Harry Potter y la Piedra Filosofal
(Harry Potter and Philosopher's Stone)
de J.K.Rowling - 1997

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| Ed. británica |
Ed. estadounidense |
Ed. española |
Recuerdo cuando hace años salía en toda la Internet anuncios relativos a la cuarta
entrega de Harry Potter. A mí no me parecía familiar, pero por las pocas
referencias que leí y escuché en esos días, parecía una serie interesante. Como
me gusta empezar por el principio, pues, me fui a la librería, donde obtuve un ejemplar
de la Piedra Filosofal, el cual abrió para mí el mundo de Harry Potter.
Este primer libro resulta encantador. Ese niño pequeño dejado en una puerta
cualquiera, que arrastra a tan corta edad un pasado turbulento, me parecía un personaje
muy atrayente: un héroe que no sabe que lo ha sido y que quizá lo será de nuevo. Una
vida difícil en medio de una familia aburrida, convencional y de feria hostil de paso de
pronto y casi sin aviso a un mundo maravilloso, repleto de sorpresas y encantos.
La llegada de Harry Potter a Hogwarts se sucede en medio de un aire clásico de
literatura juvenil colegial. Esas sagas infantil/juveniles, sobre colegios
imaginarios, normalmente internados, poseen el encanto de ese protagonista que al llegar
no sólo se enfrenta a la separación de su entorno familiar, sino también a la aventura
que le significa el nuevo "hogar", día a día. Rowling intensifica esta
aventura y profundiza la desazón inicial al convertir el internado en cuestión en un
sitio mágico, al mismo tiempo que crea un ser maligno y poderoso dispuesto a eliminar a
su joven protagonista.
En este contexto, la aventura de la pieda filosofal, propiamente dicha, es más bien
una anécdota, un incidente, que añade emoción al final (de hecho, si el libro se
hubiera llamado simplemente Harry Potter, no habría cambiado en nada sensible).
Rápidamente se vuelve comprensible para el lector que el verdadero propósito de
este libro es engancharlo a un personaje y a un entorno que se repetirá, si tiene éxito,
en sucesivas aventuras posteriores, donde el énfasis ya no estará en la presentación
del personaje ni en las raras características de Howgarts, sino en el problema de turno y
en la historia de trasfondo (la amenaza creciente de Voldemort).
El libro, en efecto, tuvo éxito. Su atmósfera es envolvente, el protagonista y los
personajes que lo acompañan (tanto amigos como enemigos) logran atraer al lector, y
finalmente la continuación de su historia intriga, incluso apasiona. La piedra
filosofal es un incidente menor, pero bien encuadrado en la histroria de trasfondo (que
irá adquiriendo mayor importancia conforme avance la serie).
También, la Piedra Filosofal resulta ser un buen libro infantil, ideal para
niños de 8 o 9 años, sin que deje de gustar a un público adulto (normalmente más
exigente con respecto a la complejidad de las situaciones, emociones e interrelaciones de
la historia y los personajes), pues no se percibe aún en él la oscuridad que envolverá
paulatinamente sus aventuras posteriores. La magia es más encantadora que temible,
la vida en Hogwarts más emocionante que preocupante. Ya conocerá Harry tiempos más
difíciles. De momento, es más importante ganar la Copa de las Casas y el juego de quidditch.
De momento, es hora de jugar.
Para todos aquellos que deseen involucrarse en el mundo de Harry Potter, y aunque los
libros puedan ser leídos de forma independiente (en especial los 3 primeros), yo les
recomendaría que se iniciaran con el primero, el introductorio, el que tenía como
misión (y lo logra) abrirnos las puertas del mundo mágico de Harry Potter. :)
(Enero 2007)

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