Las Crónicas de Narnia: el Príncipe
Caspian
(Walt Disney Pictures y Walden Media 2008
Director: Andrew Adamson).
A tono con las
tendencias de nuestro tiempo, y dado que la primera entrega recibió tan buena acogida de
público, los estudios Disney se lanzaron a la tarea de producir la adaptación
cinematográfica de la segunda novela de Las Crónicas de Narnia (Chronicles
of Narnia) del escritor inglés C.S. Lewis. En el continuo debate sobre el
orden correspondiente, los estudios Disney siguieron tal como habían iniciado: respetando
el orden de publicación antes que la cronología de los hechos narrados, por tanto, en
vez de El muchacho y el caballo, se abocaron a adaptar El Príncipe Caspian
(Prince Caspian), que fue publicado un año después de El león, la bruja y
el ropero. Personalmente, prefiero este orden. Es mejor apreciar las
obras tal como el autor las fue entregando, pues así se conserva la magia que la historia
entera quiera ofrecer. Siempre he pensado que mirar los episodios de Star Wars
respetando la cronología de los hechos narrados estropea el hechizo especial que esa saga
cinematográfica siempre ha tenido. Es mejor, en ese caso, comenzar por donde
comenzó George Lucas y terminar por donde él terminó. Igual sucede con Las
Crónicas.
Para esta película, el director Andrew Adamson empleó a los mismos actores que
representaron a los hermanos Pevensie en la primera, lo cual se agradece. En general
es molesto que haya cambio de actores para un mismo personaje al que ya te has
acostumbrado. No deja de aportarte realidad el hecho de ver la misma cara, aunque
haya envejecido. En el caso de El Príncipe Caspian, afortunadamente, los
chicos mayores no se ven mucho mayores y a los menores lograron quitarles años con
vestuario y peinados apropiados. Así que Peter, Susan, Edmund y Lucy cobran vida de
nuevo y regresan a una Narnia muy diferente a la que habían dejado atrás.
Tal como cuenta el libro, en esta oportunidad, los Pevensie viajan a
este universo al ser convocados por el cuerno mágico que había pertenecido a Susan, pero
que ahora se hallaba en poder del príncipe Caspian, legítimo heredero a la corona de
Narnia. Caspian corre peligro de muerte, pues su tío le ha arrebatado injustamente
el trono y está decidido a acabar con él, lo que hace que el joven príncipe apele al
cuerno. Para los Pevensie ha transcurrido un año desde que volvieran de su primera
aventura en Narnia, donde fueron reyes y reinas y gobernaron en prosperidad y con
justicia. Pero en Narnia han pasado ya 1300 años y los Pevensie son los Reyes de
Antaño, figuras legendarias, evocadoras de la Edad de Oro,
idas para siempre en el misterio. Desde entonces, Aslan, el León magnífico,
tampoco ha regresado, y las criaturas mágicas de Narnia se han visto relegadas al exilio,
sino a la desaparición, pues los Telmarinos, raza de humanos venida de Telmar, han
conquistado Narnia, llenado de palacios de piedra y domesticado a los animales, que se han
reducido a simples criaturas primitivas sin capacidad para el habla. Los árboles ya
no cantan, ni los espíritus de la floresta se dejan ver. La magia se ha ido de
Narnia y con ella la libertad y la belleza. Caspian, en su huida, tropieza con los
últimos exiliados que se esconden en una zona salvaje y desesperado sopla por el cuerno
mágico que su viejo tutor le ha confiado, y entonces ocurre el milagro: convoca a los
venerables Reyes de Antaño y, sin saber, a Aslan también. Comienza entonces la
lucha por regresar a Narnia su antiguo esplendor.
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| Caspian |
Enanos ocultándose |
Me pareció esta vez que los actores que interpretaban a los Pevensie se
sentían más a gusto con sus personajes respectivos, por lo que les noté más desahogo,
más fluidez en su interpretación. Sin embargo, la película rebosa de efectos
especiales -mucho mejor logrados que los de la anterior, por cierto-, los cuales logran
robar mucha escena a los personajes. En esta adaptación, el director se tomó aún
más libertades y desprendiéndose del libro, dio realce a la guerra, al papel del malvado
y al desarrollo de las batallas, mucho más espectaculares que las brevemente narradas en
el libro.
Además, inventó dos elementos: primero, el Peter Pevensie de la película es un joven
atormentado por no saberse capaz de cumplir con su misión de Rey sabio, nostálgico de
sus días de gloria y casi celoso de que no sea ya suyo el destino de Narnia. Esto
contrasta con el Peter Pevensie del libro, un joven notablemente seguro de sí mismo y de
lo que es preciso hacer por el bien del reino.
Segundo, se inventa toda una serie de escenas del ataque al castillo de Miraz, el
usurpador, donde Caspian obtiene un papel más relevante, aunque sin ser protagónico.
Para efectos cinematográficos, no encontré estos "añadidos" como fallidos,
más bien, pensé que eran acertados. Aunque el libro es delicioso como narración
literaria, resulta poco generoso en acciones dignas de ser llevadas a la gran pantalla, la
cual requiere de un fuerte componente visual con el cual impresionar a la audiencia.
Esto explica que el guionista profundizara algunos hechos, dramatizara otros y concibiera
situaciones probables que no figuran en la historia original.
Ahora bien, por efecto de estos cambios, el clima general de la película resulta mucho
más dramático y sombrío que el del libro. La versión literaria es un canto de
esperanza, de alegría, de libertad ganada con canciones. La cinematográfica
es una narración oscura, donde la libertad no se gana sin esfuerzo ni sacrificio y donde
es necesario aceptar la responsabilidad que corresponde en el momento oportuno. En
la película, la transformación de los niños en personas mayores es muy tenida en
cuenta, mientras que en el libro no recibe casi ninguna importancia. Esta
divergencia no es necesariamente un defecto de la una o del otro. Se trata
simplemente de una misma historia contada más o menos distinta teniendo en cuenta que el
público meta puede percibirla según se presente: leerla es una cosa, mirarla es
otra.
De ambas obras, por otro lado, lo único realmente negativo que se hace sentir es el
papel del príncipe Caspian. En el libro es un chico temeroso e indeciso, que deja
toda iniciativa importante en manos de Peter. En la película es un joven confuso y
de débil presencia que deja todo en manos de los Pevensie. El personaje carece de
profundidad, de peso, tanto en el libro como en la película, pero en ésta se nota más,
pues podemos ver al muchacho y preguntarnos por qué no hace más si la historia
gira -se supone- entorno a él. El actor tampoco contribuye mucho a darle
profundidad, aunque dudo que hubiera podido hacerlo si el guión (y el libro) no le daba
las herramientas para ello.
En fin, un agradable entretenimiento para la familia, y un bonito ejercicio de
comparación entre versiones similares y diferentes en tantos aspectos, mientras un mejor
desarrollo de efectos especiales nos hace viajar a Narnia de forma más vívida. :)
(Junio, 2008)
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