Harry Potter y el Cáliz de Fuego
(Harry Potter and The Goblet of Fire)
de J.K.Rowling - 2000
 El cuarto
volumen en la saga de Harry Potter es quizá uno de mis favoritos de la serie.
Aunque no se desprende de la fórmula estructural de cada uno de los tomos de la serie
(incidente inicial de impacto- año escolar con incidentes menores- enfrentamiento
violento final) aporta elementos frescos a la trama general y comienza el viraje que marca
el crecimiento del protagonista. Por ejemplo, un elemento excitante que se parovecha
muy bien son los Mundiales de Quidditch. El juego deja de ser un simple
entretenimiento escolar y se convierte en una auténtica actividad económica y masiva del
mundo mágico. Jugadores profesionales y la presencia de magos foráneos magnifican el
hasta ahora estrecho mundo de los magos, proporcionando la idea de que dicha realidad es
global. Dicha magnificación se refuerza con el Torneo de los Tres Magos y la
llegada de delegaciones extranjeras de colegios mágicos ubicados en tierras lejanas. Este
torneo será el que imprimirá la dosis mayor de emoción durante la vida escolar de
Harry, quien se ve intempestiva y misteriosamente incluido en la competencia.
Otros detalles complementan un mundo mágico más variado. Uno de ellos es el
periodismo irresponsable encarando en el personaje de Rita Skeeter que se encarga de
distorsionar los hechos y dar una diea de cómo las noticias y reportajes que aparecen en
los periódicos deben ser leídas con cautela. El baile de Navidad, por su parte,
aporta una realidad adolescente, inexistente en los tomos anteriores, como las citas y los
coqueteos entre los alumnos. También nos adentramos en el mundo desconocido de los
elfos domésticos y se nos permite apreciar que Dobby no es el único ni necesariamente
los otros estarán de acuerdo con él (la actividad subversiva de Hermione es una de las
facetas humorísticas del libro).
No puede faltar en el recuento el delicioso personaje de Ojo Loco Moody. Despiadado y
rebelde, suspicaz y hábil, el viejo auror domina con su presencia el cuarto año de
Harry, y a través de él aprendemos de la existencia -por primera vez, en realidad- de
una magia oscura y retorcida, que explica el temor provocado por Voldemort y sus secuaces.
También es aquí donde se asiste al giro definitivo de la historia. Su lado más
oscuro revienta con una muerte inesperada y dolorosa y el regreso triunfal del encarnizado
enemigo, hasta el momento escondido entre sombras. Es después del tomo cuarto que la
literatura infantil de Harry Potter se transforma en literatura juvenil, en que
su realidad de adolescente se topa con el lado más oscuro de los adultos que lo rodean y
en que el aire inocente, casi juguetón, de la saga inicial se pierde en forma definitiva.
Después de este tomo, los libros restantes serán cada vez más sombríos, más
serios y ¿por qué no?, más dramáticos. Harry no se verá sólo con duras
competencias, dragones y laberintos cambiantes, sino que habrá entrado al fin al duro
sendero de la madurez y el dolor que trae consigo.
(Julio, 2007)

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