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Sueño profundo (II parte)
Relato finalista en el XXI Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción 2009 (UPV, España), y publicado en NGC 3660 (abril, 2010).

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—No. Solo un robot lo acompañaba en cada viaje. ¿Por qué?

—¿Hubo algún robot que permaneció en Calisto todo el tiempo?

—Sí. Ignus Primus.

Sasha arqueó las cejas y luego asintió. Roberts la miraba con interés, desde su asiento, pero Noé se sentía exasperado.

—¿Estableciste contacto con el robot?— preguntó de nuevo.

Sasha frunció el ceño y lo miró censuradora.

—Por supuesto que no— le dijo en tono seco—. Si de verdad te interesa que obtenga alguna respuesta de todo este asunto, será mejor que me dejes en libertad. Yo no trabajo ni para la AIVE ni para el gobierno, por si no lo recordabas.

Noé levantó las manos en señal de paz, pero se sentía muy contrariado.

—Solo deseaba un intento de tu parte…— insistió, a lo que Sasha denegó con la cabeza con igual firmeza.

—No procedo de esa manera— dijo en tono tajante—. Ahora dime con cuál robot trabajaron Ricardo y Tom en su momento.

Roberts se arrellanó en su asiento mirándola con curiosidad.

—Con todos, menos con Ignus Primus— contestó en tono tranquilo— ¿Sabías que Ricardo y Tom habían trabajado con Emanuel en el proyecto IGNUS?

—Sí, lo sabía— dijo Sasha con naturalidad—. Hace años, cuando Emanuel comenzó con el proyecto también solicitó mi ayuda, pero yo me encontraba en el programa oficial de AIVE y preferí no complicar mi relación con él añadiéndole tensión laboral. De hecho, no era comunicativo sobre sus resultados. Después…, bueno, después pasó lo que pasó y no supe más de Ricardo o de Tom o del proyecto IGNUS. Ni me importaba— añadió en tono bajo, mirando por la ventana como si un pensamiento lúgubre hubiera ensombrecido repentinamente su recuerdo—. En fin, ahora me gustaría saber cuántos IGNUS había en el proyecto, cuántos manipulaba Emanuel en el momento de hallarse en Aventura y con cuántos trabajó Ricardo o el propio Tom.

—Ricardo trabajó con todos, excepto con Primus, como te señalé— indicó Roberts en su tono profesional característico—. Tom no llegó a trabajar con ninguno, tengo entendido. Había siete robots en el proyecto y, por el reporte que recibí, todos se hallaban con Emanuel en Aventura en el momento de la explosión. Como dato adicional, los dos ingenieros en robótica que trabajaban con él no se encontraban en Aventura por razones de calendario de la AIVE, pero se reunirían de nuevo con ellos en poco tiempo.

—¿Revisaron ellos a Primus ahora que lo trajeron de Calisto?— preguntó Sasha de nuevo, mirándolo con atención.

—En efecto— contestó Roberts asintiendo—. Sin éxito. De allí, el misterio.

Sasha asintió con aspecto pensativo.

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Copyright Laura Quijano