Sensatez y Sentimientos (Sense
and Sensibility)
(Columbia Pictures- 1994)
Director: Ang Lee Recuerdo que cuando
salió esta película en las carteleras cinematográficas, lo único que pensé fue
"¡Vaya! ¡Alguna tragedia!". Luego advertí que estaba basada en una
novela clásica, del mismo título, escrita
por la para mí entonces desconocida autora inglesa Jane Austen (1775- 1817), por lo que
resolví no asistir a la proyección. Había visto otras películas de Emma Thompson
de corte más bien dramático y triste (como la excelente Remains of the Day) y
no me apetecía deprimirme precisamente cuando deseaba divertirme. Error de
juicio. Años después, cuando por accidente la vi en televisión por cable, me di
cuenta de lo que me había perdido. Y como a veces sucede, se convirtió en una de mis
películas favoritas.
Hay que partir del hecho de que se trata de una historia de amores, encuadrada en una
época considerablemente lejana para nosotros. Adaptar la mentalidad de una
escritora inglesa de finales del siglo XVIII y principios del XIX, de pensamiento clásico
e inclinación racionalista, a nuestra cínica época pos-moderna de finales del siglo XX
y principios del XXI, constituye una tarea titánica. Jane Austen, como comprobé
después al leer el libro, dista mucho de los excesos románticos del siglo XIX.
Educada en el marco de la clase media británica rural de aquélla época, seguía sin
embargo una filosofía racional, en la que priva el uso de la lógica y del sentido común
sobre las exageradas emociones del Romanticismo que se abría camino con fuerza
devastadora en la literatura y el arte de aquellos años. De ahí el título de
entrada: la sensatez (sense) contra los sentimientos (sensibility),
entendidos como una hipersensibilidad desatada. Y es en ese marco en que contrapone
a sus dos protagonistas, Elinor, por un lado, la encarnación del sentido común, y
Marianne por el otro, la viva representación del romanticismo exaltado. Como la
historia es clasicista, no nos encontramos con una tragedia abrumada, sino con una
inteligente serie de enredos y una historia más bien ingeniosa.
La película, en mi opinión, transmite con notable acierto ese ambiente
práctico que el libro transpira. Adaptando la historia a las exigencias modernas
(hubo que eliminar algunos personajes secundarios y acomodar algunas declaraciones
para que la audiencia estuviese enterada de lo que sucedía), se desarrolla con fluidez y
coherencia, y transmite con considerable acercamiento la historia narrada en el libro.
Elinor, interpretada por una magnífica Emma Thompson, se muestra equilibrada, casi
fría, pero intensamente leal, mientras Marianne, a
cargo de una siempre exquisita Kate Winslet, es la perfecta encarnación del exaltado
personaje del libro. En cuanto a la elección de actores, sin embargo, Emma Thompson
resulta algo forzada, debido a su edad. En la historia, Elinor tiene sólo 19 años
-¡resultaba vieja ya para estar soltera!-, mientras que Emma Thompson difícilmente los
aparenta. Pero, en general, actúa tan bien, que podemos pasar por alto ese
detalle. Después de todo, siendo su proyecto personal -ganó el Oscar por la
adaptación de la novela-, deberíamos perdonarle que quisiese aparecer
personalmente. En cuanto a los hombres, Alan Rickman y Hugh Grant cumplen bien en
sus papeles respectivos, y lo mismo puedo decir del magnífico elenco de actores
británicos que los acompañan.
Salvo por cierta lentitud inicial, algo de falta de música que nos envuelva al
principio, y suponiendo que debe uno ajustar sus espectativas a un tipo de película que
no es de acción o de violencia desatada, la historia te envuelve, te interesa y te lleva
hasta el final, pendiente de saber en qué terminará todo, si se impondrá el sentido
común de Elinor o si, al contrario, Marianne se saldrá con la suya de la manera en que
lo proyecta. Sólo debo advertir eso sí: no es un best- seller trepidante,
ni hay sexo ni intriga policial. Sigue siendo una suave historia de amor y desamor,
con tintes históricos interesantes e intrigas domésticas. Ajustadas las
expectativas en la dimensión correcta, se puede mirar una y otra vez, dejándose llevar
por la belleza de los encuadres, los enredos de los personajes y de una música adecuada
al entorno. :)
(Abril, 2008)
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