El Señor de los Anillos
(New Line Cinema 2001, 2002, 2003
Director: Peter Jackson). En
mi opinión, una de las mejores adaptaciones cinematográficas de un libro en la gran
pantalla. Jackson, aún con todas las licencias que tuvo que permitirse, supo
imprimir a su producción el espíritu del enorme y complicado libro de Tolkien, con una
sensibilidad y una habilidad poco frecuentes en la industria del espectáculo.
Respetando la trilogía original, Jackson dividió la historia exactamente en tres
películas, que debían coincidir con los tres libros en que está dividida la historia en
su versión literaria. También conservó los títulos originales. De esta
manera, la primera película se subtituló La Comunidad del Anillo, tal como el primer
libro y arranca exactamente de la misma manera: con la fiesta de Bilbo, en la que el viejo
hobbit celebra su 111 vo. cumpleaños y al mismo tiempo aprovecha la ocasión para
desaparecer en las sombras y marcharse de la Comarca para siempre. Aquí el director
se permitió una licencia innecesaria, pero no dañina. Dejó que Bilbo desapareciera
limpiamente (como era el deseo del hobbit), cuando en el libro Gandalf cubre su
desaparición con una gran humaraeada y un enorme estruendo. Así nadie se
preguntaría qué habría pasado. Es como si Jackson hubiera querido contradecir a
Tolkien y cumplir el deseo del personaje. :)
Una licencia más importante con respecto al libro es la de la edada de Frodo. Si bien El Señor de los Anillos arranca con
un Frodo joven de 33 años, pasan muchos años antes de que tenga que abandonar la
Comarca. De hecho, en el libro, Frodo sale de viaje a sus 50 años de edad, en
compañía de un Sam Gamyi mucho más joven que él y que justificadamente le llama con
respeto "Sr. Frodo". En cambio, Jackson acelera el proceso y conserva su
Frodo joven durante toda la historia, sin que medien años, tan sólo semanas o meses,
entre la partida de Bilbo y la de Frodo. Esto impide que Bilbo, en su reencuentro, pueda
contarle sobre su visita a la Montaña Solitaria y la Ciudad del Lago, como sucede en el
libro. Su discurso es cambiado y ahora Bilbo se lamenta de no haber tenido el tiempo
y la energía para realizar esos viajes. Supongo que la razón de esta adaptación
es enteramente visual. Hay suficientes personajes viejos importantes en la trama,
empezando por Gandalf, y nuestra cultura ama la juventud. Leer sobre un Frodo de 50 años no es lo mismo que ver a un Frodo de 50
años. Es posible que el director haya considerado de mayor impacto visual y mayor
atractivo para un público juvenil el hecho de que Frodo fuera joven en vez de viejo. Y
posiblemente no se equivocó. Elijah Wood llena algunos requisitos de atractivo
visual: es lo suficientemente joven como para participar en escenas de acción con
naturalidad, atrae (por identificación) a un público de su misma edad o menor, y al
mismo tiempo tiene un rostro con "ángel", que se ajusta bien a un Frodo
moralmente completo y bien intencionado, sujeto a protección.
La supresión del encuentro con los Altos Elfos y la de las aventuras en el Bosque
Viejo, en la cabaña de Tom Bombadil y en los túmulos, no afectó el desarrollo de la
historia, pues el guión fue bien hilvanado. Estuvo bien. No se puede incluir
todo un libro en una película con una duración limitada, especialmente si hablamos de la
versión que se estrenó en las salas de cine.
Con respecto a Las
Dos Torres, Jackson se permitió muchas más licencias y libres adaptaciones que con
respecto a la primera y aún con respecto a la tercera. Algunas las entiendo en tanto
necesidad de adaptación artística y otras las considero concesiones al cine comercial
más típico. Una de estas fue por ejemplo aquella escena en que los Rohirrim son atacados
por los wargos (lo cual nunca sucedió en la novela) o aquella en que Aragorn entra en la
fortaleza del Abismo de Helm completamente mojado y ajado (lo cual tampoco sucedió en el
original). Fue una batalla espectacular y una entrada digna de superhéroe, pero
completamente innecesarias, si pensamos en el mérito artístico de la película. Habría
sido mucho más esperable que introdujera la escena en que los Ents y sus árboles
destruyen a los orcos al final de la Batalla del Abismo de Helm, lo cual no pudo suceder
en la versión estrenada en los cines por falta de métrica. O también, concesión que
fue muy criticada por los fanáticos de Tolkien, la famosa visita de Frodo a Osgiliath en
compañía de Faramir, suceso que jamás se dio en el libro. Pero aún y con tales
licencias, la película conservó la maravilla de la obra original.
En la tercera
película, Jackson se lució con todo el esplendor de una obra bien hecha. No sólo fue
más fiel al original, en la medida en que esto es posible, sino que no se permitió
concesiones visuales innecesarias. Cada escena fue un hermoso reflejo de excelente
adaptación de un libro complejo, pleno de significados. El único "pero"
que le encontré al final fue el absurdo homenaje que se le hizo a Pippin y a Merry al
final. Merry, en primer lugar, no participó en la Batalla de la Puerta Negra
(aunque puede aceptarse sin mayores problemas que Jackson lo haya incluido, tal vez para
efectos de contrato actoral), y en segundo lugar, nadie en el Campo de Cormallen
consideró a Pippin y a Merry al mismo nivel que a Frodo y a Sam. El homenaje en
dicho campo fue sólo para estos dos últimos y así debió conservarse. Cambiar
este hecho, de forma tan innecesaria, es llevarle la contraria al libro y su espíritu y
se vuelve bastante incongruente con la historia.
Por lo demás, maravillosa serie de películas, maravillosa adaptación, magníficas
actuaciones. En mi opinión, un magnífico encuentro entre el arte cinematográfico
y el literario, como pocas veces he visto tan logrado. :)
(Junio,, 2006)
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