Los Ojos del Dragón (The
Eyes of the Dragon)
de Stephen King - 1987
 Stephen King es ampliamente conocido y reconocido como autor de terror.
Muchas de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla con éxito, siempre como
sinónimo del género de lo fantástico-terrorífico, de las que puedo recordar Cujo,
It, Misery, entre otras. Por tanto, cuando vemos algún nuevo título de
su autoría, solemos relacionarlo con dicho género. Al tomar entre mis manos Los Ojos
del Dragón, pensé exactamente lo mismo. De hecho, en la contraportada venía
una nota editorial que presentaba dicha historia como otra más fantástica-terrorífica,
aunque algo inusual, del autor. No soy aficionada al género del terror, pero sí a la
fantasía y me intrigó el título, por lo que leí la primera página por
curiosidad. El planteamiento es en verdad inusual. El clásico "había una
vez... " de los cuentos de hadas aumentó mi curiosidad y una peculiar manera de
presentar el desarrollo de los acontecimientos tuvo la virtud de engancharme casi en
seguida. Como si un clásico cuentacuentos, el narrador comienza a relatar los hechos
prácticamente por el final. Desde el comienzo, te encuentras con algo así como "Había
una vez un anciano rey que tenía dos hijos. La gente pensaba que el mayor heredaría el
reino, pero cuando fue acusado de matar a su padre, todo se trastocó".
Naturalmente, no son las mismas palabras, pero el tono con que se desarrollan es muy
similar. Inmediatamente tú te dices: "¿Eh? Vaya, pues." Si vas
leyendo algo así, continúas leyendo. ¿Cómo es eso? ¿Qué pasó? El tipo
de narración de adelante y atrás se repite a lo largo de toda la historia, de modo que
cuando te das cuenta has leído la historia del rey y de sus dos hijos desde el principio
hasta el fin, desde sus orígenes inclusive, y obtienes un cuadro completo sin que se te
sea revelado el desenlace antes de tiempo. Los elementos de que dispone King son a mi
parecer recursos clásicos en una historia fantástica. El rey, la reina, el brujo
consejero, el príncipe perfecto, su hermano no tan perfecto, el amigo fiel, los
sirvientes leales, el estricto juez, el pueblo. Los recursos mágicos son discretos
y a la vez omnipresentes: el dragón, en primer término, a través de cuyos ojos se
ve la verdad y la traición, el reino fantástico de "hace mucho mucho tiempo",
las zonas legendarias de donde proviene el poderoso veneno Arena Dragón, la brujería
aplicada con maestría, el ser misterioso y maligno que siempre regresa... La historia se
desgrana con envidiable fluidez, sin que entre en fases de lentitud o aburrimiento, hasta
que cuando te das cuenta estás cerca del final. No encontré, sin embargo, indicios o
rastros de terror. No parece, de todas maneras, que la historia fuera a dirigirse en
ese sentido. Su ambiente es por momentos de "suspense", tensión, pero no
terror. Y así quedó bien.
Un libro original. Fantasía, pero no tolkeniana, más bien creada dentro de los
esquemas de los cuentos clásicos, con los recursos que los caracterizan, en manos de un
autor moderno.
(Julio, 2006)
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