El Hombre del Bicentenario
(Touchtone Pictures/Columbia Pictures- 1999)
Director: Chris Columbus Aunque
no leí la versión novelada de esta conocida historia de Isaac Asimov, sí
recuerdo el relato corto original que desarrolló el autor, sobre un robot obsesionado por
alcanzar la humanidad. Era un relato sencillo, que se volvía emotivo cuando el
robot lograba paso a paso, a lo largo de doscientos años, humanizarse, convertirse en ser
humano, hasta lograrlo, a las puertas de su muerte, en el bicentenario de su existencia.
Era un relato cuestionador en el fondo, sobre lo que significa ser humano, qué nos
diferencia de nuestro entorno y qué nos hace especiales. En realidad, rápidamente,
uno llegaba a pensar que el propio robot era mucho más humano, en términos globales, que
la mayoría de personas que lo rodeaban, por su extraordinario sentido de lo artístico,
de lo hermoso, y por su profunda admiración hacia la vida misma.
La
película que Chris Columbus llevó a la pantalla grande en 1999 con Robin Williams como
el robot, intenta acercarse a ese transfondo emotivo a lo largo de una serie de incidentes
diversos en que el robot se coloca de frente a sus amos y de frente a la vida, para irse
convirtiendo poco a poco en el hombre que desea ser. Con bellas imágenes y una
narración pausada, se explica instante a instante, toma a toma, ese viaje especial que la
máquina emprende un día y que no detendrá hasta lograr ser declarado "ser
humano". La película cuenta con buenas actuaciones, una niña encantadora que logra
dejar una huella imborrable en el espectador tanto como en el robot, y momentos
simpáticos que sobrellevan el filme con calidez.
El defecto que encontré, sin embargo, en la realización
cinematográfica, es que en su excesivo cuidado por los detalles narrativos, se espació
tanto que se tornó lenta y por momentos se vuelve francamente aburrida. La
emoción, entonces, se atenúa y es posible caer en la dispersión, con lo que el mensaje
intenso pierde la fuerza de su intensidad. No creo, tampoco, que la solución
hubiera sido agregarle escenas mortíferas o de acción dura, como se ha hecho con otras
adaptaciones demasiado hollywoodenses, sino que me habría gustado más una acción más
compacta e intensa, respetando la historia y también la fuerza de su transfondo
conceptual, la cual no se recupera en toda su magnitud hasta la escena final.
Pudiendo ser mejor, resulta de todas maneras un entretenimiento válido para conocer, a
través del cine, a un escritor tan imaginativo como fue Isaac Asimov. :)
(Enero, 2008)
|
-
- |