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DIARIO DE LECTURAS

Ángeles y Demonios (Angels & Demons)
de Dan Brown - 2000


angydemon.jpg (4705 bytes)angelsanddemons.gif (7947 bytes)En el año 2000 Dan Brown, ahora mundialmente conocido por El Código da Vinci, publicó lo que puede considerarse su segunda novela en ser publicada, con el título Ángeles y Demonios.  Aunque tuvo una aceptable acogida en aquel entonces, pasó relativamente inadvertida entre la inmensa gama de títulos que son publicados año con año.  La trama giraba entorno a un personaje bastante original: un profesor universitario de simbología, llamado Robert Langdon, el cual volvería a ser utilizado por Brown para esteralizar El Código da Vinci

Cuando por primera vez vi Ángeles y Demonios en la librería pensé que Brown intentaba repetir una fórmula de éxito.  Me dije "ah, te dio resultado con El Código y ahora vuelves a la carga... ¡qué rápido que sacaste una secuela!".   Luego me di cuenta de que la "secuela" era en realidad El Código, aunque mal puede considerársele secuela si lo único que ambas historias tienen en común es el personaje principal.  En realidad, el segundo libro parecería un episodio más de las "aventuras" de Langdon. Y supongo que así fue concebido originalmente.  Tal vez Brown pensaba hacer una especie de serie.  Ha dado resultado en el pasado y puede seguir dándolo en el futuro.

Dadas estas premisas, no podemos considerar que Ángeles y Demonios sea un progreso del autor, sino más bien un antecedente. Lo que uno recuerda y critica de El Código puede tenerse como un avance o un retroceso con respecto a sus otras obras, las cuales parecen haber renacido a la luz pública por causa del éxito de la última.   Y no tiene nada de extraño, en realidad, que habiendo causado tanto furor El Código da Vinci quisieran las editoriales y distribuidoras, así como las librerías, desempolvar viejos éxitos aunque no tan sonados y ponerlos a la venta en las vitrinas al lado del fenómeno de masas que fue el último trabajo del autor.  Muy bien calculado, debo decir, pues Ángeles y Demonios volvió a batir récords de ventas gracias al patrocinio de El Código.

Ángeles y Demonios me pareció una lectura intensa y muy entretenida.   Lleva a buen ritmo la intriga, la angustia de los personajes, los planes del villano e inclusive logra buenos golpes de efecto con los asesinatos, tan dramáticamente dispuestos a lo largo de Roma.  Su estructura general es igual a la de El Código: un preámbulo donde ocurre un asesinato terrible y de donde arrancará el resto de la trama, la localización de Langdon gracias a sus especiales habilidades en interpretación de símbolos, la loca carrera de Langdon hasta el lugar del asesinato original, su encuentro con la chica (en este caso es una italiana muy atractiva llamada Vittoria Vetra) y luego el desenfrenado intento por atrapar al asesino y conjurar el peligro.  En este caso, las habilidades de Langdon en la interpretación de símbolos lo llevarán a resolver un acertijo: la ubicación ancestral del escondrijo secreto de los Illuminati, el cual parece no haber cambiado de lugar en siglos y cuyas pistas se encuentran en las grandes obras de arte del Renacimiento esparcidas por Roma.  No son pinturas, sino esculturas, pero el principio es el mismo. La única diferencia sutil con respecto a El Código es que en éste Langdon es el perseguido mientras intenta resolver el enigma, en cambio en Ángeles y Demonios es el perseguidor, siempre con el encargo de resolver un misterio basado en símbolos, claro está.

Otros elementos similares son: el anacronismo, en cuyo caso los recuerdos de los protagonistas vuelven una y otra vez para enmarcar a los personajes, para explicar sus íntimas motivaciones y para añadir más misterio a la trama; la utilización de un supremo villano orquestador que permanece en el misterio hasta el final (en El Código era el Maestro, aquí es Janus); la presencia ominosa y enigmática de una organización muy poderosa y ultrasecreta, fundada siglos atrás, que se halla en la esencia misma del misterio y su solución (en El Código era el Priorato de Sión y sus Caballeros Templarios, aquí son los Illuminati); el elemento histórico religioso ligado directamente al Vaticano y por ende a la Iglesia Católica (en Ángeles y Demonios es omnipresente, por la temática), y una temática controversial.  En ambas historias, la mujer que comparte protagonismo con Langdon es joven y atractiva, de especiales habilidades en su campo (Vittoria Vetra es científica mientras que Sophie Neveu es criptóloga) y ha perdido violenta y brutalmente a un hombre ligado a ella por vía familiar (Vetra pierde a su padre adoptivo, Neveu a su abuelo).  En los dos libros, asímismo, nos topamos con un obcecado y algo testarudo capitán de la policía (en El Código es Fache, en Ángeles es el jefe de la Guarida Suiza del Vaticano, Olivetti), y en ambos libros los acontecimientos se desarrollan a golpe de tambor, sin que haya un instante real de descanso o reflexión.  Langdon prácticamente pasa sin comer durante todo el día que dura la trama de Ángeles y Demonios, se ve expuesto tres veces a la muerte y aún tiene energía para vivir los últimos e impactantes acontecimientos de la capilla Sixtina.  En toda esa gama de eventos, el único que me pareció rayano en el ridículo, debo admitir, fue la caída libre de Langdon desde un helicóptero a varios cientos de metros de altura, con la única ayuda de una carpa que encontró en el vehículo. En ese momento, me sentí como en una película de James Bond, donde el protagonista ni siquiera se despeina.  Fue exagerado.

Un detalle que me llamó la atención en Ángeles y Demonios fue un asunto humano: Vittoria Vetra pierde a su padre en un brutal asesinato a sangre fría en la mañana. Se siente mal y busca vengarlo, pero al día siguiente en la tarde ya está de tan buen humor como para jugar con su nueva pareja, totalmente olvidada de su trabajo y de su padre difunto.  No me pareció muy realista que una hija amorosa reaccionara con tanta frialdad.  Me parece que al autor se le olvidó el detalle de que apenas habían pasado unas 32 horas desde que Vittoria descubriera que su padre había muerte tan ignominiosamente. (!)

En general, mi conclusión es: repetición de fórmula, repetición de resultados en cuanto al entretenimiento.   Me siento satisfecha por la lectura de Angeles y Demonios, la trama fue bien desarrollada, la intriga también.  El tema era interesante además (las relaciones entre la ciencia y la religión y la fuerza de posiciones contrapuestas).  Sin embargo, podemos considerar que la verdad detrás del fenómeno de El Código estriba exclusivamente en su temática especialmente controversial y en nada más.  Si una novela tan intensa y dinámica como Ángeles y Demonios jamás desarrolló el furor, el debate y las exorbitantes ventas de El Código, siendo éste tan idéntico al otro, sólo podemos imaginar que Dan Brown se enfrenta ahora a un interesante desafío: ¿habrá algún tema tan impactante como el que sirve de base a El Código da Vinci que logre mantener su próxima entrega en los mismos niveles?  Supongo que los hay... pero tal vez no sean adecuados para una novela de suspenso como las que Brown escribe.  Y después de todo, si El Código pudo poner en primera plana a sus viejas hermanas y volverlas éxitos de ventas, ¿por qué no habría de hacer lo mismo por las que le sigan, traten del tema que traten, si tan sólo respetan la fórmula que hizo a su autor tan característico?  Puede ser que baste.  Entretanto, Ángeles y Demonios se disfruta, produce algún grado de reflexión y listo.  Merece tal vez un lugar en nuestra biblioteca como entretenimiento futuro. :)

(Junio, 2006)


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