen en gran parte por nuestra voluntad y en gran parte en contra de ella. Después de todo, somos siete mil millones de personas habitando este pequeño planeta, intentando acomodarnos, convivir y no matarnos, con la esperanza de que se sigan cumpliendo, centuria tras centuria, una fecha como hoy.

 

 

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