Harry Potter y el Príncipe Mestizo
(Harry Potter and The Half-Blood Prince)
de J.K.Rowling - 2005
 Como
a otros tantos millones de lectores alrededor del mundo, la saga de Harry Potter ha
captado mi imaginación y mi lealtad. Yo supe de él hacia el 2000, cuando salió el
cuarto libro del famoso mago, pero como buena chica comencé la aventura por el primer
libro y luego la seguí en orden estricto, hasta llegar al cuarto y detenerme a esperar la
aparición de las secuelas debidas. A su justo tiempo, en el 2003, adquirí Harry
Potter y la Orden del Fénix, la cual prácticamente devoré, y en el 2005 fui leal
otra vez y adquirí mi ejemplar de Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Por
cierto, estoy hablando de Harry Potter y el Misterio del Príncipe, título que
le dieron en la traducción al español por razones que no alcanzo a imaginar. El
mestizaje del susodicho "príncipe" era una de las claves de todo el misterio,
tal vez, la más importante, desde cierto punto de vista. Si le cambiaron el título
para no herir susceptibilidades, fue un craso error, pues nadie debería sentirse mal
porque lo llamen "mestizo". Si fue porque les sonó más "bonito", lo
censuro, pues alteran la intención del autor, que es, al fin y al cabo, la más
importante. Algunas veces, las traducciones dejan mucho que desear.
Este libro de Rowling arranca en una situación considerablemente más tensa que todos
los anteriores. La guerra contra Voldemort es ya declarada, tanto que la comunidad
de magos se ha visto en la necesidad de creerle a Harry, y el propio Harry se encuentra
con un nuevo papel y una nueva responsabilidad. ¿Es el "Elegido" (para acabar
con Voldemort) o no lo es? En este libro, el joven vive una nueva fase en su relación con
Dumbledore, que parece decidido a involucrarlo en su lucha personal contra el Innombrable,
convencido de que será Harry quien tendrá que enfrentarlo al final. Al mismo tiempo, el
muchacho vive junto con sus ansiedades y temores normales de adolescente, sus ilusiones
amorosas, que parecen haber encontrado finalmente su norte (en Ginny Weasley) y los
problemas con el curso. El Príncipe Mestizo (sobrenombre autoimpuesto por un antiguo
estudiante del colegio) entra en el juega, casi sin darse a notar, cuando Harry tiene que
usar su viejo texto escolar en la clase de Pociones. Los conjuros del Príncipe,
heterodoxos y brillantemente precisos, le proporcionan a Potter una inmerecida fama en la
clase de las pociones y una nueva fuente de conocimientos, no siempre de buena índole.
Rowling repite en este volumen la fórmula que ha caracterizado los otros cinco libros
de la saga. Grandes problemas planteados al inicio del libro, en los cuales Harry
sufre de una u otra manera (recordemos las aventuras iniciales de Harry con Dobby o con el
carro volador al inicio del libro segundo, o la huida de casa al inicio del libro tres, o
el Campeonato Mundial de Quidditch al inicio del cuarto, o finalmente su lucha contra los
Dementores al inicio del quinto). En el caso del sexto libro, Harry sufre una desagradable
experiencia con Malfoy. Luego de esto, el libro se centra en el curso. Y no
pasa nada realmente importante hasta el final. Rowling siempre le da tiempo a Harry
de que participe en los torneos de Quidditch, de que se enamore y tenga novia, de que se
pelee con Malfoy en alguna escaramuza sin importancia, de que conozca a algún ser
estrambótico nuevo, de que charle largo y tendido con Dumbledore o de que descubra nuevas
habitaciones mágicas en el castillo (como ocurrió en el libro quinto con el cuarto
especial que se invoca por necesidad). Harry tiene tiempo para estudiar, para ser
castigado por su indisciplina y hasta para departir en fiestas informales con
Hagrid. Y de pronto, en los últimos dos capítulos (de cualquier libro) se desata
la catástrofe y le suceden los eventos más terribles, sea lo que sea que
ocurra. Siempre al final ocurre lo más grave, lo que no te esperas, lo que decide el
destino de Harry. No es una fórmula muy realista, en realidad. Es bastante
difícil de creer que Voldemort considere conveniente darle tiempo a Harry para que se
prepare y estudie. O para que tenga una vida normal de adolescente promedio.
Pero así sucede. Es un esquema invariable de la saga escrita por Rowling.
¿Es posible que cambie dicho esquema en el séptimo libro? ¿Quién sabe?
Después de todo, será el último. Tal vez no querrá deshacer la estructura que le
dio el éxito. O tal vez quiera experimentar. Ya veremos. Por lo demás,
me pareció que había un buen desarrollo de la tensión y del suspenso, lo cual es
siempre magnífico en Harry Potter. El personaje es creíble como adolescente y sus
reacciones finales son creíbles en el contexto de la historia. Me gustó el
misterio del Príncipe Mestizo. Fue un elemento que agregaba algo a la historia general y
especialmente cuando resultó ser un personaje tan presente como quien resultó ser. (¡No
les voy a decir quién era!).
¿Predicciones para el final de la saga? ¡Púf! Eso es como querer adentrarse en la
mente de un autor. Pero siempre es divertido lanzar conjeturas. Leí por ahí
algunas opiniones muy interesantes, que terminé por compartir, aunque todas parecen
centrarse en la posibilidad de que su protagonista encuentre la muerte al final o que se
salve después de todo.
¿Quién puede decirlo? Ya veremos. Por de pronto, a todos los amantes de Harry
Potter no tengo ni que recomendarles leer el sexto volumen. Aquellos que aún no lo
conocen, les recomiendo que comiencen por el primero. Así se disfruta de verdad los
acontecimientos del sexto. Y a todos, en general, no se dejen llevar por las
películas. Los libros son mucho mejores. :)
P.D. Por cierto. Me enteré recientemente que el libro sexto de
Harry Potter fue nombrado "el libro del año" en una ceremonia en Londres.
No sólo de la literatura infantil, sino en general. Gran honor para el mago, del
que ya se han vendido 300 millones de ejemplares en 63 idiomas.
(Abril, 2006)

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