Harry Potter y el Cáliz de Fuego
(Warner Brothers- 2005)
Director: Mike Newell La cuarta entrega
de la serie de Harry Potter ha sido significativamente mi favorita, aún si la comparo con
las que le siguieron, no porque éstas no me hayan gustado, sino porque la cuarta me
pareció especialmente original. Aunque Rowling respetaba su esquema favorito de Dursley-
Colegio- Incidentes extraños no significativos- Final electrizante, introducía la
noción de que existen más brujos y más escuelas, de que están esparcidos por el mundo
y de que el quidditch es más que un deporte escolar. Los mundiales de Quidditch
y el Torneo de los Tres Magos sacaron a relucir a un Harry muy diferente con respecto a
los tres primeros tomos: más confundido, pero también menos niño.
La versión cinematográfica intentó aferrarse a la entrega escrita lo más fielmente
que pudo. Fue un esfuerzo notable. Incluso comenzó la película en el mismo
punto en que comienza el libro: con la intromisión del viejo Frank en la
casa de los Riddle, el vislumbre de Nagini y el regreso inminente de Voldemort.
Por razones que me parecieron obvias (a saber, tiempo de película y costos de
producción, incluyendo actores), el primer incidente en casa de los Dursley fue
completamente eliminado. En realidad, se le borró muy bien colocando a Harry directamente
en casa de los Weasley.
Supe después que el director, Mike Newell tuvo serios problemas para rodar los
Mundiales de Quidditch, pues la producción aducía exceso de costos, pero
afortunadamente para la película, pudieron presentarse, aunque tan sólo fuese la fiesta
inicial. Me habría encantado que se hubiera podido ver algo del partido entre los
brujos de Irlanda y los de Bulgaria, pero tengo que admitir que para efectos de la
versión fílmica no era necesario. Lo que sí resultó notable fue la eliminación
de los elfos domésticos. Antes de que se estrenara la película me preguntaba cómo
harían para adaptar un argumento tan complejo como el de El Cáliz de Fuego sin
contar con la presencia indiscutiblemente definitoria de los elfos domésticos. Pues bien.
Lo hicieron y tan magistralmente, debo decir, que ni se notó su ausencia. Y así
también quedó eliminada toda aquella secuencia de la organización creada por Hermione y
demás distracciones que en el libro quedan encantadoras pero que en una película habría
significado al menos una hora más.
Las
actuaciones cumplieron. No noté a nadie destacable, pero todos estuvieron a la
altura de personajes que ya conocían. Algunos giros humorísticos fueron agradables
y hasta el casting me pareció apropiado, especialmente con la selección de
Cedric Diggory. Con las chicas de Beauxbatons se quedaron cortos. Se las
supone seres especiales, algunas incluso descendientes de criaturas mágicas (las veelas)
y entorno a Fleur Delacour había un halo inconfundible de belleza no humana, pero en la
película nada de esto se apreció y aunque la actriz estaba cumpliendo su parte, no
parecía una Fleur impresionante. Algunos otros personajes secundarios de
importancia en el libro, como Cho Chan o la
periodista Rita Skeeter, tuvieron al menos la oportunidad de asomar la nariz y aunque no
se pudo apreciar lo irritante y dañina que resultó ser la Skeeter, al menos Miranda
Richardson supo conferirle ese espíritu insoportable que tenía el personaje literario.
Fue una lástima que en la película no se le diera un cierre más lógico a su
aparición, tal como sucede en el libro.
Un detalle
que no suelo encontrar justificable en las adaptaciones fílmicas de un libro es que
cambien totalmente una escena si no es necesaria. La escena de celos y furia entre Ron y
Hermione termina en el libro con una retirada triunfal de la chica y una expresión de
impotencia en el rostro del primero, mientras que en la película Hermione termina
llorando como una histérica cualquiera y Ron retirándose con indiferencia. Me pareció
que no se ajustaba a la personalidad de Hermione ni tampoco a la del propio Ron, y que la
modificación no obedecía a ninguna necesidad.
Otra serie de escenas que se modificaron con respecto al libro y que sí encontré
agradable fue la de la persecución del dragón, que se volvió más peligrosa y larga que
la de la versión escrita. Sin embargo, no dañó la intención de la historia ni tampoco
modificó la aventura literaria, al contrario, le añadió emoción. Después de
todo, el cine es un arte de impacto visual y sonoro. Lo que hubiera podido resultar
cargante en el escrito se vuelve emocionante en la pantalla y hasta justificable.
El final de la película estuvo especialmente tétrico, fiel reflejo del espíritu
oscuro del original. Voldemort resultó altamente convincente, lo mismo que la
batalla entre él y Harry. Fue sabiamente impactante el regreso de Harry con el
cuerpo de Cedric y el triste final con sus ominosos augurios para el futuro. Me
atrevería a asegurar, incluso, que fue esta secuencia final la mejor lograda del filme,
desde el punto de vista de las actuaciones y de la puesta de escena.
En fin, debo decir que fue muy agradable contar con esta excelente adaptación de un
libro tan complejoy que he disfrutado por años. Puedo con una sonrisa considerar la
producción de Mike Newell como una película que sin duda me encanta volver a ver y que
con gusto atesoro en mi pequeña videoteca personal. :)
(Junio, 2006)
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