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DIARIO DE LECTURAS

El fin de la infancia (Childhood's End)
de Arthur C. Clarke - 1953


childhood.jpg (8287 bytes)elfindelainfancia.jpg (2241 bytes)Pocas historias son capaces de marcar una huella en la memoria de tal magnitud que quede indeleble, aunque quizá nunca se las lea de nuevo.  Tengo la impresión de que esta sensación fue lograda por Arthur C. Clarke con El fin de la infancia.   De primera entrada puede parecer una historia convencional de ciencia ficción de los años 50 (años dorados para la ciencia ficción estadounidense, particularmente la que volvía sus ojos hacia las estrellas y no al drama de la alta tecnología en su fatal encuentro con el ser humano, como sucedería décadas después).  Salvando el críptico título que la encabeza, el cual no es evidente ni claro aún cuando ya has pasado el prólogo y te has adentrado en las primeras páginas de la primera parte, el resto de la historia se presenta como el clásico ejemplo de la invasión alienígena del planeta Tierra. Una raza extraterrestre de muy avanzada capacidad tecnológica con respecto a la humanidad, se encarga, en pocos días, de dominar el escenario mundial, y de hacerlo de tal manera que quedamos marcados para siempre. Miles de historias tratan el tema, de miles de maneras diferentes.  Una de las más antiguas y más emblemáticas resulta ser La guerra de los mundos de H.G. Wells, escrita en el lejano año de 1898, en cuyas líneas asistimos a la devastación de una raza alienígena decidida a acabar con la humanidad. Fijándose en tales parámetros, muchas otras historias posteriores repitieron el mismo espíritu y la misma forma.  Contraria a esta vertiente fue la reacción contraria: razas alienígenas amigables con la humanidad, incluso protectoras, en cuyo espíritu se sitúa El fin de la infancia.

Sin embargo, luego de transcurrida la mitad de la primera parte, te acomete la sensación de que la "protección" que ejercen los superseñores -tal como son llamados los alienígenas que dominan la Tierra en El fin de la infancia-   no parece ser tan simple, y de que posiblemente algún demonio se esconde detrás de ella. ¿Pero cuál?  Y persiste con fuerza esa duda generada por el título mismo. El fin de ¿cuál infancia? ¿En qué sentido se debe madurar? ¿De qué manera se debe crecer?  Es cada vez más obvio que la infancia se refiere a la especie humana, pero no se logra captar con respecto a qué... hasta que llegas al final, uno tan impresionante, inesperado y extraño que no puedes encuadrarlo de otra manera que en el plano de la originalidad. Y es precisamente ese final el que sitúa esta historia en tu memoria para siempre.

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Naves alienígenas sobre cada capital... una idea claramente derivada de El fin de la infancia...

Arthur C. Clarke

Detalles incidentales no deben ser tomados en cuenta como defectos, pienso.  Por ejemplo, la desfase sociológica de que aunque hablamos de una sociedad humana futura, las mujeres sigan siendo nada más que esposas y madres sin ningún otra influencia en la sociedad.  Después de todo, he notado que los escritores de ciencia ficción se muestran especialmente visionarios con el desarrollo científico y tecnológico, nunca mostraron mucha perspicacia con los cambios sociales y/o culturales propiamente dichos y en su mayoría siguieron viendo a las mujeres como las que ellos conocieron en los años 40 o 50 del siglo XX, sin ninguna capacidad de asumir roles distintos a la maternidad o los cuidados hogareños.  Otro desfase es la ausencia casi total de computadoras.   No se puede esperar todo. La novela fue publicada en los tempranos 50, cuando las computadoras no dejaban de ser todavía gigantescos armatostres repletos de alambres y luces.

Alguien le criticó en algún artículo que fuese tan fría con respecto a sus héroes.   No se siente a la familia Greggson con la misma intensidad o la misma emoción que otros personajes en obras diferentes, como si los personajes fuesen tan sólo piezas de una elucubración filosófica y no participantes de un inmenso drama.  Puede parecer así, tal vez, aunque en mi opinión, la intensidad de la historia no debe buscársela en los pequeños sufrimientos domésticos de un personaje en particular sino en la historia de la humanidad como un todo, una historia que ha sido contada muchas veces, pero no siempre con los resultados espectaculares que esta novela logra en tan pocas páginas y con tan pocas líneas, relativamente hablando.

El fin de la infancia es, en definitiva, una de esas historias grandiosas que alguien tenía que contar y cuando así sucedió con Arthur C. Clarke, lo hizo con maestría. :)

(Julio, 2007)


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