Fabricantes de Sueños 2008
de VVAA - 2009
La
Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) reúne cada año una serie de
relatos de estos géneros literarios en dos antologías principales, una de las cuales es Fabricantes
de Sueños, que se encarga de recopilar los mejores relatos publicados durante el
año precedente en España, sea en medios impresos o en medios electrónicos. Cada
selección corre a cargo de un grupo de jueces escogidos (los "Seleccionadores de
Sueños"), que suelen estar profundamente ligados a la difusión de los géneros
fantásticos en dicho país europeo. Con algún retraso debido a problemas diversos, la colección
correspondiente al año 2007 fue publicada el año pasado, con un contenido variado y
muy interesante de 17 cuentos enmarcados en cada uno de los tres géneros literarios
involucrados.
En mi caso, mi relato Por siempre otro (2007, NGC 3660)
contó con el honor de ser seleccionado como parte de esta antología, a la cual se unen
también los siguientes relatos:
- Aduya (Sergio Parra, publicado originalmente en Mensajes
Perdidos)
- La apertura Slagar (Alfredo Álamo y Santiago Eximeno, NGC
3660)
- Blackout (Jordi Armengol Carnel, Web de Libro Andrómeda)
- Chalala (David Mateo, MiasMa No. 6)
- La ciudad de los muertos (Antonio J. Cebrián, Sinergia
No. 13)
- El comienzo de la partida (J.E. Álamo, El Enviado)
- El mazo (José María Tamparillas, MiasMa No. 6)
- Erundina salvadora (María Concepción Regueiro, Erídano
No. 14)
- El olor profundo de la tierra (Juan Antonio Fernández
Madrigal, "Historia de Alexei" en Magnífica víbora de las formas)
- El hombre infalible (Carlos Duarte Cano, Axxón No. 174)
- La mancha (Laura Ponce, Aurora Bitzine No. 61)
- La muerte interior (Claudio Amodeo, Anuario I de Axxón)
- Procedimiento de rutina (Ramón San Miguel Coca, Sitio de
Ciencia Ficción)
- Servir al hombre (Domingo Santos, BEM on Line)
- Vlad (José Ignacio Becerril, Ocio Joven)
- Yamata-no-Orochi (Sergio Mars, MiasMa No. 7)
Leídos a principios de este año, debo decir que quedé encantada con la colección y
todavía más honrada de haber compartido la antología con tan excelentes relatos. De
todos ellos hubo algunos que me satisficieron más que otros, algunos más inolvidables
que otros, por motivos personales, pero en general, no tengo queja alguna de la
colección, en absoluto. Una magnífica manera de disfrutar de los tres géneros
fantásticos en un solo volumen.
He aquí mis impresiones muy generales:
Aduya: El relato que me pareció más original, quizá porque es la
primera vez que leo a alguien haciendo fantasía y ciencia ficción con la construcción
misma del lenguaje. Siendo yo misma lingüística y filóloga, el tema me llamó aún más
la atención, y en particular por la filosofía general que esboza. De acuerdo con el
relato, en una carta testimonial, el narrador expone las razones que le llevaron a
investigar la verdad detrás de un extraordinario codificador lingüístico llamado
"CopyCatch", el cual, supuestamente podía identificar los trazos originales de
cada autor en cada texto escrito a lo largo de la historia. De esta manera, quedarían en
evidencia los plagios y las copias y se acabarían los fraudes textuales. El problema es
que cuando se puso en práctica, no dio resultado. Adjudicaba las obras a unos pocos
autores, mezclándolas entre sí, cuando se sabía con certeza que no habían podido ser
escritas por ese individuo, ya que éste ya habría muerto o aún no había nacido. Tal
fue el desastre, que se retiró la máquina, pero el protagonista se había obsesionado
con el problema y al seguir investigando descubrió una espantosa verdad que iba acabar
con su vida de la manera más cruel posible.
Un relato impresionante, bien llevado, fluido por demás, y de final extraño.
La apertura Slagar: Siendo un relato fantástico y de terror más
convencional, sobre una criatura tenebrosa y asesina que es "liberada" cuando se
dispone una apertura determinada sobre un tablero de ajedrez, me llamó la atención la
naturalidad con que registra un cambio de narrador, centrado en la figura del inspector de
policía. Por lo demás, está bien escrita y su fluidez es palpable.
Blackout: Uno de los que menos me llamó la atención, quizá porque
el cyberpunk no es mi corriente de ciencia ficción favorito, pero que, sin
embargo, disfruté por el poder evocador de ambientes, bien manejado por el autor, y por
la intensidad emocional que fluye a lo largo de la narración. Un ex empleado de una
compañía de alta tecnología aún posee en sus "archivos mentales" importante
información que la compañía busca recuperar. Se sucede una febril persecución a
través de una sucia y oscura ciudad del futuro, que expone al protagonista al borde de la
eliminación física. Para quienes disfrutan de este tipo de historias, están servidos.
Es un relato de buena manufactura, sin duda.
Chalala: Cambiamos de género otra vez y nos adentramos en el terror.
Un esclavo africano que vive en el Haití colonial, llamado Chalala, se enamora
visceralmente de la prometida francesa del hijo de su amo, que llega a la hacienda a
contraer matrimonio con el joven. Intentando alcanzarla, Chalala hace un pacto con un
viejo hechicero local, de terrible reputación, cuyas consecuencias, como es de prever,
son catastróficas. El relato está cargado de fuerza emocional, intensidad en las
descripciones y se desliza a un ritmo de creciente violencia. El ambiente es magnífico,
el desarrollo del personaje principal exhaustivo, mientras los demás sólo se nos
presentan a través del filtro que el narrador sabe utilizar.
La ciudad de los muertos: De regreso a la ciencia ficción, un hombre
decide visitar un complejo de alta tecnología llamada "la ciudad de los
muertos" a través de cuyas pantallas especialmente diseñadas logrará
"comunicarse" de nuevo con su madre, fallecida años atrás. El complejo posee
tan alto grado de información sobre cada habitante del planeta que es capaz de reproducir
con fidelidad una imagen tridimensional de un muerto y hasta hacer que hable con sus
parientes vivos, como si realmente estuviera allí, escuchándolos y viéndolos. El
protagonista pasa por los procedimientos debidos y es colocado frente a su madre, con una
serie de advertencias que no debe olvidar. A mí el relato me encantó, por la naturalidad
con que lleva adelante la narración y por la coherencia indiscutible de su final,
predecible para algunos, no previsto por otros (como yo -no soy buena prediciendo
finales-). Excelente en estructura, en diseño del personaje principal, en la
verosimilitud de la historia.
El comienzo de la partida: Este estupendo relato de fantasía es parte
de una historia mayor contenida en El Enviado, del propio autor, que fue
publicado en 2007 por el Grupo AJEC. Presenta a un curioso y temible personaje que de
alguna manera consigue deshacerse, por medios no explicados pero no menos fascinantes, de
un sujeto particularmente grotesco y malsano. Es palpable el realismo de la escena en el
bar y la manera en que los individuos interactúan, lo que te da la sensación de que
estás allí, estás presenciándolo todo, y casi, oliéndolo todo. Magnífico.
Sólo hay que degustarlo.
El mazo: Un extraño mazo parece formar parte del espíritu vengativo
de un juez fallecido recientemente, en cuyo hogar se instala por un tiempo su hijo, quien
además de odiar su padre, odia todo lo que éste respresenta. El relato es de terror, con
toda evidencia, y la locura creciente del hijo es llevada con ritmo trepidante, cruel. Un
relato de ambientes y emociones, más que de acciones, que logra su cometido cuando
consigue hacerte sentir insignificante como el hijo, o iracundo como el juez fallecido.
Erundina salvadora: Esta pieza de ciencia ficción fue
interesantísima para mí. Nunca me había enfrentado a una experiencia de auténtico steampunk
(salvo por la película de discutible calidad La Legión Extraordinaria) hasta que topé
con este interesante relato. En el marco de la guerra civil española (sí, sé que el steampunk
es propio de relatos ambientados en el siglo XIX, pero dadas las circunstancias de la
historia, se le aplica bien), una máquina -precursora sin duda de una computadora- es
capaz de resolver el futuro de forma precisa y advierte de los movimientos del enemigo
aún antes de que se hayan llevado a cabo. La máquina está bajo la tutela del
protagonista, un tembloroso científico que lucha por ajustar la máquina al mismo tiempo
que intenta sobrevivir. Como al mismo tiempo ejecuta una historia ucrónica, no es posible
predecir el final hasta que se llega a él.
El olor profundo de la tierra: Extraña historia sobre un hombre
modificado genéticamente que puede detectar la presencia de depósitos de petróleo por
medio de su olfato, cual si se tratara de un sabueso. Viviendo en un tiempo en que el
petróleo ha casi desaparecido de la faz de la Tierra y que quien lo posea maneja altas
cuotas de poder, la posesión de un rastreador como éste se convierte en auténtico
motivo de disputas mortales entre grupos mafiosos de la antigua Rusia. El protagonista es
un personaje sui géneris, en particular en el inicio de la historia, y la manera
en que cuenta el desarrollo de los eventos posteriores. El ambiente es opresivo,
envolvente. Y todos los personajes, repulsivos. La escritura, como es de suponerse,
magnífica, pues sabe imponer no sólo ideas o reflexiones, sino también verdaderas
sensaciones físicas.
El hombre infalible: Otro relato sobre un hombre muy peculiar, aquel
que nunca se equivocaba. En nada. Y tan manso que ha sido capaz de soportar toda suerte de
bromas crueles y malos tratos de parte de una sociedad que no mira con buenas ojos a todo
aquel que parezca demasiado perfecto, en particular, si no hace gala de ello y resulta tan
generoso como odiosamente infalible. Este protagonista es memorable, sin ninguna duda, y
el relato de su vida transcurre maravillosamente frente a nuestros ojos, aunque su final
no sea sorpresivo ni inesperado. Es también una buena muestra de ciencia ficción
recreada en ambiente cubano, muy interesante.
La mancha: Relato fantástico o de ciencia ficción (según se mire la
teoría de universos paralelos y las puertas que los conectan) sobre una dimensión
paralela hacia la cual ha cruzado sin retorno la mujer amada del protagonista de la
historia. Aunque contiene una fuerte carga emotiva, no me causó una impresión duradera,
pues el relato quedó ayuno de motivaciones ulteriores a la curiosidad -de parte de
Sofía- o al amor -de parte del protagonista- para el desarrollo de los acontecimientos.
Sin embargo, como es una constante en esta colección, la fluidez narrativa es deliciosa y
se lee en un parpadeo, y no se puede dejar de sentir empatía por el narrador y las
fuertes emociones que sabe destilar en la historia.
La muerte interior: Este estupendo relato de ciencia ficción se
enmarca en un campo muy vistoso y espectacular del género, cual es el combate contra una
poderosa raza alienígena que se desplaza a través de puertas dimensionales. El
protagonista de la historia es un soldado -claro está-, armado con un potentísimo equipo
de alta tecnología que le permite detectar y destruir a los monstruos antes de que sean
éstos capaces de huir hacia otras dimensiones más favorables para ellos. Sin embargo,
como podía esperarse, en el último combate sufre un contraataque artero y sutil que lo
llevan a una escalofriante muerte interior, tan bien descrita, tan perfecta, que sólo
puedo calificar de memorable. Al menos para mí.
Procedimiento de rutina: Este es uno de los relatos más angustiantes
que leí de toda la colección, uno de mis favoritos, a pesar de pertenecer a la ciencia
ficción antes que al terror. En un ambiente futuro, cargado por la amenaza constante del
terrorismo, la paranoia ha llegado a extremos tan graves que todos los ciudadanos se ven
obligados a seguir procedimientos de escaneo cada cierto tiempo, siempre vistos como
posibles terroristas, al punto de que la mayoría de las veces en que se
"atrapa" a alguien, es un pobre inocente que se ha dejado llevar por los
nervios. El procedimiento en cuestión es brutal, humillante, enervante al extremo, y el
protagonista lo enfrenta con una mezcla de terror y resignación sólo posible en una
sociedad doblegada por el miedo. El personaje central es fascinante, por lo antiheroico,
lo insignificante, lo tristemente humano. El lector no puede evitar identificarse con él
desde el comienzo y su suerte tortura nuestra mente a lo largo de toda la narración.
Estupendo de principio a fin.
Servir al hombre: Ah... y por supuesto, esta pequeña joya maravillosa
que adorna la colección con su perfección. Precioso, emotivo, preciso, todo lo tiene. O
será que a mí me gustan las historias de ciencia ficción que no sólo jueguen con las
ideas o con las propuestas sino que también sepan apelar a las emociones de manera
duradera. En esta historia, escrita como homenaje a Asimov, un robot se enfrenta a la
muerte inminente de su amo y ofrece en su servicio un extraordinario sacrificio. La manera
en que se describe el proceso, en que el robot lleva a cabo su plan y su final -para mí,
lo mejor del relato- es deliciosa, fluida, impecable. Un cuento que no necesita más que
unas pocas páginas para completar una historia redonda.
Vlad: Complejo relato que da cuenta de la vida de Vlad El Empalador,
príncipe rumano, mejor conocido como Drácula, desde sus inicios como monstruo sangriento
hasta su final, muchos años en el futuro de la Humanidad. El cuento, aunque se inicia
como un convencional cuento de fantasía oscura sobre la historia de aquel magnífico
vampiro, desemboca en una solución perfectamente coherente con la ciencia ficción, con
lo que hace girar todo el mito y lo ilumina con reflectores racionales casi inesperados.
El relato está muy bien construido y el desarrollo argumental es perfectamente coherente,
pero a mí me dejó algo fría, quizá porque una solución tan descarnada de un mito tan
maravilloso no me terminó de convencer en mi parte más emocional como lectora.
Yamata-no-Orochi: Relato de exploración y terror, enmarcado en la
tradición de los viajes al submundo marino donde es posible encontrar una ciudad perdida,
hechizada por una fuerza malévola que arrastra a los personajes hacia una perdición
segura. La descripción de la ciudad oculta, del viaje y hasta del dolor es excelente.
Puedes seguir la agonía mental del protagonista a lo largo de la historia hacia un final
ineludible. Sólo le falta una mayor carga emotiva para hacerlo realmente terrorífico,
según creo yo, pero al menos la atmósfera fantástica está muy bien lograda.
Ahí están, pues, los relatos que integran la antología. No me exitiendo acerca de Por
siempre otro, como es natural, pues no puede uno analizar en voz alta sus propias
creaciones, pero de los demás guardo estupendas memorias y variedad de sentimientos
diversos, entre los que se encuentra la convicción de que existe gran cantidad de
material fantástico escrito en castellano que sólo aguarda a ser leído y desmenuzado
por nosotros sus lectores.
Por supuesto, ¡lo recomiendo! :)
(Julio, 2010)

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