El monje que vendió su ferrari (The Monk Who
Sold His Ferrari)
(1997) (de Robin S. Sharma)
 Los libros de autoayuda han experimentado un considerable aumento de
popularidad en la última década, que casi va en concordancia con el estrés causado por
nuestra vida cotidiana, la sobrepoblación angustiante que hace presión sobre los
recursos y sobre las oportunidades de tener éxito en la vida y otros fenómenos. Hoy en
día, con nuestra ingente libertad para escoger, nos sentimos confusos y perdidos, y
necesitamos cada vez más de guías confiables (pensamiento éste que no es de mi cosecha,
pero que no recuerdo quién lo formuló y con el que convengo).
Ante la inmensa variedad, pues, de estas "guías", encontramos muy diferentes
presentaciones y temáticas en las que se encuadran. Una muy popular es la de los
"manuales para tontos", que suelen referirse a conocimientos muy técnicos (Cocina
para tontos, Computación para tontos, Negocios para tontos -en inglés la serie for
Dummies). Para el caso de una guía espiritual, sin embargo, el formato de
"parábola" cae como anillo al dedo. Recuerdo a Og Mandino y El
vendedor más grande del mundo: una guía para ser mejor y más feliz en todos los
ámbitos de nuestra existencia contada en el marco de una historia ejemplarizante.
Es el estilo de El monje que vendió su ferrari.
Este agradable libro de formato parábola cuenta la historia de Julian Mantle y su
milagrosa transformación. Mantle era un abogado exitoso, rico y popular que, sin
embargo, no había prosperado en su vida familiar (no tenía una) ni en su vida personal.
No sólo fumaba como una chimenea, también comía como un romano (de los
imperiales) y bebía más que un cosaco. Estaba gordo, envejecido y siempre enfermo.
Había insuflado su vida con la inmensa avidez del triunfo a toda costa, pero su
vida personal desordenada y sus vicios lo estaban minando. A los 53 años parecía
tener 70 y hasta su proverbial pericia profesional comenzó a fallar. Finalmente, un
día, en medio de un juicio, se desplomó, víctima de un ataque cardíaco, y fue llevado
al hospital de urgencia. Luego de tan brutal interrupción de su género de vida,
Mantle decidió que era el momento de cambiar. Vendió todas sus posesiones, incluyendo su
mansión, su avión privado, su ferrari y hasta su isla privada, y se marchó. A la
India. Desaparecido para sus amigos durante años, un día regresó a su tierra a
enseñar a su antiguo asistente (quien narra la historia) lo que había aprendido.
En la India había renacido, había aprendido de nuevo a vivir, a dejar de lado el
materialismo implacable de un Occidente demasiado sumergido en el brillo del metal, con la
sabia guía de antiguos monjes del norte de la India, que supieron mostrarle el camino de
una vida sana y plena. Una vez armado y convencido de este conocimiento vital,
regresó a Occidente, y se propuso desviar a su viejo amigo del mismo sendero errado que
casi lo había llevado hasta la muerte.
A partir de este momento, la manera en que se desarrolla el contenido de su enseñanza
recuerda mucho la técnica platónica: un extenso diálogo entre el narrador (el
discípulo) y el recién llegado y renovado Mantle (el maestro), donde el primero tiene la
oportunidad de dejarle ver su escepticismo y plantear sus interrogantes y el nuevo maestro
de contestarlas con sabiduría ecuánime.
El mensaje central no es ni con mucho original. Desacelerar el ritmo de la
vida, restar importancia a los bienes materiales por sí mismos, privilegiar momentos de
paza, de reflexión, dar a los demás sin esperar nada a cambio (generosidad,
desprendimiento), amor y no egoísmo: todos son valores universales de nuestras
relaciones interpersonales, que suelen recomendarse junto con una vida activa, saludable y
sin vicios. Lo que podría considerarse original sería tal vez las técnicas
porpuestas para alcanzar ese ansiado nivel de vida plena, las cuales manejan un agradable
lenguaje de símbolos sencillos y pequeñas historias (más "parábolas"), y
permiten organizar y clarificar el mensaje.
Siendo un ameno libro de ideas, no resulta espcialmente diferenciable. Creo más
bien que si hubiera desarrollado una historia memorable, habría resultado un libro de
cabecera en tiempos confusos.
(Febrero, 2007)
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