Britania Conquistada
(Ruled Britannia)
de Harry Turtledove - 2002*Reseña publicada en Insula Litterae
(dic. 2010)
 Imaginar mundos alternativos no es un
ejercicio nuevo en los círculos científicos más serios. Los historiadores, quienes se
ocupan de la rigurosidad y desarrollo de la ciencia histórica, una de las ciencias
sociales que mayor impulso han recibido en los últimos cien años, no se escapan a este
juego, al desarrollar la llamada historia contrafactual o especulación de mundos
alternativos, mediante los cuales construyen teorías plausibles sobre lo que habría
sucedido si algún evento histórico no se hubiera producido o se hubiera dado de otra
manera. Este ejercicio abre posibilidades literarias estupendas y fue la ciencia ficción,
el género literario que desarrolló este aspecto especulativo de la ciencia histórica,
bajo el subgénero llamado ucronía. La ucronía explora en sus historias las
posibilidades alternativas que la historia dada habría podido sufrir. Después de todo,
si un hecho X o un hecho Y se hubiera producido o se hubiera dejado de producir, ¿no
tendríamos hoy un mundo diferente? Quizá. Quizá no. Y los autores de ucronías ponen en
sus historias el mismo ardor riguroso que los novelistas de la historia oficial ya lo
hacen, pues sino el juego dejaría de tener la gracia que tiene, y han sabido dejarnos
historias famosas sobre lo que pudo ser y no fue. Una de tantas historias, ganadora del Premio
Sideways para Historia Alternativa 2003, que premia las mejores ucronías del año
anterior publicadas en Estados Unidos, es Britania Conquistada de Harry
Turtledove.
Britania Conquistada nos relata un mundo alternativo, no en el presente, como
muchas ucronías famosas, sino en el pasado mismo, en el cual la Armada Invencible de
Felipe II, rey de España, derrotó a los ingleses en el mar y fue capaz de invadir
Inglaterra y encerrar a la reina Elizabeth I en la Torre de Londres. La novela arranca en
el año 1597, diez años después de la invasión, y el ambiente que encontramos en
Inglaterra es opresivo y difícil, como lo es siempre el de un pueblo que sufre una
ocupación que no acepta ni asimila. La religión católica ha sido impuesta, los
protestantes desbandados y asesinados u obligados a convertirse, una Inquisición Inglesa
ejerce un dominio férreo y entre los ingleses reina la desconfianza y el temor. Su reina
languidece en la Torre, habiendo evitado la ejecución sólo por la gracia de Felipe II, y
en el trono de Inglaterra se sienta la hija de Felipe junto a su esposo, los reyes Isabel
y Alberto, pero quien realmente ejerce el mando del Imperio Español es el propio Felipe,
el cual está enfermo de gravedad.
La época es una de mis favoritas, principalmente porque tengo a Elizabeth I como una
de las mujeres más notables de la historia y este relato, aunque no lo parezca, mucho
gira en torno a ella y lo que ella significó para los ingleses. Cuando comencé a leerla,
me pregunté cómo sería la experiencia, y en cuanto a un inicio, no me defraudó. Lo
primero que es notable en la novela es que te da la impresión de que lees una típica
novela histórica, bien documentada y ambientada. El entorno es adecuado a la época, con
la pestilencias usuales de un Londres de finales del siglo XVI, la mentalidad
profundamente religiosa de sus personajes, sea cual sea su religión (protestante o
católica), las costumbres de una corte en la que las queridas son vistas con normalidad y
la esposa se queda en casa, o en la que los duelos por honor pueden darse al amparo de un
jardín. Salvando las distancias de época y lenguaje, en las que las novelas históricas
tienen que hacer concesiones, puedes creerte sin problemas que lees un relato ubicado en
un pasado real. Lo único que debes recordar, sin embargo, es que este pasado es
alternativo, y que lo que lees no sucedió. Pero pudo haber sucedido.
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| Harry Turtledove |
Felipe II |
Los protagonistas, como puede pasar en muchas novelas históricas, son a
su vez personajes históricos: William Shakespeare y Lope de Vega. Ambos dramaturgos del
siglo XVI, muy famosos y notables además, particularmente importantes en las literaturas
nacionales de sus respectivos países, son presentados como hombres atribulados, cargados
con responsabilidades y fantasmas, con temores y deseos, tan humanos como falibles, pero
ambos tocados por el genio del talento. Al ser ellos quienes llevan el peso de la
historia, nos encontramos en un mundo dominado por el teatro del siglo XVI.
Interesantísima reconstrucción de su mundo tras bambalinas, mientras se teje una intriga
política que busca llevar al pueblo británico a la rebelión, en la que la literatura es
capaz de trascender el puro entretenimiento y provocar cambios reales, si quien escribe es
lo suficientemente talentoso para lograr impactar a sus lectores/espectadores. Shakespeare
recibe un doble encargo: de parte de los españoles, escribir una magnífica obra teatral
titulada "El Rey Felipe", en la que ha de ensalzar la gloria eterna de un rey
que se muere; de parte de los rebeldes ingleses, escribir una magnífica obra teatral que
inflame de cólera y valor a los ingleses mismos y los lleve a la revuelta violenta, a la
expulsión de los invasores y a la reinstalación de su reina. Ambas obras tienen como fin
ser representadas, pero Shakespeare, inglés y patriota, sólo ansía llevar a escena la
segunda, la cual conlleva un peligro de muerte tan cierto como terrorífico. Los
españoles, que desconfían de todos, asignan a Lope de Vega, a la sazón teniente del
ejército español, la tarea de vigilarlo, aunque él, admirador del dramaturgo inglés,
también sueña con su propia gloria.
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| William Shakespeare |
Lope de Vega |
Lo mejor de la novela, en mi opinión, es la construcción de estos
personajes. Son creíbles, son entrañables, lo que significa que te identificas con
ambos, y como ambos no pueden ganar, se te hace difícil decidir qué bando será el tuyo.
Rápidamente descubres que no hay bandos: es como la realidad, los bandos están
mezclados, las ideas también. Unos tienen razón en defender a los suyos, los otros
también. El argumento es muy interesante, aunque por ratos es llevado con excesiva
parsimonia. Quizá ese anhelo (lógico) de respetar la rigurosidad de una historia bien
construida en hechos plausibles hizo que hacia la mitad de la novela la lectura se
volviese algo espesa, casi anecdótica. ¿Habría podido contar la historia en menos
páginas? Por momentos pensé que sí, que era posible, aunque quizá le habría restado
ambiente, verosimilitud, y a la larga, habría perdido calidad. Luego de ese intermedio
algo pausado, la acción retoma un ritmo más acelerado y te das cuenta de que tu misma
lectura se torna más febril, más intensa, pues sólo deseas saber qué pasará al final.
No puedes saberlo, porque no es historia, sino un mundo alternativo. En este mundo,
Shakespeare puede morir ejecutado por los españoles, puede ser torturado por la
Inquisición, o el mismo Lope puede fallecer en alguna calle de Londres. Puede que
Elizabeth muera sin verse restituida, o que Inglaterra sufra una segunda y sangrienta
represión. O puede que los rebeldes triunfen. En las historias alternativas muchos
acontecimientos pueden sucederse, de la misma manera en que la realidad los marcó, pues
la historia que tenemos es el producto de un tipo de curso de acción y no de otro, que
bien pudo haberse dado y no se dio.
Los personajes son quizá el punto más fuerte de la obra, construidos a nivel de
detalle, tan creíbles que parecen conocidos, y sostienen la trama aún en sus momentos
más lentos, pero también, con respecto a la acción, la novela logra rescatarse a sí
misma y resultar un entretenido ejercicio cargado de emoción, por el que el lector
mirará a estas figuras históricas con otros ojos, preguntándose qué habría sucedido
en sus corazones y sus mentes en la realidad. Al final de mi edición (Grupo AJEC, 2005),
se incluyeron algunas notas del propio Turtledove y de un historiador en las que se
explica por qué habría sido posible que los acontecimientos de la novela se hubieran
podido llevar a cabo en circunstancias similares y por qué no se dieron. Qué habría
pasado si España hubiera conquistado Inglaterra, cuánto tiempo habría podido mantener
ese control. Se nos revela, por ejemplo, que en la realidad Felipe II tenía la firme
intención de perdonar la vida de Elizabeth I si llegaba a dominar Inglaterra, y que lo
más probable es que la hubiera encerrado, en efecto, en la Torre de Londres. También, el
autor explica cómo pudo construir los versos de las obras ficticias, tomando líneas del
propio Shakespeare, y por qué ideó que una obra dramática podría impactar a niveles
políticos, dado que una obra real escrita por el Shakespeare histórico sí causó un
conflicto armado en su tiempo. Detalles así hacen la historia aún más interesante, y
retorcida, y convierten esta novela en un representante adecuado de las ucronías. No se
la pierdan. :)
(Noviembre, 2010)
Reseña publicada en diciembre del 2010 en Insula Litterae

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