Serie Fundación
(Foundation 1951, Foundation and Empire 1952, Second Foundation
1953)
De Isaac Asimov   Isaac Asimov es uno de esos autores que marcaron todo un
estilo y una época. Sus obras de ciencia ficción sirvieron de base para muchas
películas y hasta para elucubraciones científicas, y con mayor razón, sus obras de
divulgación científica. A mí en lo particular me encanta su manera de llevar la
aventura unida a propuestas de ficción científica y de construir historias interesantes
y hasta verosímiles. Una de las más renombradas es por supuesto su serie Fundación.
Fundación es en realidad una serie de relatos cortos que se publicaron con
gran éxito en los años 40 en la revista Astounding, y que luego se reunieron en
tres tomos (Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación) entre
los años de 1951 y 1953. Ganaron en su conjunto el Premio Hugo (1966) a la mejor serie de
ciencia ficción de todos los tiempos. Cuando uno la lee, no puede evitar pensar en
lo mucho que debió influir en los creadores de "spaces operas" de los 70 y 80,
como George Lucas con su Star Wars. La única diferencia estribará en el hecho
de que Asimov se negaba a imaginar razas alienígenas y
creaba universos enteramente humanos, mientras que Lucas se ocupó muy bien de
introducir toda suerte de extrañas criaturas de formas diversas. Asimov alegaba que no quería mostrar universos donde los
seres humanos se imponían sobre otras criaturas, pues le parecían ideas racistas
extrapoladas de la realidad. Sus detractores muchas veces dijeron en cambio que Asimov simplemente carecía de la imaginación y capacidad
para dibujar razas alienígenas creíbles, argumento que quedó destrozado con la genial
creación de los Seres Duros y Seres Blandos de Los
propios dioses, una de las razas alienígenas mejor logradas en la ciencia
ficción. Pero para eso aún faltaba muchos años. Fundación, por
tanto, quedó como un universo enteramente humano.
Ambientada en un futuro extremadamente lejano (al menos unos 20 mil años en el
futuro), la serie se inicia con el establecimiento de la Fundación, es decir, la singular
colonia humana que un extraordinario científico matemático, llamado Hari Seldon, logra
llevar a un planeta muy lejano del centro del Imperio Galáctico. El planeta se
llama Terminus (nombre sugestivo, pues se halla en los confines de la galaxia
precisamente y parece el "último" planeta posible) y está fuera de la
influencia del Imperio tanto como de su ayuda y protección. La excusa es la
confección de una gigantesca Enciclopedia Galáctica que reunirá todo el saber humano de
una forma precisa, para lo cual se trasladan a dicha colonia familias enteras de
científicos y recopiladores. El verdadero objetivo, sin embargo, es fundar una
nueva base para un segundo Imperio Galáctico, más sólido que el primero, guiado a
través de los canales de la psicohistoria, disciplina matemática creada por el propio
Seldon, según la cual puede predecir con exactitud el curso de los acontecimientos
futuros dadas ciertas premisas fundamentales (el llamado "Plan Seldon").
Así, predice la caída del Imperio Galáctico, el fortalecimiento de la Fundación, la
reserva del poder, la inteligencia y la ciencia humana en dicha fundación, y la creación
en tan sólo un milenio del Segundo Imperio Galáctico, más fuerte y mejor que el
primero. Seldon predice que, sin la Fundación, la oscuridad que sobrevendrá a la caída
del Imperio durará unos 30 mil años, mientras que con la Fundación, dicha oscuridad
sólo se prolongará por mil años.
En Fundación, por tanto, se describen los primeros pasos de la nueva colonia,
su fortalecimiento paulatino y los acertados pasos que logran dar sus primeros gobernantes
para subsistir y crecer en medio de un creciente entorno hostil. En Fundación e
Imperio, por otro lado, llega el momento en que el Imperio conoce de la existencia de
la Fundación y la imagina hostil a sus intereses, pero de nuevo los colonos de la
Fundación logran lidiar con esta amenaza y logra contemplar sin daños la caída
inevitable del Imperio. Sin embargo, un suceso no previsto por imposible surge
amenazador para la Fundación y para el Plan Seldon, en la figura del Mulo. En Segunda
Fundación, conocemos la existencia de una Segunda Fundación creada por Seldon con
el fin de lidiar precisamente con los imprevistos como el Mulo y así salvaguardar el Plan
Seldon hasta la creación del Segundo Imperio Galáctico. Esta Segunda Fundación
está compuesta por científicos matemáticos y psicólogos, que saben manipular las
emociones y las mentes humanas, casi como "dioses" con poderes especiales.
Su existencia es interesante, desde que roza aquellas ideas de Platón en las
cuales la humanidad en realidad no puede guiarse enteramente sola, sino que necesita
siempre de los pocos sabios que saben cómo trazar las rutas y llegar a destino.
El planteamiento de la serie es por demás original. Inspirado en la historia del
Imperio Romano, Asimov traslada al futurismo una idea de desarrollo humano optimista,
basado en el poder de la ciencia, y de cómo apoyado en este poder, la humanidad puede
amortiguar los daños derivados de los vaivenes políticos, inevitables como es inevitable
nuestra propia naturaleza. A lo largo de toda la serie, se imponen los hombres y mujeres
dotados de sentido práctico, rapidez de razonamiento, amor a lo científico y a lo
racional por sobre los humanos corrientes que se dejan llevar por los acontecimientos y
por los instintos. Es como si a través de Fundación, Asimov nos diera una
muestra de cómo sería nuestra vida si fuera la ciencia la que imperara en nuestro mundo
y no las motivaciones irracionales y los intereses políticos.
Después de Segunda Fundación, que completa la trilogía original, Asimov
escribió otros libros de corte más amargo y pesimista, como Los límites de la
Fundación y Fundación y Tierra. No los considero realmente parte de
la serie pues, aunque desarrollan acontecimientos más allá de los descritos en el
último libro de ésta, me parece que no comparten ni sus objetivos iniciales ni su
espíritu original. Prefiero pensar en Fundación como una trilogía
innovadora, interesante, de planteamientos filosóficos optimistas y cientifistas, plena
de acción e intriga, que encanta como un todo y no necesita ni preludios ni secuelas.
No digo con esto que no leí con gusto tanto los preludios como las secuelas, pero
tiendo a considerarlos en esferas filosóficas aparte.
Para los amantes de la ciencia ficción, y del planteamiento del eterno drama humano de
la convivencia, no puede faltar Fundación entre su lista de lecturas. Lo
recomiendo intensamente. :)
(Julio, 2006)
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