Soy Leyenda (I Am
Legend)
(Warner Bros.- 2007)
Director: Francis Lawrence
Will
Smith ha sido uno de mis actores favoritos por mucho tiempo. Desde aquellos días en
que lo veía actuar en su serie de televisión The Prince of Bel-Air (o El
príncipe del rap, como se le llamaba en español en mi país), hasta sus películas
más recientes, siempre me ha despertado sentimientos de simpatía inevitables. Por
tanto, cuando se estrenó Soy Leyenda, mi primer movimiento fue: ¡Me encantaría
verla! Luego supe, claro, que estaba basada en un importante clásico de la ciencia
ficción y del terror: Soy
Leyenda, de Richard Matheson, publicado en 1954 y famosa desde entonces. No
conocía ni al autor ni al libro, como suele suceder por las limitaciones de las
librerías locales, pero decidí pronto poner punto final a ese desconocimiento.
Entretanto, miré la película. Esta arranca con una entrevista televisiva a una
científica sobre la nueva cura contra el cáncer. La doctora explica que ha
utilizado un virus, le ha quitado sus propiedades destructivas y lo ha modificado de tal
manera que funciona como detector de las células cancerosas y las destruye, sin destruir
las sanas. En pocos días, el paciente se libera del cáncer, sin efectos dañinos
secundarios como los causados por la quimioterapia. En el 100% de los casos.
En otras palabras, una maravilla médica. Sin embargo, tres años después
(alrededor del 2012), encontramos a Robert Neville (Will Smith, en una de sus mejores
actuaciones) conduciendo un auto viejo por las calles desoladas de Nueva York, mientras
persigue a un ciervo. Lo acompaña su perra, Sam, una bonita pastor alemán que lo
ayuda a perseguir a la presa. Es obvio que sólo desolación y vacío impera en la
otrora rebullente ciudad y que Neville está solo. El ciervo es finalmente cobrado
por una leona, posiblemente evadida del viejo zoológico, que ya no funciona, y Neville y
Sam se quedan sin su presa. Poco después topan con unos extraños seres que
permanecen escondidos en la oscuridad, que se comportan de manera extraña, errática, que
parecen mucho seres humanos. Después de una serie de incidentes, Neville regresa a
su casa justo antes del atardecer. En la noche solitaria, se oyen después gritos
espeluznantes.

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| Neville trabajando |
Neville y Sam en una desolada ciudad |
La entrega cinematográfica está cargada de acción, de movimientos violentos y tensión
creciente. Los vampiros ya no son llamados así, sino homófagos, no tienen largos
colmillos tampoco, pero sí son hipersensibles a la luz solar. A diferencia del
libro, son extraordinariamente fuertes y ágiles, y no tienen idea de dónde se esconde
Neville. Son, por supuesto, el resultado de la modificación del virus, que acabó con el
cáncer y también con el 90% de la población mundial, mientras que afectó a un 9% con
una extraña y violenta enfermedad y dejó a un escaso 1% en paz, pues resultó inmune.
En ese 1% está Neville. Los animales domésticos resultaron afectados
también y después de tres años, Nueva York es una ciudad fantasma. En la
película, Neville es un investigador médico, que perteneció al ejército, y que busca
la cura contra la enfermedad de forma incansable. En su búsqueda, los caza (de
día) y prueba mil y una formas de modificar el virus, de entenderlo, de combatirlo.
Usa modificaciones de su propia sangre, pues él es inmune, e intenta encontrar la
manera de curar a aquellos de los que debe huir.
La película es intensa, causa desazón y angustia, y realmente te hace involucrarte en
ella. Tiene algunos efectismos, propios de Hollywood, como las explosiones o las
persecuciones violentas, y algo de idealismo patriótico estadounidense (Neville resulta
ser investigador del ejército). También es efectista al describir la muerte de la esposa y la hija de Neville,
durante el tiempo de la cuarentena de Nueva York, en un accidente. El desenlace
resulta también dramático y efectista. Sin embargo, el tono general de la
película es lo suficientemente comedido como para causar una buena impresión y hacer
comprender el por qué de su final y el sentido que se le dio a la frase "soy
leyenda".
El problema está en comparar la película con el libro. Naturalmente, la novela
es mucho mejor: más angustiante, más terrorífca por momentos, más brutal también.
Y su final es completamente distinto. En la novela, "soy leyenda"
resulta mucho más profundo y dramático. Sin embargo, como dije, no debemos
compararlas. En sí misma considerada, sin tomar en cuenta el referente, Soy
Leyenda con Will Smith resulta tan intensa y tan reflexiva, que bien vale la pena el
boleto. :)
(Noviembre, 2008)
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